<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419</id><updated>2011-11-23T07:03:52.739+01:00</updated><category term='Israel-Palestina'/><category term='artículo'/><category term='Álvaro Pombo'/><category term='La Vanguardia'/><category term='Basta ya'/><category term='patria'/><category term='El Roto'/><category term='Madrid'/><category term='La Estrella Digital'/><category term='David Trueba'/><category term='Kwame Anthony Appiah'/><category term='nacionalismo'/><category term='racismo'/><category term='Fresán'/><category term='Tribuna Libre'/><category term='educación'/><category term='aborto'/><category term='Almudena Carracedo'/><category term='izquierda'/><category term='El Periódico'/><category term='inmigración'/><category term='televisión'/><category term='economía'/><category term='entrevista'/><category term='George Steiner'/><category term='Manuel Montero'/><category term='humor'/><category term='Roberto Saviano'/><category term='Esther Tusquets'/><category term='Lamo de Espinosa'/><category term='El Correo'/><category term='elmundo.es'/><category term='Maruja Torres'/><category term='Letras libres'/><category term='Manuel Rodríguez Rivero'/><category term='Luis de la Corte'/><category term='Babelia'/><category term='Radar'/><category term='terrorismo'/><category term='Europa'/><category term='11-M'/><category term='Sabina'/><category term='Soroa'/><category term='El País'/><category term='Marca'/><category term='Pérez Royo'/><category term='Vicenç Navarro'/><category term='Gurutz Jáuregui'/><category term='Soledad Gallego-Díaz'/><category term='drogas'/><category term='ciencia'/><category term='muerte'/><category term='Gregorio Morán'/><category term='Florencio Domínguez'/><category term='religión'/><category term='Athena Intelligence'/><category term='Boyero'/><category term='Claves'/><category term='Daniel Barenboim'/><category term='Líbano'/><category term='López Casasnovas'/><category term='música'/><category term='Irak'/><category term='franquismo'/><category term='política'/><category term='Albert Branchadell'/><category term='Linklater'/><category term='El Mundo'/><category term='literatura'/><category term='Patxo Unzueta'/><category term='internet'/><category term='Jordi Soler'/><category term='sociedad'/><category term='Josep Ramoneda'/><category term='Enric Juliana'/><category term='UPyD'/><category term='justicia'/><category term='Antonio Muñoz Molina'/><category term='noticia'/><category term='Cataluña'/><category term='José Luis Barbería'/><category term='ABC'/><category term='España'/><category term='Dylan'/><category term='Elvira Lindo'/><category term='Manrique'/><category term='deporte'/><category term='Leonard Cohen'/><category term='Ernest Maragall'/><category term='Solari'/><category term='sexualidad'/><category term='lengua'/><category term='Joseba Arregi'/><category term='Enrique Morente'/><category term='Pedro Larrea'/><category term='Domingo'/><category term='financiación'/><category term='elecciones'/><category term='Estados Unidos'/><category term='Xabier Etxeberria'/><category term='amor'/><category term='Segurola'/><category term='blog'/><category term='Félix Ovejero'/><category term='Benjamín Prado'/><category term='Jiménez Villarejo'/><category term='David Grossman'/><category term='historia'/><category term='Juan Francisco Martín Seco'/><category term='Xabier Zabaltza'/><category term='Javier Jordán'/><category term='Francesc de Carreras'/><category term='Reggio'/><category term='Enric González'/><category term='Ignacio Sánchez-Cuenca'/><category term='Savater'/><category term='¿humor?'/><category term='Antonio Elorza'/><category term='poesía'/><category term='cine'/><category term='Francia'/><category term='identidad'/><category term='Italia'/><title type='text'>Turrones surtidos</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>172</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-6322982582270337297</id><published>2009-07-17T12:47:00.001+02:00</published><updated>2009-07-17T12:49:28.097+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soroa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Correo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='financiación'/><title type='text'>La gran coalición</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por José María Ruiz Soroa &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20090716/opinion/gran-coalicion-20090716.html"&gt;en El Correo de 16 de julio de 2009&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El lector pensará, con toda seguridad, que el agrupamiento político de las personas en sociedad se produce sobre todo por motivos ideológicos, nacionales o religiosos y que, por tanto, las coaliciones más fuertes son las que oponen a los progresistas/conservadores, izquierdas/derechas, nacionalistas/ciudadanistas, católicos/laicistas, y así parecidamente. Craso error: la más fuerte de las coaliciones de intereses en la sociedad contemporánea es la de los vivos (los que estamos aquí y ahora disfrutando de la existencia) contra los todavía no nacidos (los futuros ciudadanos). Es una coalición que se funda en una premisa básica de la sociedad del bienestar, sección consumista: disfrutemos de la vida lo mejor posible, aunque la factura sea alta, porque siempre podremos diferir su pago al futuro. El bienestar hoy y para nosotros, la factura que la paguen los que vengan luego. Es el milagro de la deuda pública, del déficit estructural y de la explotación del planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste es un punto que ha sido subrayado por los mejores autores contemporáneos (Daniel Innerarity lo ha denominado 'la rapiña del futuro') y ha sido magistralmente puesto de relieve por Marcel Gauchet. Escribe el francés que nos quejamos de continuo en la sociedad actual de que el futuro ha dejado de funcionar como una instancia de provisión de sentido para la vida, que las 'ideologías del futuro' (fueran la marxista, la liberal o la técnico-científica) han quedado ya deconstruidas y anémicas, incapaces de suscitar atractivo y esperanza al habitante de Occidente. Y, sin embargo, observa ácidamente Gauchet, todo este discurso no es en el fondo sino una excusa, la excusa de quienes no quieren hacerse responsables por el futuro. El problema de nuestra sociedad con el futuro no es tanto filosófico como moral: nos pasa como a los niños, que no queremos asumir nuestra responsabilidad por él, sino tan sólo gozar del presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viene a cuento lo anterior porque lo sucedido recientemente con la financiación de la España autonómica es un perfecto ejemplo de esta actitud de irresponsabilidad de los vivos, 'los vivos' tanto en el sentido literal como en el metafórico del término. El esquema de reparto diseñado por el Gobierno socialista puede ser analizado, y sin duda lo será con profusión y encarnizamiento, desde el punto de vista del reparto mismo: quién recibe qué y por qué. Se hablará de si el reparto es más o menos justo, solidario, equitativo. Si responde a criterios objetivables o a intereses políticos coyunturales. Si nos aproxima o aleja de la cohesión intercomunitaria. Si garantiza la igualdad ciudadana en todos los servicios públicos o sólo en algunos. Y, sin embargo, se hablará menos del milagro implícito en el propio sistema: el milagro de que pueda repartirse los trozos de una tarta que, una vez sumados, superan el cien por cien de la tarta. El milagro de que pueda darse más a todos sin disminuir el fondo de lo que queda. El milagro, dicho en términos directos, de que el éxito político de la financiación (¿quién puede decir que no a una oferta de más dinero?) se esté consiguiendo gracias al déficit público del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión tiene una trascendencia relevante, puesto que estamos hablando de la financiación ordinaria de los gastos corrientes de funcionamiento del sistema territorial de administración. No estamos tratando de un gasto extraordinario como serían las necesidades de protección social generadas por una crisis económica transitoria, tampoco de financiar un proyecto específico cuyos efectos se van a dilatar a lo largo de muchos años, o una particular obra pública, o una reforma de estructuras. No, estamos hablando de financiar el coste diario y corriente de la Administración. Y estamos admitiendo que ese coste corriente va a ser superior a los ingresos de que disfruta el propio sistema, de manera que sólo podremos soportarlo mediante el déficit público: el Estado se endeudará sistemáticamente para que todas las comunidades autónomas puedan exhibir triunfantes su trozo de tarta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es tanto como admitir que el Estado (tomado en su conjunto) es incapaz de atender sus propias necesidades y que sólo puede hacerlo tomando prestado del futuro y dejando a los españoles de mañana la factura consiguiente. O, lo que es lo mismo, que nos hemos construido una casa muy agradable pero que está por encima de nuestras posibilidades. Lo cual es terrible, si bien se mira. Toda la prédica actual sobre la necesidad de mejorar la eficiencia del sistema económico español, de aumentar la productividad de sus elementos, se convierte de golpe en pura cháchara que el mismo Gobierno se encarga de tirar al cubo de la basura retórica, cuando diseña un sistema que es por sí mismo contrario a las leyes mismas de la racionalidad económica: gastar más de lo que se posee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Alemania andan actualmente con el debate acerca de la constitucionalización de la prohibición de los déficits estructurales; es decir, de recoger como derecho fundamental de los ciudadanos el de que los gobiernos de turno no puedan hipotecar el futuro para que los vivos lo pasen mejor. Aquí, por el contrario, parece que estamos en la fase infantil del izquierdismo benevolente. En efecto, la izquierda siempre ha visto los límites al déficit público o el control de la inflación como unos inventos del sistema capitalista que sólo perseguían enriquecer a los ricachones y que, so capa de tecnicismo y rigor técnico, sólo buscaban favorecer a los de siempre. La izquierda benevolente siempre ha abrazado el 'dictum' atribuido a Keynes cuando alguien observó las consecuencias en el largo plazo de las políticas de gasto: «A largo plazo, todos muertos». Lo malo es que no es así en absoluto si en lugar de mirar a los vivos miramos a la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro Gobierno ha optado por la benevolencia, por las políticas simpáticas de efecto garantizado: hay más para todos. Ha preferido rehuir el antipático papel del que trae las malas noticias (no nos llega para seguir como hasta ahora) e ingresar en la 'gran coalición'. Es un pasito más en el crecimiento del cáncer del populismo democrático, esa forma de degenerar de las democracias que tiene la virtud de ser indolora e imperceptible a corto plazo, incluso agradable, aunque no por ello menos letal que otras más llamativas. Y mientras tanto, hablemos de sastres y trajes, que eso es lo importante.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-6322982582270337297?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/6322982582270337297/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=6322982582270337297' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/6322982582270337297'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/6322982582270337297'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/07/la-gran-coalicion.html' title='La gran coalición'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-505925656974108596</id><published>2009-07-15T08:32:00.001+02:00</published><updated>2009-07-15T08:34:07.682+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Joseba Arregi'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Mundo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='política'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='España'/><title type='text'>El espectáculo de la financiación autonómica</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por Joseba Arregi en El Mundo de 13 de julio de 2009 (leído en &lt;a href="http://www.almendron.com/tribuna/25820/el-espectaculo-de-la-financiacion-autonomica/"&gt;Tribuna Libre&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer se produjo al fin el parto de los montes y la ministra de Economía, Elena Salgado, presentó la propuesta del Gobierno de financiación autonómica. Unos habrán quedado contentos, otros insatisfechos. Suponiendo que el límite temporal máximo no tenga que ser prorrogado una vez más. Más difícil de creer es que se haya encontrado la fórmula de estabilidad que tanto necesita, no sólo la propia financiación autonómica, sino España como Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espectáculo vivido a lo largo del último año es, cuando menos, penoso. A no pocos ha recordado tiempos ya pasados en los que el emperador recibía a los príncipes electores para preguntarles qué es lo que querían. Y a unos les concedía un favor, a otros una regalía, a otros algún tipo de apoyo en sus luchas particulares… Dando por sentado que la finalidad de la ronda de visitas no era el bien del conjunto, ni siquiera el bien particular de cada territorio, sino asegurarse la lealtad de los príncipes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo de lo que está sucediendo con la financiación autonómica es comprensible dada la indefinición del reparto del poder territorial que caracteriza a la Constitución española: ni se definía el número de autonomías, ni se definía el modelo. Abría varias vías, algunas de las cuales han ido confluyendo. La financiación de las autonomías, de las que hubiere, quedaba al aire menos en el caso de las que contaban con el sistema de concierto: País Vasco y Navarra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Treinta años después, sin embargo, el modelo se va aproximando a su cierre. Todo el territorio del Estado está organizado en autonomías -quedan pendientes Ceuta y Melilla-. Y todas han ido accediendo al máximo de competencias reconocidas a las nacionalidades. El proceso de transferencias está casi acabado. Ha llegado, por tanto, la hora de pensar seriamente en el cierre del modelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ello requiere responder a la pregunta -mal respondida con el actual Senado- de cómo se representa al conjunto del Estado en virtud de la pluralidad de territorios, completando la representación del conjunto desde la perspectiva de la igualdad de los ciudadanos que se refleja en el Congreso. Y el cierre del modelo requiere establecer de forma definitiva -que no significa ni inflexible ni inmovilista- la financiación del Estado autonómico. Y requiere también adecuar el lenguaje a la realidad del Estado que es España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es posible continuar hablando de lo que cada autonomía pide al Estado, como si las autonomías no fueran Estado. Lo son, y muchas veces se les pide a sus gobernantes que actúen con sentido de Estado. Pero entonces no se puede seguir hablando de la cesión de impuestos a las autonomías, como si los recursos fueran propiedad de la Administración central, y no del Estado, es decir, como si esos recursos no fueran, por definición, también propiedad de las autonomías. Todos son Estado: la Administración central, las autonomías, los ayuntamientos, el Congreso, el Senado, el Consejo General del Poder Judicial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todos los estados compuestos, la financiación está sujeta, por un lado, a unos principios básicos, claramente definidos, y, por otro, a la discusión de los ajustes necesarios por los cambios que van definiendo la realidad. Tomemos, de forma simplificada, el caso de Alemania, del que tanto se usa y abusa: la Constitución de la República Federal establece que el impuesto de la renta y el impuesto de sociedades se lo reparten a medias, al 50%, la federación y los länder. Los ingresos del IVA son también correspondientes a ambos niveles de gobierno, pero debe ser establecido, y puede ser cambiado, por una ley federal que requiere de la aprobación del Senado -representación del conjunto del Estado desde la perspectiva de la pluralidad de los distintos territorios, y compuesto por los gobiernos de los länder-. Después de las discusiones provocadas por la reunificación, por poner un ejemplo en el tiempo, el año 1993 el reparto quedó de la manera siguiente: 44% para los länder, 56% para la federación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta distribución de las grandes cantidades no evita que exista un debate permanente sobre la financiación, especialmente sobre el reequilibrio financiero entre los länder. Länder ricos como Baviera, Hesse (Frankfurt) y Baden-Württenberg elevaron su queja al tribunal constitucional entendiendo que pagaban demasiado. Su recurso fue denegado. Y todos toman como ejemplo del buen funcionamiento del reequilibrio el que la pobre Baviera de 1945, tan necesitada de la ayuda de los estados ricos, sea ahora una de las regiones más desarrolladas, punteras y ricas de Alemania gracias a las aportaciones de las regiones ricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es necesario establecer criterios claros. En este punto tienen razón los catalanes, que así lo reclaman, más allá de determinadas cantidades concretas. También tienen razón cuando critican que la lógica actual, que pone patas arriba el ranking de autonomías en el PIB con un ranking de gasto público por habitante sin ninguna relación con el puesto en el PIB, no posee ninguna coherencia. Pero no tienen razón cuando dicen que el Estado, es decir, la Administración central, debe tener interés en que Cataluña siga siendo la economía puntera que ha sido hasta ahora, pues ello significaría que lo que ha sido producto de la historia no tiene más remedio que seguir siéndolo por toda la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícilmente comprensible el recurso a los distintos criterios y variables que se argumentan para recibir mayor financiación. Pongamos el caso de la población: si ésta ha aumentado de forma mayor que la media, en especial por el incremento de la inmigración, el 50% del impuesto sobre la renta multiplicado por el aumento de la población activa ya de por sí produce un aumento de la financiación. El problema de las distintas variaciones que favorecen a unos y resultan inaceptables para otros pertenecen al ámbito de los reequilibrios entre las distintas autonomías, y a la posibilidad de actuación discriminada que puede llevar a cabo el Gobierno central, siempre que éste cuente con recursos suficientes y siempre que la autonomía que lo necesite esté dispuesta a hacer un esfuerzo propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si sería necesario ni conveniente elevar a rango constitucional los criterios básicos que regulen el reparto de los recursos procedentes de los grandes impuestos entre la Administración general y las autonomías. Pero es algo que debiera quedar fuera del debate permanente sobre la financiación autonómica, y que debiera adquirir el peso de criterio definido. Queda suficiente espacio para el debate en lo que al reequilibrio financiero entre las autonomías se refiere, y en el papel a cumplir por la administración general en la superación de los grandes desequilibrios regionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el debate actual sobre financiación autonómica, unido a la propagación de la voluntad de bilateralidad en la relación de cada autonomía con la Administración general, aunque la referencia sea siempre, y es muy significativo, con el Estado, produce inestabilidad y hace que éste, en lugar de serlo, parezca un bazar oriental en el que todo está sometido a la capacidad no del que más puje, sino del que tenga mayor capacidad de chantaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es incomprensible que, a estas alturas del desarrollo autonómico, los dos grandes partidos no intenten acordar unos principios reguladores que doten a todo el proceso de estabilidad, definición, dirección y cohesión. Claro que para ello PSOE y PP debieran obtener claridad sobre los principios básicos que regulan los estados federales: la lealtad federal -del todo con las partes y de las partes con el todo-, el principio de que ley federal se impone a la normativa de los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;länders &lt;/span&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bundesrecht bricht Landesrecht&lt;/span&gt;- y, sobre todo, lo que el ex ministro de Interior en tiempos de Helmut Schmidt decía recientemente en Bilbao: «Las autonomías deben entender como su cometido el bien del conjunto».&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-505925656974108596?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/505925656974108596/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=505925656974108596' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/505925656974108596'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/505925656974108596'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/07/el-espectaculo-de-la-financiacion.html' title='El espectáculo de la financiación autonómica'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-1695443334893790106</id><published>2009-06-23T08:23:00.002+02:00</published><updated>2009-06-23T08:28:25.316+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nacionalismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Joseba Arregi'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Mundo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lengua'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribuna Libre'/><title type='text'>El debate de las lenguas en España</title><content type='html'>Por Joseba Arregi, en El Mundo de 19 de junio de 2009 (pero leído en &lt;a href="http://www.almendron.com/tribuna/25509/el-debate-de-las-lenguas-en-espana/"&gt;almendron.com&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No hace falta falta mucha perspicacia para darse cuenta de que la convivencia de las lenguas en España se está convirtiendo en un problema considerable. Es probable que la realidad diaria no sea tan alarmante como lo puedan hacer parecer ciertos casos individuales que existir, existen, y son reflejados por los medios de comunicación, pero también es más que probable que la alarma no se deja reducir al empeño de algunos medios de comunicación, y de algunos partidos, especialmente el PP, a crear alarma donde no existe más que perfecta armonía. Sin engarce en la realidad no se pueden construir comunicativamente ni alarmas ni problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llama la atención que quienes de un lado hablan de la nación española en el sentido de la nación etnolingüística construida por el romanticismo alemán, y que quienes, por otro lado, se sirven de la diversidad y de la diferencia lingüística para derivar de ellas consecuencias políticas de tipo nacionalista, recurran permanentemente a la necesidad de despolitizar la cuestión lingüística. El tratamiento de las lenguas se ha convertido en cuestión política por excelencia con la constitución de los estados nacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que la constitución española establezca una jerarquía entre las lenguas españolas -el español cuyo conocimiento es un deber, y las lenguas españolas que pueden ser cooficiales si así lo determinan los respectivos estatutos de autonomía- es un hecho político por excelencia. Y la declaración de cooficialidad del euskera o del catalán y del gallego, afirmando además que el catalán o el euskera son, a diferencia del español, lenguas propias de las correspondientes comunidades autónomas -con el añadido del deber de conocimiento en el nuevo estatuto catalán-, son también hechos políticos por excelencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos, pues, ante un debate ciertamente político. Un debate que tiene mucho que ver con la estructura del Estado, con el discurso de la España plural, con la integración o no de los nacionalismos periféricos en un proyecto estatal común. Un debate que tiene que ver con derechos básicos de los ciudadanos, con obligaciones también importantes de los ciudadanos, con la cohesión social, con el derecho al trabajo, con la libertad lingüística dentro de los parámetros fijados por la declaración de cooficialidad de las lenguas. No es un debate estrictamente cultural, ni un debate puramente lingüístico. Es un debate político y es mejor tomarlo como tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como este debate corre el riesgo de ser malinterpretado por la situación lingüística de los participantes, vaya por delante que quien esto firma es vascoparlante monolingüe de familia, alguien que aprendió español o castellano en la escuela. Pero también alguien para quien el castellano no es lengua extraña, para quien el castellano es tan lengua propia como el euskera, lengua ésta de relación familiar casi en exclusividad, y de trabajo en la universidad. Alguien que no tendría inconveniente alguno en sustituir la obligatoriedad constitucional del conocimiento del castellano por la constatación del valor de lengua franca del español para la cohesión del estado. Y alguien que no tendría inconveniente en cambiar el calificativo aplicado por el estatuto vasco al euskera como lengua propia, a diferencia del español.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;España es diversa y plural. Es un hecho. En España se hablan varias lenguas, además del español. También es un hecho que la diversidad de lenguas en España no es como en Suiza, que no cuenta con una lengua franca, o como en Bélgica, donde tampoco existe una lengua común. En España sí existe una lengua común. Por eso, el discurso de la España plural no tiene sentido, ni responde a la realidad, si no se completa con el discurso de la pluralidad de Cataluña, de Euskadi y de Galicia: estas comunidades autónomas no son homogéneas en términos lingüísticos, sino plurales. Como lo son, por cierto, también, en el sentimiento de pertenencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe, sin embargo, una diferencia en lo que al hecho de la pluralidad de España y de la pluralidad de Cataluña, Euskadi y Galicia se refiere: desde el punto de vista lingüístico existen amplios territorios y amplias demografías en España que son homogéneas en castellano, y la pluralidad se refiere a que existen zonas en las que está presente, además del castellano, otra lengua. En Cataluña, Euskadi y Galicia no existe prácticamente ningún kilómetro cuadrado, ni ningún segmento o zona poblacional homogéneo en cuanto a la presencia de una única lengua: estas comunidades autónomas son estructuralmente mucho más plurales que lo es España en su conjunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los debates recientes muchos se han referido a que el español no está en peligro en Cataluña. Pero no es ésa la cuestión: la cuestión no está en los derechos de la lengua, sino en los derechos de los hablantes. De la misma forma que un hablante bilingüe puede en Cataluña o Euskadi reclamar la satisfacción de su derecho a ser atendido por la administración en la lengua de entre las oficiales que elija, el mismo derecho le asiste a un ciudadano monolingüe, por lo que no puede haber, en este contexto de derechos, una lengua privilegiada de la administración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el contexto educativo, no existe un derecho a ser escolarizado en la lengua materna, y menos por razones supuestamente pedagógico-psicológicas. Pero sí existe el derecho de los padres a que la lengua de su elección de entre las cooficiales sea también lengua vehicular. Y ante este derecho fallan los argumentos de que la otra lengua cooficial está en situación de debilidad, de que ya aprenderán esa lengua de elección en la calle o en los medios de comunicación, entiéndase la televisión, que el monolingüismo de inmersión es el único medio que garantiza la cohesión social, y está dando buenos resultados. Ninguno de estos argumentos anula el derecho de los padres a reclamar que la lengua que quieren sea también vehicular en la enseñanza de sus hijos. Dicho simplemente: no hay razón alguna, y menos técnicas, para esconder en la enseñanza ninguna de las lenguas cooficiales de una comunidad autónoma como lengua vehicular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa es que en una sociedad con la presencia de dos lenguas, los monolingües sí debieran reconocer su obligación de facilitar la comunicación en cualquiera de las dos lenguas, siempre desde la constatación de que no existen sociedades bilingües perfectas, unas en las que todos los ciudadanos fueran igual de competentes en las dos lenguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el ámbito del trabajo, se enfrentan dos derechos -y la política es el arte de priorizar unos derechos sobre otros- el derecho de los bilingües a ser atendidos en la lengua de su elección, y el derecho de los monolingües o de los bilingües imperfectos a que muchos puestos de trabajo, además los mejor cualificados -por seguridad de empleo y también por condiciones económicas-, no les estén vedados. El derecho al trabajo debe primar sobre el derecho electivo a ser atendido en una determinada lengua oficial, máxime cuando este derecho puede ser atendido sin dañar el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las políticas lingüísticas se encuentran con un problema crucial: es bastante fácil instrumentar desde la administración los mecanismos necesarios para asegurar que las generaciones futuras tengan un conocimiento básico suficiente de la lengua en situación de minoría o de debilidad. El problema surge cuando al aumento en el conocimiento no le sigue un aumento en el uso social de la lengua aprendida y minorizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en ese momento en el que todos los responsables de política lingüística se ponen muy nerviosos. Y la reacción más común ante ese problema crucial de las políticas lingüísticas es dar una vuelta más de tuerca, pasar de la planificación posible y aceptable de los instrumentos que garanticen el conocimiento de una lengua por parte de las nuevas generaciones, a intentar planificar por medios de promoción y ayuda, pero también por medios coercitivos lo que ni es posible ni es lícito planificar desde la administración pública: el uso de una lengua, pues esta planificación choca con la libertad básica y fundamental de los individuos. Y ahí está la frontera de lo democráticamente aceptable.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-1695443334893790106?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/1695443334893790106/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=1695443334893790106' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/1695443334893790106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/1695443334893790106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/06/el-debate-de-las-lenguas-en-espana.html' title='El debate de las lenguas en España'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-2924787703757971655</id><published>2009-06-10T08:29:00.001+02:00</published><updated>2009-06-10T08:34:33.492+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soroa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Correo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nacionalismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Joseba Arregi'/><title type='text'>El cambio ante el espejo</title><content type='html'>Artículo firmado por Alberto López Basaguren, Javier Corcuera Atienza, Joseba Arregi, Andrés de Blas, Teresa Echenique, Juan Manuel Eguiagaray, Juan Pablo Fusi, Luis Haramburu, Juan José Laborda, Francisco Llera, José María Ruiz Soroa, Juan José Solozabal y Carlos Trevilla &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20090531/opinion/cambio-ante-espejo-20090531.html"&gt;en El Correo de 31 de mayo de 2009&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Patxi López ha sido elegido nuevo lehendakari por el Parlamento vasco y ha nombrado su Gobierno. El cambio que para muchos era casi inimaginable está aquí; ese cambio que algunos se resisten a aceptar, cuya legitimidad han pretendido minar o, incluso, negar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El acceso de los socialistas vascos al Ejecutivo pone fin a treinta años ininterrumpidos de poder nacionalista, pero, sobre todo, acaba con las pretensiones soberanistas del nacionalismo como política de gobierno. Un cambio trascendental que, como un espejo, va a reflejar la naturaleza más profunda de cada uno de los protagonistas políticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reto es extremadamente difícil. Y deben afrontarlo en una de las peores situaciones que cabría imaginar. La debilidad parlamentaria del partido del Gobierno; la coyuntura económica; y, muy especialmente, la actitud de un nacionalismo enrabietado por la pérdida del poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nuevo lehendakari ha reiterado mensajes conciliadores, con el reto de una integración sin exclusiones que evite la confrontación entre identidades diferentes. Sólo quedan excluidos quienes pretenden la legitimidad de la cobertura política a ETA, al terrorismo, a la eliminación física de quienes no comparten el objetivo independentista. Es un reto de naturaleza casi constituyente por el deterioro de los fundamentos de la convivencia democrática provocados por los doce años de apuesta por el soberanismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las condiciones en que los socialistas acceden al poder les imponen muchas renuncias. Es el precio de la excepción democrática de Euskadi, cuyo dramático significado, y cuya responsabilidad, no parecen haber sido captados en toda su trascendencia por el nacionalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reto no es menos arduo para quienes están fuera del Gobierno. En primer lugar, para el Partido Popular, que ha apoyado la investidura parlamentaria del nuevo lehendakari y del que depende, en última instancia, su estabilidad. Los dirigentes populares vascos están poniendo de manifiesto una madurez y una capacidad para entender el futuro que superan las expectativas de muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue habiendo riesgos que sólo podrán evitarse si los protagonistas actúan en consonancia con el carácter excepcional de lo que se pretende. El Gobierno de Patxi López no puede desconocerlo, pero los populares no pueden actuar como si se tratara de un pacto de legislatura ordinario, sin dejar un amplio margen de confianza a la actuación del Gobierno. El mayor riesgo procede de la confrontación política general, en el Estado, entre socialistas y populares. Salvaguardar la experiencia exige al Partido Popular una sabia administración de la debilidad añadida que el cambio en Euskadi provoca al Gobierno de Rodríguez Zapatero y una mesurada gestión de la contribución del PNV a la política de acoso al Gobierno socialista en Madrid. Pero a éste también le exige responsabilidad y mesura en la relación con los populares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También para el PNV el reto es trascendental. Debe reflexionar sobre los efectos de la política de acumulación de fuerzas nacionalistas, que ha fracturado profundamente la sociedad vasca y le ha hecho perder el poder. Necesita reorientar su proyecto político eludiendo la apuesta por la desestabilización. Y está obligado a desvincularlo de las fuerzas que se mueven en la cobertura política del terrorismo, sin cuyo amparo no se hubiese sostenido la estrategia soberanista de estos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nacionalismo se ha enfrentado al cambio mostrando su peor cara: esa tendencia que parece endémica a la descalificación de todo lo que queda fuera de su mundo, de su estrategia política, de sus intereses. Se ha adentrado por el peligroso camino de la deslegitimación del cambio de gobierno y de sus protagonistas; ha socavado de forma irresponsable la legitimidad misma de los resortes del sistema parlamentario, reincidiendo en una comprensión simplista de la democracia. Ha puesto de manifiesto la más profunda carencia del sentido de la proporción y del límite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El PNV tiene que decidir cuándo retoma su mejor tradición. Y haría bien en reflexionar sobre la advertencia que hace Pedro de Aguerre, Axular, en Guero: «Eta harc bere coleran eguin dituen desordenuez, eta erhokeriez, adiskidec hartu dutela damu eta atsecabe, eta etsaiec atseguin eta placer»; porque las locuras, los actos insensatos provocados por la rabia crean disgusto y preocupación en el amigo y satisfacción y placer en el enemigo. El PNV puede estar facilitando el camino a sus enemigos; y estos no están en el Gobierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entendimiento básico con el nacionalismo resulta indispensable para construir un futuro político sólido para nuestro país; un entendimiento entre todas las fuerzas políticas que quieren que vivamos en democracia y en libertad. Pero no podemos olvidar las lecciones del pasado; hay que impedir que la insistencia en la necesidad de entendimiento haga creer al PNV que tiene una capacidad política especial para determinar sus condiciones; porque así llegó a creer que podía aventurarse por el camino soberanista. No podemos repetir los mismos errores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El futuro exige mesura y voluntad de integración. Estamos obligados a convivir y la alternativa es inimaginable. Asumirlo nos exige transformar la necesidad en deseo de convivencia. Todos tenemos que contribuir a que se haga realidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-2924787703757971655?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/2924787703757971655/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=2924787703757971655' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2924787703757971655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2924787703757971655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/06/el-cambio-ante-el-espejo.html' title='El cambio ante el espejo'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-2210749323820685880</id><published>2009-06-10T08:16:00.002+02:00</published><updated>2009-06-10T08:20:48.486+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soroa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='elecciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Europa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='izquierda'/><title type='text'>Europa es de derechas</title><content type='html'>Por José María Ruiz Soroa &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20090609/mundo/europa-derechas-20090609.html"&gt;en El Correo de 9 de junio de 2009&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La debacle de la izquierda en las elecciones europeas responde, sin duda, a múltiples causas. Podrían citarse, entre ellas, el peso de los países del Este europeo, con una experiencia histórica reciente que les inspira desconfianza ante el discurso socialista; también la acusada carencia de liderazgo y descomposición del discurso socialista en países centrales como Francia, Italia o Reino Unido. Incluso, el hecho de que la izquierda socialdemócrata no parezca muy inspirada a la hora de superar la crisis económica: la gente confía más en la experiencia de los gobernantes conservadores que en una izquierda un tanto alegre y demagoga. Por ello, la crisis pasa factura a la izquierda tanto allí donde gobierna (Reino Unido, España, Alemania) como donde ejerce de oposición (Italia, Francia), mientras que a los conservadores les afecta favorablemente en ambas situaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También influyen aspectos más estructurales, como el hecho de que se trata de unas elecciones en las que la desmotivación para participar incide sobre todo en el votante menos instruido y más joven, precisamente por la lejanía y relativa abstracción de las instituciones comunitarias. Y ése es el electorado propicio a la izquierda. Es curioso que las elecciones europeas sean en parte unos comicios «muy inteligentes», que atraen más al votante instruido de nivel alto y medio que entiende de su importancia, y que porcentualmente vota más al centro y a la derecha. Mientras que son por otra parte unos comicios «muy alegres», que atraen al votante gamberro que quiere castigar al sistema, pero que tampoco vota a la socialdemocracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si existe una razón determinante, desde mi punto de vista, para explicar el repetido fracaso de la izquierda europea en sus elecciones es sencillamente el de «la profecía que se realiza a sí misma». Europa es electoralmente de derechas hoy, porque los socialistas europeos se han hartado durante años de proclamar, quizás sin darse cuenta de su propio error al hacerlo, que «Europa es el mundo de la derecha». La votación de estos días no ha hecho más que plasmar en votos su previa afirmación ideológica y política. Y me explico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La izquierda europea se ha complacido, durante el último decenio, en presentar una descripción del ámbito institucional, económico y político propio de la Unión Europea como algo construido por los intereses de la derecha y siempre favorable a estos intereses. El repertorio de descalificaciones arrojadas sobre Europa es inagotable: está construida como un mercado, está inspirada en los intereses de los mercaderes, está repleta de burócratas fríos e inhumanos atentos sólo a la lógica de la libre competencia, y se halla dominada por una elite de políticos lejanos y distantes. Se ha descrito la europea como una muy particular esfera pública: la esfera donde había triunfado el egoísmo de los empresarios, donde sólo se tenían en cuenta los intereses de éstos, donde había que acudir para defenderse, sólo defenderse, del predominio de las lógicas capitalistas antitrabajadores. La izquierda se ha empeñado en pintar Europa como el universo donde la derecha, las empresas, los intereses inconfesables, se mueven como pez en el agua. Como un mundo hostil para los trabajadores, los campesinos, los pescadores, los seres humanos. Según ella, las políticas sociales las defendía siempre el gobierno nacional propio, de Europa sólo venían políticas economicistas o decisiones de un sanedrín bancario socialmente insensible. Es ciertamente sorprendente que, después de establecer este sesgado retrato de la esfera europea, cargado de tintes peyorativos, la izquierda se sorprenda ahora de que sus votantes no acudan en masa a las urnas europeas. Porque lo más lógico es, precisamente, que no lo hagan, que se abstengan de participar en un asunto tan execrable, tan «de derechas». Si Europa es el ámbito construido por y para la derecha, que se lo quede la derecha, ésta parece ser la reacción natural del votante de izquierdas. Nos gusta lo transnacional, las Naciones Unidas, Greenpeace y la UNESCO, incluso nos gustaría votar en USA; pero Europa nos suena mal. La izquierda se ha convertido así en víctima de su propia profecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el fondo, se trata de un severo fracaso ideológico de la izquierda europea, precisamente por su incapacidad de construir un discurso sobre Europa que no esté teñido de desconfianza, lejanía y sospecha. Por no ser capaz de sentir Europa como su propio ámbito natural y de trasladar ese sentimiento a sus votantes. En este abuso de la crítica y el negativismo, hay que reconocerlo, la izquierda ha estado eficazmente acompañada por las burocracias nacionales de cada país, incluidas las de los partidos correspondientes, así como por el discurso de los medios de comunicación. Se ha llegado a afirmar, con estúpido desparpajo, que «Europa» (¿quién?) quería imponer a los trabajadores la semana laboral de sesenta horas. Es sólo un ejemplo, pero vale por mil. Dando una versión tan distorsionada del asunto, nunca se conseguirá atraer a la mayoría del electorado. Sólo votarán los que sí entienden de qué va la cosa, y los gamberros de turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La izquierda sólo puede recuperar Europa si, en primer lugar, la acepta como lo que es: uno de los logros más ilusionantes del pasado siglo. Y, en segundo lugar, si se embarca en propuestas europeístas de calado real y efectivo, no meramente retóricas y grandilocuentes. Europa no se crea mediante explicaciones desde arriba, sino ejercitando desde abajo la ciudadanía. Se crea haciendo real una arena europea de debate y confrontación mediante partidos europeos a los que los ciudadanos puedan afiliarse directamente (¿sabe usted que no puede afiliarse hoy al Partido Socialista Europeo, ni a ningún otro de ese ámbito, amable lector, sino que sólo puede hacerlo al de su país?). Hay que reclamar unas elecciones de verdadero ámbito europeo, con circunscripción paneuropea y actores paneuropeos, en las que se presenten partidos y líderes transnacionales. Hay que acabar con esa estúpida machaca de que «vamos a Europa a defender nuestros intereses» (como españoles... vascos... bilbaínos... o los de mi barrio, pongan lo que toca): como si nuestros diputados fueran nuestros embajadores en un lugar ajeno. Así no se edifica sino, precisamente, aquello que se dice querer evitar: la mentalidad de los intereses en lugar de la mentalidad de ciudadanos. Habría que reconstruir la ciudadanía común desligándola de la nacionalidad respectiva y fundándola sobre la residencia, abriendo así la ciudadanía a millones de inmigrantes hoy preteridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que hacer mucho pero, lo primero de todo, es ver Europa como un ámbito político cargado de positividad. Y en esto, la izquierda tiene una vía de agua gigantesca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-2210749323820685880?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/2210749323820685880/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=2210749323820685880' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2210749323820685880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2210749323820685880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/06/europa-es-de-derechas.html' title='Europa es de derechas'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-7342871201741551035</id><published>2009-05-31T08:45:00.002+02:00</published><updated>2009-05-31T08:49:45.831+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Europa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lengua'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Xabier Zabaltza'/><title type='text'>Por una lengua común europea</title><content type='html'>Por Xabier Zabaltza, historiador y traductor, autor de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Una historia de las lenguas y los nacionalismos&lt;/span&gt;, &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/lengua/comun/europea/elpepiopi/20090530elpepiopi_4/Tes/"&gt;en El País de 30 de mayo de 2009&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se denuncia la lejanía de las instituciones europeas respecto a los ciudadanos de a pie raramente se incide para explicar ese hecho en la ausencia de una lengua común. Y sin embargo, mientras los europeos no podamos entendernos, será imposible construir una sociedad civil supranacional, con sindicatos, prensa y asociaciones comunitarias, y "Europa", para la mayoría de la población, seguirá siendo una lejana cosa de tecnócratas y &lt;i&gt;lobbies.&lt;/i&gt; Sin un idioma paneuropeo seguiremos pensando en términos nacionales, lo que supone un pesado lastre para la Unión.&lt;p&gt;&lt;/p&gt; Actualmente sólo el 27% de los españoles declaran ser capaces de mantener una conversación en inglés. Podemos seguir discutiendo &lt;i&gt;ad nauseam&lt;/i&gt; sobre si los castellanohablantes están discriminados en tal o cual comunidad autónoma bilingüe o si son los hablantes de las otras lenguas españolas los que tienen motivos para quejarse. En España las tensiones entre los nacionalismos periféricos y el estatal nos han hecho olvidar que la primera función de un idioma no es identitaria, sino comunicativa. La tan agotadora como estéril discusión sobre los llamados "derechos lingüísticos" (que con la misma contundencia que se defienden para la propia comunidad lingüística se suelen negar para las demás) contribuye a ocultar el fracaso del sistema educativo en la enseñanza de lenguas extranjeras, tanto en las comunidades bilingües como en las monolingües castellanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Unión Europea existen en la actualidad 23 lenguas oficiales. Es decir, en el Parlamento Europeo teóricamente se precisan por lo menos 506 intérpretes, contando solamente uno por cada combinación posible, y ese número tenderá a crecer de manera exponencial cada vez que ingrese un nuevo Estado que posea lengua propia. De hecho, el maltés, el luxemburgués y el turco (por Chipre) están ya en la cola de la oficialidad y en 2011 será el turno del croata y, probablemente, del islandés, por lo que para entonces se necesitarían 756 traductores como mínimo. En realidad, el inglés suele emplearse como intermediario entre los diversos idiomas, así que la labor de los intérpretes corre el peligro de convertirse en una variante del juego del teléfono. La mayoría de los Estados europeos, entre ellos España, son incapaces de destinar un magro 0,7% a ayuda al desarrollo, pero cada año la Unión Europea se gasta en traducciones nada menos que un 1% de su presupuesto, casi 1.200 millones de euros. La pluralidad lingüística y la protección de las minorías son, sin duda, valores muy europeos que hay que mantener y fomentar, pero la ciudadanía tiene que ser consciente de que tienen un coste y de que tal vez existen prioridades más perentorias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen que proyectan algunos de nuestros representantes en las instituciones europeas es ciertamente patética. Estrasburgo se ha convertido en un gran cementerio de elefantes donde se jubilan con una pensión de oro los políticos fracasados. Cuando los partidos eligen a sus candidatos "para Europa", a menudo no tienen en cuenta su dominio de lenguas. Así que, cuando no hay intérpretes, son incapaces de comunicarse con los políticos de otras nacionalidades e incluso de conocer la realidad de los países en los que ejercen su labor. Desde luego, ésa no es la mejor manera de combatir el euroescepticismo. Hoy la falta de competencia lingüística supone uno de los mayores desafíos a los que tiene que enfrentarse Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy fácil criticar la debilidad europea ante los Estados Unidos. Sin embargo, la mera existencia de una diplomacia europea, aun con sus limitaciones, es ya un éxito sorprendente. Pero sin un idioma en el que podamos entendernos resultará muy complicado transformar esa diplomacia común en una opinión pública común. &lt;i&gt;The European,&lt;/i&gt; el primer y por ahora último intento de prensa paneuropea, apenas duró ocho años. Los europeos nos vemos así obligados a informarnos a través de medios cuyo marco de referencia es predominantemente nacional. Y, sin una opinión pública común, Europa seguirá siendo un enano político &lt;i&gt;in aeternum.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Europa existen tantos hablantes nativos de ucraniano o de polaco como de castellano. Pero, adormecidos en los cómodos laureles de la Hispanidad, gran parte de los españoles siguen manteniendo delirios de grandeza lingüística. En total, el 9% de los ciudadanos comunitarios tienen el castellano como lengua materna, pero sólo otro 6% lo hablan como segunda lengua (las cifras para el inglés son el 13% y el 38%, respectivamente). Todavía no nos hemos enterado de que el castellano pinta muy poco en Europa.               &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales del siglo XIX, el austriaco Johann Evarist Puchner diseñó un idioma artificial al que denominó &lt;i&gt;nuove roman&lt;/i&gt;. Su invento era una variante simplificada del castellano, pero, sintiéndolo mucho por los monóglotas militantes, no conoció difusión alguna (el esperanto, creado un poco antes por Ludoviko Lazaro Zamenhof, ha tenido algo más de éxito). De hecho, el latín fue el idioma de las élites intelectuales hasta principios del siglo XX y en esa lengua presentaron sus tesis doctorales en La Sorbona, entre otros, Renan, Seignobos, Bergson y Durkheim. Y eso que, para entonces, el francés llevaba siglos siendo la lengua diplomática del Viejo Continente. Hoy la opción es otra. Por más que los diferentes chovinismos nacionales se empeñen en negarlo, a menudo con la excusa del antiimperialismo, el idioma común europeo es el inglés. Aunque no, naturalmente, en su variante de Oxford o Cambridge, sino en lo que el lingüista galés David Crystal ha denominado &lt;i&gt;English as a Global Language&lt;/i&gt; (EGL). El EGL es el latín, el esperanto y el &lt;i&gt;nuove roman&lt;/i&gt; de nuestra época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termino como empecé. Las lenguas deberían servir en primer lugar para comunicarse y sólo después para definir una cultura o una nación. La situación sociolingüística actual de España es mucho más compleja que la de hace 30 años. Entonces el paradigma "lengua A" (castellano) arriba y "lengua B" (catalán, gallego y euskera) abajo se cumplía a la perfección. Hoy las lenguas de los inmigrantes están por debajo de las lenguas autonómicas y es posible que pronto el inglés esté por encima del castellano. Si se gestiona bien, esta nueva coyuntura puede ser beneficiosa para la convivencia lingüística, porque disminuye la diferencia de estatus entre las diferentes lenguas españolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el siglo XVIII, si no antes, el monolingüismo oficial ha sido un axioma del nacionalismo estatal y una ambición de sus émulos sin Estado. La construcción europea nos brinda la oportunidad de cerrar el ciclo histórico del Estado-Nación y superar de una vez sus múltiples contradicciones (siempre y cuando, claro, no convirtamos a Europa en una especie de gigantesca Nación anglófona, en cuyo caso, el remedio será peor que la enfermedad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una realidad posnacional, el multilingüismo no puede ser sólo un atributo de las instituciones, ni de las élites, sino de los ciudadanos en su conjunto. Si el tiempo y la energía que se derrochan en denunciar el trato que tal lengua (llámese castellano, catalán, gallego o vascuence) recibe por parte de tal administración, estatal o autonómica, se emplearan en el aprendizaje de idiomas extranjeros, esta pequeña Península y sus islas adyacentes serían uno de los lugares más cultos, y también más competitivos, del planeta. Con cierto sarcasmo señalaba Friedrich Engels que en su época los franceses presumían de cosmopolitismo, pero se imaginaban al mundo entero hablando en francés. Cabe preguntarse qué habría pensado de la mayoría de los españoles si se diera una vuelta por aquí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-7342871201741551035?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/7342871201741551035/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=7342871201741551035' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/7342871201741551035'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/7342871201741551035'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/05/por-una-lengua-comun-europea.html' title='Por una lengua común europea'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-8550776992697789895</id><published>2009-05-26T10:28:00.006+02:00</published><updated>2009-05-26T11:07:13.103+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nacionalismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Claves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='política'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lengua'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lamo de Espinosa'/><title type='text'>Lengua, nación y Estado</title><content type='html'>Por &lt;a href="http://turronessurtidos.blogspot.com/search/label/Lamo%20de%20Espinosa"&gt;Emilio Lamo de Espinosa&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.blogger.com/www.progresa.es/pdf/2002/Claves_121.pdf"&gt;en Claves de la Razón Práctica, nº 121&lt;/a&gt; [pdf], de abril de 2002&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;“El prejuicio es bueno porque hace feliz. Empuja a los pueblos hacia su centro, fortalece los lazos de la raza, hace florecer a los pueblos en su forma propia, los hace más ardientes y, consiguientemente más felices”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;Herder.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Otra filosofía de la historia para la educación de la humanidad. &lt;i style=""&gt;1774.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;“El Estado comienza cuando el hombre se afana por evadirse de la sociedad nativa dentro de la cual la sangre lo ha inscrito. Y quien dice la sangre dice también cualquier otro principio natural; por ejemplo, el idioma. Originariamente el Estado consiste en la mezcla de sangres y lenguas. Es superación de toda sociedad natural. Es mestizo y plurilingüe”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;Ortega y Gasset.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;La rebelión de las masas, &lt;i style=""&gt;1929.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="font-size:11;"&gt;1. Territorios, pueblos, Estados y lenguas&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="font-family:ItcKabel-Demi;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;¿Quién es ciudadano, es decir, quién forma parte del pueblo de un Estado? Todo Estado tiene al menos dos elementos, territorio y pueblo, que se refieren mutuamente.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pero la primacía de uno u otro varía grandemente en el tiempo. En el Antiguo Régimen los súbditos se vinculan directamente a la Corona por una relación de subordinación y lealtad. Se es pueblo de un Estado porque se tiene el mismo soberano, de modo que la conexión política es vertical, no horizontal. El Estado construye el pueblo; no al revés.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;La democracia supone, por el contrario, un previo pacto preconstituyente horizontal entre ciudadanos (no súbditos) sobre el que se construye el Estado, y por ello tiene como prerrequisito un grupo humano, un &lt;i style=""&gt;demos&lt;/i&gt;, un pueblo, una comunidad en su sentido clásico &lt;i style=""&gt;(Gemeinschaft) &lt;/i&gt;que ha generado una solidaridad interna, una confianza &lt;i style=""&gt;ab intra&lt;/i&gt;, previa a y base del pacto constituyente. Eso es la nación: un grupo con la suficiente solidaridad como para generar un proyecto de vida política en común (Renan).&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pues bien, a la hora de pensar la relación entre pueblo y Estado el pensamiento político europeo y, por supuesto el español se ha estructurado a partir de una simple y sencilla fórmula que funciona en el pensamiento como una creencia más que como una idea, por retomar la distinción de Ortega: más que pensar esas ideas somos pensados por ellas. Y la fórmula dice que una Nación es un Estado y un Estado es una Nación, de modo que ni la moderna idea del Estado plurinacional ni la de nación de naciones encajan fácilmente en esa tradición. Que por el contrario –y no sin importantes excepciones, que veremos– se ha ajustado a un doble modelo, aparentemente contradictorio pero finalmente coincidente en la identidad lengua=nación=Estado. Es decir, allí donde hay una lengua hay una nación; y allí donde hay una nación, hay (o debe haber) un Estado. Pero también viceversa, de modo que la fórmula no debe leerse sólo de abajo arriba, de la lengua hacia el Estado, sino también de arriba abajo, desde el Estado a la lengua. Y ahora lo que resulta es que allí donde hay un Estado debe haber una nación; y para que haya una nación debe haber una sola lengua. Así, cuando se dice que el hecho diferencial de una lengua otorga derechos de autodeterminación se argumenta desde la nación al Estado, de abajo arriba. Pero cuando un Estado trata de imponer una lengua (como intentaba en Francia en 1794 el Abbé Gregoire), la lógica funciona de arriba abajo: si queremos tener una democracia viable debemos crear una nación a través de la lengua.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;Los modelos de Francia y Alemania&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Es importante entender que ambos modelos reproducen específicas experiencias históricas de construcción del Estadonación: la francesa y la alemana. Y así encontramos, de una parte, el modelo francés que, partiendo de la preexistencia del Estado Absoluto francés, trastocado por los revolucionarios de 1789 en voluntad del pueblo, construye la nación francesa imponiendo la lengua desde el mismo Estado y utilizando como instrumentos privilegiados la escuela y el cuartel, de modo que ser francés –más allá de razas, religiones u otros símbolos identificadores– es pertenecer a la nación francesa cuyo rasgo determinante es hablar una lengua. Tarea nada sencilla pues, como mostró Eugen Weber, la transformación de los campesinos en franceses no culminaría sino con la brutal sacudida de la Gran Guerra&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn1" name="_ftnref1" title=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Y de otra parte el modelo alemán de nacionalidad étnica, que parte de otra experiencia histórica: la nación precede al Estado (no al revés, como Francia), de modo que se es alemán porque se habla alemán y la pertenencia a esa nación hace a uno ciudadano. Francia es Estado ya en el siglo &lt;span style="font-size:8;"&gt;XVIII &lt;/span&gt;o incluso antes, mucho antes de ser nación, cosa que solo alcanza a lo largo del &lt;span style="font-size:8;"&gt;XIX&lt;/span&gt;; Alemania es ya nación a comienzos del &lt;span style="font-size:8;"&gt;XIX &lt;/span&gt;(véanse los &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;Discursos a la nación alemana &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;de Fichte), mucho antes de la unificación de Bismarck de 1870&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn2" name="_ftnref2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Aunque, incluso en este caso, Bismarck necesitó lanzar una &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;Kulturkampf &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;tras la unificación para reforzar la nación desde el Estado.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pero lo paradójico es que el resultado, ya sea porque el Estado hace a la nación o porque la nación hace al Estado, es el mismo: Estado, nación y lengua coinciden. Bien porque los ciudadanos deben ser nacionales o porque los nacionales deben ser ciudadanos, en la fórmula ilustrada de la &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;civilización &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;cosmopolita y republicana francesa o en la fórmula romántica de la &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;cultura &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;casticista y étnica, la tradición ilustrada del &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;ius soli &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;y la tradición historicista del &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;ius sanguinis &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;acaban coincidiendo: el Estado lo forman ciudadanos culturalmente homogéneos; el &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;demos &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;que sustenta al Estado es culturalmente homogéneo y extrae su solidaridad política –aquella sobre la que se asienta el Estado– de esa misma homogeneidad. Y por supuesto, ambos nacionalismos se caracterizan porque, al tiempo que niegan diferencias hacia dentro, exigen el reconocimiento de ellos mismos como diferentes hacia fuera.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;v:shapetype id="_x0000_t75" coordsize="21600,21600" spt="75" preferrelative="t" path="m@4@5l@4@11@9@11@9@5xe" filled="f" stroked="f"&gt;  &lt;v:stroke joinstyle="miter"&gt;  &lt;v:formulas&gt;   &lt;v:f eqn="if lineDrawn pixelLineWidth 0"&gt;   &lt;v:f eqn="sum @0 1 0"&gt;   &lt;v:f eqn="sum 0 0 @1"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @2 1 2"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @3 21600 pixelWidth"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @3 21600 pixelHeight"&gt;   &lt;v:f eqn="sum @0 0 1"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @6 1 2"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @7 21600 pixelWidth"&gt;   &lt;v:f eqn="sum @8 21600 0"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @7 21600 pixelHeight"&gt;   &lt;v:f eqn="sum @10 21600 0"&gt;  &lt;/v:formulas&gt;  &lt;v:path extrusionok="f" gradientshapeok="t" connecttype="rect"&gt;  &lt;o:lock ext="edit" aspectratio="t"&gt; &lt;/v:shapetype&gt;&lt;v:shape id="_x0000_i1030" type="#_x0000_t75" style="'width:371.25pt;"&gt;  &lt;v:imagedata src="file:///C:\DOCUME~1\GRANKA~1\CONFIG~1\Temp\msohtml1\01\clip_image001.emz" title=""&gt; &lt;/v:shape&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shur19vV6FI/AAAAAAAAAPo/G8rZhgjUeUI/s1600-h/Cuadro1.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 193px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shur19vV6FI/AAAAAAAAAPo/G8rZhgjUeUI/s400/Cuadro1.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340050726772402258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Por supuesto, más allá de la similitud, hay diferencias muy importantes. Así, el modelo germánico está abierto a la diversidad de culturas (incluso las fomenta) y no tiene el &lt;i style=""&gt;pathos &lt;/i&gt;imperialista o “civilizador" del francés que, asentado como cree estar en una única &lt;i style=""&gt;Raison &lt;/i&gt;universal, no reconoce otra forma de ser hombre que la del &lt;i style=""&gt;citôyen&lt;/i&gt;. De modo que las actitudes hacia el reconocimiento de la diversidad son muy distintas, lo que muestra la profunda ambivalencia que late detrás de ambos modelos: el aparente multiculturalismo y respeto a la diversidad del germánico esconde malamente una voluntad identitaria, xenófoba o incluso racista, mientras que el imperialismo del modelo francés abre amplias vías para la integración y es respetuoso con el principio de igualdad.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;El esquema alemán tiende, pues, a un multiculturalismo de la separación, mientras el francés, que tiende a la homogeneidad, lo hace desde la perspectiva de la incorporación y la asimilación.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Por lo demás, el argumento de que sólo un &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;demos &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;culturalmente homogéneo puede sostener la democracia no está lamentablemente muerto y renace no sólo dentro de los viejos o nuevos Estados sino también a la hora de abordar procesos de articulación política supraestatal. Así, y como recordaba hace poco Luis María Díez Picazo, la famosa sentencia del Tribunal Constitucional alemán de 12 de octubre de 1993 relativa al tratado de Maastricht se basaba justamente en la idea de que “la democracia sólo puede llegar a funcionar allí donde existe una previa realidad nacional; y ello, por supuesto, no en un sentido étnico, sino predominantemente cultural: sólo quienes comparten un núcleo de tradiciones, creencias y valores estarían en condiciones de organizar su vida colectiva democráticamente.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;A falta de ese acuerdo básico, de naturaleza eminentemente prepolítica, no cabría la democracia”&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn3" name="_ftnref3" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;Europa, por tanto, sólo podrá ser democrática cuando sea una nación, requisito que, si ha sido de difícil cumplimiento dentro de los Estados, lo será más aun en este marco más vasto.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;Los imperios&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;En todo caso, los modelos tienden a imponerse por su propia sencillez; y este que equipara lengua, nación y Estado, más simple que sencillo, alcanzó una popularidad abrumadora impulsado por el romanticismo, el historicismo e incluso la ilustración, para recibir su espaldarazo tras la Gran Guerra. A lo que sin duda contribuyó el que las excepciones más conocidas a la regla lengua=nación=Estado fueran todas ellas Imperios y no democracias, justamente los derrotados en aquel campo de batalla.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Al analizar las lenguas de los Estados Universales (de los Imperios) el gran historiador Arnold Toynbee ya puso de manifiesto que, salvo raras excepciones (el shogunato Tokugawa en Japón o el Imperio zarista), éstos se caracterizan por su pluralismo lingüístico. “En la Administración de los Estados Universales parece constituir la regla una pluralidad de lenguas oficiales, y la que goza de la primacía legal puede no ser, en la práctica, la más usada”&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn4" name="_ftnref4" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;Es el caso del Raj británico en la India, que conservo el persa inicialmente para aceptar después el hindustaní o el urdo. En el Imperio otomano, aun cuando declaró el turco lengua oficial, la &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;lingua franca &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;de la Administración fue el serbocroata mientras que en la marina se usaba el italiano. También los romanos se resistieron a eliminar el griego en las provincias orientales y se contentaron con hacer del latín la lengua del mando militar, al tiempo que en la Administración se usaban ambas. Y Toynbee cita el caso del Imperio español en el que se predicaba el evangelio en quechua, la &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;lingua franca &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;del mundo andino que había sido impuesta por los incas. Y así, los imperios modernos, el Austrohúngaro, el Ruso, el Británico, el Otomano y en no poca medida el Español, fueron todos multilingüisticos.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pero en todo caso, si en ellos cabía un &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;demos &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;plurinacional y/o plurilingüístico era por dos razones que les diferencian claramente de la fórmula política de los Estados-nación. La primera es que ese &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;demos &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;no constituía una comunidad sino una pluralidad de ellas: una pluralidad de “naciones” unificadas solo y únicamente por la común dependencia del poder imperial. No podemos hablar de Imperios-nación. Pero además en los modelos imperiales no había ciudadanos propiamente dichos sino más bien –como en el Antiguo Régimen– súbditos, carentes de derechos políticos en cuanto no fueran otorgados por la Corona, fuente única de legitimidad.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Estas dos razones (falta de fusión interna y falta de igualdad) explican que tan pronto se derrumban los Imperios emergen de nuevo como sujetos políticos las nacionalidades en cuanto &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;demos &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;básico sobre el que construir la arquitectura política. Así ocurrió en España tras el 98; en el Imperio Austrohúngaro o el Otomano tras la Primera Guerra Mundial; en el Británico tras la segunda y de nuevo recientemente tras el hundimiento del Imperio soviético: los Estadosnación devoran al Imperio.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;Estados Unidos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Decía que casi todas las excepciones a las reglas fueron Imperios. Cierto, casi todas pero no todas. Estados Unidos muestra, finalmente, aunque de modo imperfecto, la posibilidad ausente: una nación constituida alrededor de una pluralidad de etnias y sin lengua oficial alguna, multicultural pues pero igualitaria y democrática, cosa que no fueron los Imperios. Cierto que el pluralismo americano se limitó inicialmente a emigrantes de algunos pocos países europeos; que la emigración del sur (italiana sobre todo) tuvo serias dificultades para su integración; y que, finalmente, la población no europea, los afroamericanos, han tenido y aún tienen serios problemas de integración.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Cierto también que el multiculturalismo americano no ha sido de integración, sino de asimilación por una base anglosajona preexistente. Pero aún con éstos y otros matices sigue siendo cierto que su amplio multiculturalismo, acentuado desde la desmovilización posterior a la Segunda Guerra Mundial y reforzado a partir de la lucha por los derechos civiles de 1968, no impide la existencia de una poderosa nación que extrae no poco de su fuerza y vigor de la variedad y diversidad internas, una nación que integra numerosas nacionalidades en su seno sin que éstas se planteen jamás como objetivo llegar a ser Estado, una “nación de nacionalidades”, como la denomina Sartori&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn5" name="_ftnref5" title=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:11;"&gt;2. De cómo Dios hizo un mundo complejo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;No obstante, y aun cuando seguimos pensando en términos de Estado-nación considerando a los otros como excepción, la realidad es la contraria. Pues desde luego, y a pesar de su gran Sabiduría, Dios no organizó el mundo distribuyendo la totalidad del territorio entre diversas culturas o etnias con claras y nítidas fronteras, supuesto de notable simpleza, pero que es, según Tilly, nada menos que el primero de los Ocho Postulados Malignos de la ciencia social del siglo &lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;XX&lt;/span&gt;:&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;“La sociedad es una entidad separada; el mundo como un todo se divide en ‘sociedades’ distintas, cada una con su cultura, Gobierno, economía y solidaridad, mas o menos autónoma”&lt;/i&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn6" name="_ftnref6" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:9;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:9;"  &gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;No podía ser de otro modo si consideramos que hay no menos de 1.500 etnias, algo más de 6.700 lenguas y algo menos de 200 Estados. Veamos los datos de la composición étnica y lingüística de los Estados para poder formarnos una idea del grado de realización efectiva de ese postulado maligno.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Italic;font-size:11;"  &gt;a. La complejidad étnica de los Estados: Estados-nación y naciones-Estados&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Comencemos analizando la relación entre nación y Estado. Por fortuna disponemos de una muy valiosa cuantificación de la composición étnica de la población del mundo y de su organización política elaborada por G. P. Nielssen&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn7" name="_ftnref7" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt; &lt;/span&gt;a finales de los años ochenta a partir del estudio de la distribución de 575 etnias&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn8" name="_ftnref8" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, agregado de las más de 1.500 principales que pueden identificarse&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn9" name="_ftnref9" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Datos que permiten ya aventurar una hipótesis pues de ellos podemos deducir que la media de población por etnia es de poco más de ocho millones de personas. Pues bien, lo primero que se pudo constatar es la amplia dispersión de las categorías étnicas. Muy pocas categorías étnicas (sólo 12 de 575) comprendían más de la mitad de la población mundial, mientras que en el extremo opuesto, 383 categorías comprendían menos del 4% del total.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;v:shape id="_x0000_i1029" type="#_x0000_t75" style="'width:293.25pt;height:204.75pt'"&gt;  &lt;v:imagedata src="file:///C:\DOCUME~1\GRANKA~1\CONFIG~1\Temp\msohtml1\01\clip_image003.emz" title=""&gt; &lt;/v:shape&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shur2PLX1EI/AAAAAAAAAPw/VWPfMS2mvD8/s1600-h/Cuadro2.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 392px; height: 274px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shur2PLX1EI/AAAAAAAAAPw/VWPfMS2mvD8/s400/Cuadro2.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340050731453371458" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pues bien, si analizamos la distribución de estas categorías en Estados encontramos un cuadro que dista mucho de la idílica correspondencia puntual entre etnias y Estados. Pues el análisis de Nielssen ponía de manifiesto, de una parte, que la mayoría de los Estados tienen más de una categoría étnica (no son Estados-nación).&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pero el análisis no debe pararse ahí pues, de otra parte, encontramos que un buen número de etnias están a su vez distribuidas entre varios Estados (no son nacionesEstado). Y es este juego entre el Estadonación de una parte, y la nación-Estado de otra, lo que debe ser objeto de atención.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Para ello Nielssen distingue entre Estados-nación (donde más del 90% de la población del Estado esta formada por miembros de una sola categoría étnica), naciones-Estados (en los que una categoría étnica representa entre el 40% y el 90% de la población) y Estados multinacionales (en los que la etnia más numerosa abarca menos del 40% de la población). Con ello puede analizar la composición étnica de los Estados existentes. Pero es necesario combinar esas tres categorías con otras que discriminen la composición estatal de las etnias, de modo que las tres categorías anteriores se dicotomizan en monoestatales y multiestatales: lo primero si más del 90% de los miembros de la etnia residen dentro de ese Estado; y lo segundo en otro caso. De este modo obtenemos una clasificación continua cuyos extremos son:&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Estados-nación monoestatales, en los que el 90% de la población del Estado corresponde a una etnia y el 90% de la población de esa etnia reside en ese Estado; es decir, Estados-nación que son al tiempo naciones- Estado y que son los únicos que realizan plenamente el ideal del Estado-nación.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Estados multinacionales y multiestatales, en los que la etnia más numerosa del Estado representa menos del 40% de su población y menos del 90% del total de esa etnia; es decir, Estados propiamente multiétnicos.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pues bien, el resultado que obtiene es que sólo 28 Estados de los 161 existentes cuando se confeccionó el censo responden al ideal de correspondencia biunívoca entre nación y Estado, es decir, un 17,3% del total de Estados. O por leerlo al contrario, de las 575 etnias identificadas, sólo 28 han realizado la ecuación mágica del Estado-nación y de la nación-Estado, una lectura que reduce el porcentaje de éxito a menos del 5% de las etnias.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;El trabajo de Nielsson pone sobre la mesa todo un campo de análisis nuevo: no ya el de los Estados multinacionales, sino el de las naciones multiestatales, sin cuya comprensión el fenómeno queda incompleto. De modo que podemos concluir con el que “el número de Estados que se enfrentan a presiones para la acomodación política entre varias naciones es lo suficientemente grande para sugerir que existen más relaciones internacionales dentro de los Estados que entre ellos”.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Italic;font-size:11;"  &gt;b. Lengua y Estado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pero analicemos ahora la otra parte de la ecuación, la que relaciona lengua y Estado.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Para comenzar, la diversidad lingüística no es menor que la étnica, pues se estima que hay unas 6.700 lenguas vivas en el mundo, de las que sólo 78 tienen alguna literatura escrita en uno de los 106 alfabetos inventados a lo largo de la historia&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn10" name="_ftnref10" title=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. De esas casi siete mil lenguas, más de la mitad corresponden a Asia y África. No obstante, la mayor diversidad lingüística le corresponde al Pacífico que, con solo el 1% de la población, tiene el 19% de las lenguas, seguido por África (con el 15% de la población tiene el 30% de las lenguas).&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;v:shape id="_x0000_i1028" type="#_x0000_t75" style="'width:140.25pt;height:148.5pt'"&gt;  &lt;v:imagedata src="file:///C:\DOCUME~1\GRANKA~1\CONFIG~1\Temp\msohtml1\01\clip_image005.emz" title=""&gt; &lt;/v:shape&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shur2YPBFXI/AAAAAAAAAP4/WM3PGcwofbg/s1600-h/Cuadro3.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 188px; height: 199px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shur2YPBFXI/AAAAAAAAAP4/WM3PGcwofbg/s400/Cuadro3.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340050733884577138" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Fuente: ‘Ethnologue’, 13ª edición, Bárbara F. Grimes Editor, Summer Institute of Linguistics Inc., 1996.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size:8;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;No obstante la diversidad de lenguas, de nuevo encontramos que la concentración de hablantes en unas pocas es clara, consecuencia sin duda, de las múltiples ventajas que tiene el uso de una lengua común, de modo que las 10 lenguas más habladas cubren la mitad de los hablantes considerados.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Dada la extensión de estas 10 principales lenguas podríamos sospechar que la mayoría de los Estados deberían ser monolingüísticos. Pero la realidad de la distribución lingüística de los Estados es justamente la contraria. Pues a partir del dato de los más de 5.000 millones de habitantes del mundo se deduce que la media de hablantes por lengua es de poco más de 700.000 personas y que, inversamente, la media de lenguas por Estados es nada menos que 30&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn11" name="_ftnref11" title=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Datos agregados que, como siempre, encubren una tremenda dispersión. Así, el continente con una media de lenguas por país menor y un mayor número de hablantes por lengua (es decir, el más “normalizado”) es, con gran diferencia, Europa. La media europea de hablantes de cada lengua, 4,4 millones, es cuatro veces mayor que la media mundial de hablantes de cada lengua. A su vez, la media europea de lenguas por país, sólo 4,6, es casi la sexta parte de la media mundial, aproximadamente 30 lenguas por país.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Podemos, pues, decir que, por las razones que sean, la complejidad lingüística de Europa es incomparablemente menor que la del resto del mundo; y quizá por eso Europa, y sólo Europa, ha podido creer durante tanto tiempo en la ecuación lengua-naciónEstado, que resulta ser así otro más de los esquemas eurocéntricos con los que malpensamos el mundo.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;v:shape id="_x0000_i1027" type="#_x0000_t75" style="'width:290.25pt;height:177.75pt'"&gt;  &lt;v:imagedata src="file:///C:\DOCUME~1\GRANKA~1\CONFIG~1\Temp\msohtml1\01\clip_image007.emz" title=""&gt; &lt;/v:shape&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shur2beAuHI/AAAAAAAAAQA/j7Ku-P3mje8/s1600-h/Cuadro4.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 388px; height: 238px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shur2beAuHI/AAAAAAAAAQA/j7Ku-P3mje8/s400/Cuadro4.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340050734752774258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Fuente: ‘Ethnologue’, 13&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Italic;font-size:6;"  &gt;e &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;edición, Bárbara F. Grimes Editor, Summer Institute of Linguistics Inc., 1996.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;v:shape id="_x0000_i1026" type="#_x0000_t75" style="'width:293.25pt;height:193.5pt'"&gt;  &lt;v:imagedata src="file:///C:\DOCUME~1\GRANKA~1\CONFIG~1\Temp\msohtml1\01\clip_image009.emz" title=""&gt; &lt;/v:shape&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shur2uTka9I/AAAAAAAAAQI/JHk3UswJG9k/s1600-h/Cuadro5.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 392px; height: 259px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shur2uTka9I/AAAAAAAAAQI/JHk3UswJG9k/s400/Cuadro5.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340050739809250258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Fuente: ‘Ethnologue’, 13ª édition, Barbara F. Grimes Editor, Summer Institute of Linguistics Inc., 1996.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Esta fuerte normalización u homogeneización lingüística de Europa contrasta con la fuerte dispersión en otros continentes, singularmente Oceanía, donde la media de lenguas por país es casi 50 y la media de hablantes por lengua ¡no llega a 25.000! Estos dos extremos, Europa y Oceanía, no deben hacernos olvidar que América, por ejemplo, tiene una media de casi 22 lenguas por Estado y menos de un millón de hablantes por lengua.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;El resultado final (siempre según estimaciones de Jacques Leclerc, del Centre International de Recherche en Aménagement Linguistique [CIRAL] de la Universidad Laval de Canadá&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn12" name="_ftnref12" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;), es que sólo habría 25 Estados lingüísticamente homogéneos&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;13&lt;/span&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn13" name="_ftnref13" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, más otros 9 Estados no soberanos. Y llama poderosamente la atención el que casi todos ellos (salvo Bangla Desh, Japón, Corea y Polonia) son de escaso número de hablantes, 10 millones o menos. El sorprendente resultado es que, contra una extendidísima creencia, menos del 15% de los Estados (que engloban menos del 10% de la población del mundo) son lingüísticamente homogéneos, mientras el 85% restante, los Estados multilingües, engloban a más del 90% de la población. Vivir en un Estado lingüísticamente homogéneo tiene, pues, una probabilidad de 1 a 10.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:11;"&gt;3. Y los humanos lo complicamos más aún&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;De modo que Dios sí hizo un mundo complejo en identidades, lenguas y Estados. Y por si fuera poco los humanos nos hemos entretenido en complejizarlo aún más.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Italic;font-size:11;"  &gt;La globalización&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Sabemos que la actual historia mundial (lo que, desde otra perspectiva, llamamos hoy “globalización”) comenzó con la expansión europea del siglo &lt;span style="font-size:8;"&gt;XVI &lt;/span&gt;iniciada por los &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;pioneers ibéricos &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;(la expresión es de Toynbee), que llevó la culturacivilización occidental a todo el mundo, colonizándolo, y cuyo momento de inflexión fue la Segunda Guerra Mundial.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;La descolonización subsiguiente implicó la transformación de las colonias en Estados soberanos que intentaron e intentan recobrar sus viejas culturas, lenguas o “identidades” anteriormente menospreciadas y oprimidas por la potencia colonizadora. Y así, lo que el pensamiento del &lt;span style="font-size:8;"&gt;XIX &lt;/span&gt;concibió como el avance de la “civilización” (única y europea, por supuesto) sobre la “barbarie" (que sólo merecía ser estudiada por la antropología) pasó a ser concebido, no sin dificultades, como la interacción entre diferentes “culturas”. La “civilización occidental” es poco a poco entendida como “otra cultura”, de modo que aquélla dejó de monopolizar la posesión de principios cognitivos, éticos o estéticos de validez universal&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn14" name="_ftnref14" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Al contrario, también en ella había y hay particularis mo y no poco etnocentrismo. En resumen, la descolonización ha supuesto restablecer la diversidad. El libro de Huntington &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;The Clash of Civilizations &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;tiene al menos esta verdad: las viejas culturas colonizadas viven de nuevo y orientan hoy la política de Estados (y de regiones de Estados) hacia caminos específicos, unificando sus actuaciones tanto más que el comercio o internet&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn15" name="_ftnref15" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;v:shape id="_x0000_i1025" type="#_x0000_t75" style="'width:424.5pt;height:523.5pt'"&gt;  &lt;v:imagedata src="file:///C:\DOCUME~1\GRANKA~1\CONFIG~1\Temp\msohtml1\01\clip_image011.emz" title=""&gt; &lt;/v:shape&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shus-tlFvMI/AAAAAAAAAQQ/hB38d9faEY4/s1600-h/Cuadro6.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 324px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shus-tlFvMI/AAAAAAAAAQQ/hB38d9faEY4/s400/Cuadro6.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340051976564882626" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Nota: el asterisco indica que el Estado no es soberano&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Y por ello, si en una lectura superficial la dinámica de la cultura mundial es la americanización, por debajo observamos una revitalización de viejas culturas, muchas (la mayoría) más antiguas y ampliamente extendidas geográficamente, impulsadas/inventadas por nuevos Estados descolonizados que recrean/inventan tradiciones como sistemas de legitimación&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn16" name="_ftnref16" title=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[16]&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Italic;font-size:11;"  &gt;Las migraciones&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Y es sobre un mundo culturalmente diversificado sobre lo que trabaja el proceso globalizador. Tendemos a analizar la globalización sólo en términos económicos; y cuando la observamos desde una perspectiva cultural parece que sólo percibimos otra occidentalización más, aunque esta vez liderada por Estados Unidos más que por Europa: la MacDonaldización o Cocacolización de la cultura mundial&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn17" name="_ftnref17" title=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[17]&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Ambas perspectivas son simplificaciones. Cierto que la globalización comenzó en los mercados financieros, pero detrás de ella ha avanzado imparable la circulación de mensajes de todo orden (comunicación); detrás de ellos la circulación de mercancías (comercio); y detrás, inevitablemente, la circulación de personas (emigración).&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Y así, asistimos a una nueva oleada migratoria&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn18" name="_ftnref18" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;[18]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt; &lt;/span&gt;mayor incluso que la de comienzos del siglo pues afecta a todas las regiones del globo. El Informe sobre el Desarrollo Humano de las Naciones Unidas de 1999&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn19" name="_ftnref19" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;[19]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt; &lt;/span&gt;nos recuerda que en 1975 había sólo 84 millones de personas viviendo fuera de sus países de origen: digamos emigrantes “legalmente inscritos”.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Esta cifra subió a 104 millones 10 años más tarde y a 145 en 1998. Si a ellos añadimos un desconocido pero alto volumen de “ilegales” y comparamos la suma resultante (sin duda superior a los 200 millones) con el tamaño de los países del mundo podríamos concluir que los “emigrantes” son hoy uno de los “países” más poblados del mundo. Una migración impulsada por motivos y razones variadas. Ciertamente la búsqueda de oportunidades de vida y bienestar mayores sigue siendo el móvil principal, pero encontramos detrás de esa etiqueta circunstancias variadas: estudiantes o profesores buscando conocimiento; investigadores que buscan datos o intercambio de ideas; ejecutivos o trabajadores cualificados movilizados por sus empresas; jubilados buscando lugares al sol de bajo coste de vida y un largo etcétera.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Tan variadas son ya las razones para el nomadismo que incluso la etiqueta “emigración “ comienza a ser obsoleta y se habla de emigración transnacional o “transmigración”. Y a medida que las fronteras se hacen porosas (la expresión es del filósofo canadiense Charles Taylor&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn20" name="_ftnref20" title=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[20]&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;) y los Estados pierden soberanía descubrimos que la regla no es ya tanto la sedentariedad dentro de las fronteras de los Estados sino el nomadismo, concomitante con la globalización.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pero además, y paradójicamente, una de las más importantes causas de las actuales emigraciones es el intento de purificación étnica en muchas zonas, que expulsa población “impura”, que pasa a reforzar la diversidad étnica o cultural de otras zonas “polucionandolas”, de modo que el intento de generar Estados-nación en algunas partes es la causa de la pérdida de ese mismo carácter en otras.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;“La persecución racial” –señala la ACNUR– “es una de las principales causas de que los refugiados huyan… Irónicamente, estos mismos flujos de refugiados se citan como una de las causas de las nuevas tendencias xenófobas”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;En todo caso, la gente que emigra o simplemente se traslada geográficamente ya no lo hace como “bárbaro” a la búsqueda de la “civilización”, sino como miembro de otra cultura y junto con ella, y espera ser respetado en esa adscripción del mismo modo que en su país se respeta la cultura occidental. Hasta hace pocos años se podía esperar que el inmigrante (salvo que fuera un &lt;i&gt;&lt;span style="font-family:AGaramond-Italic;"&gt;gestarbeiter, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;trabajador temporalmente invitado) acabaría integrándose, lo que era tanto como decir asimilándose a la sociedad receptora, según la pauta tradicional de desarrollo en dos o –como mucho– tres generaciones.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Sabemos que, por múltiples razones (y la facilidad de comunicación con sus sociedades de origen, otro efecto de la globalización, es la más importante), esta disposición a la asimilación es cada vez más débil&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn21" name="_ftnref21" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[21]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:8;"&gt; &lt;/span&gt;y la tendencia es, por el contrario, conservar (o incluso acentuar) las diferencias como símbolos de identidad&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn22" name="_ftnref22" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[22]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. La consecuencia es la emergencia de “ciudades globales”, literalmente microcosmos del mundo (usualmente de áreas de influencia política de esa metrópolis) en los que las fronteras políticas se dislocan en relación con las fronteras culturales.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Aquellas, las fronteras políticas, son relativamente estables; pero las culturales devienen lo que hace años llamé microfronteras&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn23" name="_ftnref23" title=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[23]&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, a saber, gentes con variadas creencias religiosas, lenguas maternas, perteneciendo a distintos grupos étnicos, con variados hábitos culinarios, vestidos y modos de amar, cantar o llorar, que viven juntos coexistiendo (y eventualmente conviviendo) en los mismos espacios sociales, fábricas, oficinas, universidades, supermercados, hoteles, museos o discotecas.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Una tendencia a la emergencia de espacios de coexistencia multicultural sin duda creciente, que continuará incluso si el desarrollo económico hiciera innecesaria la emigración económica pues sus raíces están en la globalización misma por la que el mundo deviene un solo mundo.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Es por ello por lo que los tradicionales &lt;i style=""&gt;melting-pots, &lt;/i&gt;es decir, lugares de mezcla y fusión de etnias o culturas están pasando a ser &lt;i style=""&gt;salad-bowl, &lt;/i&gt;una mezcla abigarrada de tipos humanos con las más plurales referencias.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Veamos algunos ejemplos generados por las fortísimas inmigraciones internacionales.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Se estima que en 1995 emigraron a Estados Unidos unos 90.000 mexicanos, algo bien conocido. Pero se ignora que también emigraron 55.000 rusos, 51.000 filipinos, 42.000 vietnamitas, 39.000 dominicanos y unos 35.000 chinos. El fenómeno se repite en otras muchos Estados. A Japón emigraron ese mismo año 39.000 chinos, 30.000 filipinos, 27.000 americanos, 12.000 brasileños y unos 6.000 tailandeses.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;A Canadá emigraron 32.000 chinos de Hong Kong, 16.000 indios, 15.000 filipinos, 13.000 chinos y 9.000 de Sri Lanka.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Y se estima que anualmente emigran permanentemente 1,5 millones de personas y que otros tantos solicitan asilo, unos procesos de movimiento de población sólo comparables (aunque mayores) a los que se produjeron a finales del siglo pasado. Esta complejidad de los movimientos de población (de los flujos) modifica poderosamente la composición de los &lt;i style=""&gt;stocks, &lt;/i&gt;de modo que si en Madrid hay un 3% de población extranjera y un 10% en El Ejido, son el 16% en París, el 20% de Londres o el 56% de Nueva York. Hay colegios de Madrid y Barcelona con más de 30 minorías lingüísticas, pero hay más de 200 minorías en los de Nueva York. Ésta es la verdadera globalización puesto que, más allá del regusto positivo o negativo que pueda producirnos el vocablo multiculturalismo, y más allá de repetidas discusiones filosóficas sobre el relativismo o los valores occidentales, el multiculturalismo es un hecho, una realidad que se juega cotidianamente en la coexistencia de personas con adscripciones culturales variadas conviviendo en andamios, invernaderos, supermercados, bares, plazas, discotecas o simples rellanos de la escalera.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;El mundo se está llenando de espacios sociales de convivencia multicultural, nos guste o no.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:11;"&gt;4. Conclusión: la democracia de la diversidad&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;De modo que Dios sí hizo un mundo complejo en identidades, lenguas y Estados.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Y por si fuera poco los humanos nos hemos entretenido en complejizarlo.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;¿Qué conclusiones podemos sacar de todo ello?&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;La primera es que el problema es cómo gestionamos la diversidad cuando la arquitectura de la política no puede ya basarse en una previa ciudadanía culturalmente homogénea. Aceptar que sólo en matemáticas ser diferente de algo (#) quiere decir ser más o menos; que algo diferente es sólo eso y no mejor o peor; que la libertad es también la libertad de expresión y esta la de expresar la propia cultura, una actitud que choca con hábitos centenarios etnocéntricos de rechazo de la diferencia. Las democracias, los Estados mismos, serán (son) crecientemente multiculturales, multiétnicos y multilingüisticos pues todo ello es, antes de nada, un hecho, un dato de la modernidad avanzada, fácilmente perceptible en las grandes urbes de todo el mundo o en los &lt;i style=""&gt;resorts &lt;/i&gt;turísticos, pero que avanza imparable en todas direcciones.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;La segunda conclusión es que hay muchos modos de gestionar la diversidad.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;La homogeneidad es simple pero la diversidad es, ciertamente, diversa. Podemos encontrar una sola minoría, dentro de una sola mayoría, o diversas minorías que, unidas, serían mayoría. Las minorías pueden ser de incorporación reciente o no; las distancias culturales entre las minorías o entre éstas y la eventual mayoría pueden ser grandes o pequeñas. En ciertos casos las distancias lingüísticas son enormes y en otros el aprendizaje de la nueva lengua (el bilingüismo) es fácil de alcanzar. No tiene nada que ver la situación de los cubanos en Florida con la de los argelinos en Francia, los turcos en Alemania, los catalanes en España, los aymara o quechua en Bolivia, y un largo etcétera. Los paisajes sociales son muy distintos y por ello, aunque no es imposible encontrar una filosofía común y es quizá sencillo definir lo que no se debe hacer, es dudoso que encontremos una única solución.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;En todo caso, la formula del Estadonación se ha quedado obsoleta, si es que alguna vez fue algo más que ideología.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pretender que los 188 Estados hoy existentes se asienten sobre un &lt;i style=""&gt;demos &lt;/i&gt;culturalmente homogéneos es un sin sentido.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pues o bien multiplicamos los Estados para ajustarlos a las naciones/lenguas hasta hacer el mundo políticamente inmanejable (y ya lo es con los existentes), justo cuando a consecuencia de la acelerada globalización económica el mundo necesita un fuerte control político. O bien abandonamos la idea del Estadonación.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;La conclusión es pues obvia: si deseamos crear Estados viables que no estén sometidos a tensiones separatistas o violencias sobre/contra minorías étnicas, no hay más alternativa que separar la lealtad y la pertenencia a un Estado de la identidad cultural: separar, pues, la arquitectura política, el modo como el mundo se organiza políticamente, de la arquitectura cultural, diferenciar entre fronteras políticas y fronteras culturales. Debemos visualizar la relación entre cultura y política no como espacios que se solapan sino como realidades secantes: la misma identidad cultural se asentará sobre una pluralidad de Estados. Pero también a la viceversa: la misma realidad estatal se asentara sobre una pluralidad de culturas. Los Estados pluriculturales y/o plurilinguisticos son y serán la regla. Algo similar a lo que ocurre con las regiones o incluso, las áreas metropolitanas, pues también éstas saltan por encima de las fronteras para ser pluriestatales. Es tanto como profundizar en la tendencia de secularización del Estado que comenzó ya en el siglo &lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;XVII &lt;/span&gt;tras las guerras de religión. Pues al igual que entonces se rompió con el principio tardomedieval &lt;i style=""&gt;un roi, une foi, une loi&lt;/i&gt;, que forzaba a los súbditos de las viejas monarquías a seguir la religión del Príncipe, se trata ahora de llevar ese pluralismo cultural mas allá del estricto espacio de la religión para hacer Estados laicos también en lo cultural. Pues si los Estados no tienen religión, ¿cómo pueden tener culturas propias, que son en todas partes un derivado de las religiones? Limitar la secularización del Estado a las identidades religiosas es un primer paso, que debe continuar en todos los ámbitos de la cultura.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pero desacoplar cultura y política es tanto como decir que la lealtad a un pueblo (y la misma identidad como pueblo) se expresa de muchos modos y se dice en muchas lenguas. Que se puede ser norteamericano en inglés, pero también en español, en yoruba, en tagalo o en urdo. En todas esas identidades deberá haber lealtad a la Constitución como presupuesto mínimo sobre el que crear una identidad de nación, pero de nación plurinacional, variada, diversa. Estoy, pues, hablando de naciones complejas que, mas allá del modelo del Estado-nación, resultan de la fusión dinámica de una pluralidad de naciones, identidades y lenguas en un proyecto de vida en común.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Y hablamos también de democracias de la diversidad, no de la homogeneidad, donde la igualdad legal no debe presuponer la igualdad cultural.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;La imposibilidad del Estado-nación romántico no debe, sin embargo, conducirnos a demonizar todas las formas de nacionalismo. Y ello porque –regresando al principio– todo Estado estable debe reposar en un &lt;i style=""&gt;demos&lt;/i&gt;, una comunidad o una &lt;i style=""&gt;Gemeinschaft&lt;/i&gt;, que se caracteriza por una mayor solidaridad interna, reposa en una ciudadanía que mentalmente traza una frontera entre “nosotros" y los “otros”: no tanto con ánimo de expulsar o rechazar a los otros, sino con ánimo de fusionar o unir a quienes forman parte de ese “nosotros”. Hay, pues, una nación debajo de todo Estado, al menos debajo de todo Estado estable y viable. El limite mínimo de esa comunidad, de ese nacionalismo posnacionalista, es el patriotismo constitucional de Habermas, la lealtad a la Constitución como marco de convivencia y tolerancia en libertad&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn24" name="_ftnref24" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt;[24]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Creo, sin embargo, con Luis María Díez Picazo, que la propuesta de Habermas es &lt;i style=""&gt;más un diagnostico que una terapia&lt;/i&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn25" name="_ftnref25" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Italic;font-size:11;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Italic;font-size:11;"  &gt;[25]&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt; &lt;/span&gt;y obvia el difícil problema de la articulación de sentimientos que se oculta tras el término patriotismo. Pues leído como solidaridad, empatía, proximidad, y por tanto, como generosidad y ayuda mutua, el nacionalismo es una fuerza extraordinariamente positiva. La fraternidad universal que predican las grandes religiones –y que es también la base expansiva de la lógica democrática– sólo puede ser la resultante final de un proceso dinámico de ampliación del espacio de la solidaridad.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pretender que desde ya nuestra solidaridad abarque por completo a toda la población del globo, que se vierta igual sobre los próximos que sobre los lejanos, sobre quienes llevan conviviendo siglos que sobre quienes han vivido de espaldas, sobre quienes hablan la misma lengua y se entienden que sobre quienes hablan lenguas distintas, pretender pues la fusión instantánea en una fraternidad universal es no sólo una utopía sino una utopía peligrosa si no es gestionada con prudencia. Ciertamente, el objetivo final sólo puede ser un Estado democrático universal y cosmopolita; pero la postulación de ese objetivo no nos exime de realizar las tareas diarias que lo puedan hacer posible. Mientras tanto, la fórmula propuesta en 1966 por Roy Jenkins, entonces ministro de Interior del Reino Unido, es más que razonable para orientar nuestro camino:&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;“No creo que necesitemos en este país un &lt;/i&gt;melting pot, &lt;i style=""&gt;que haga de cada uno una copia de la visión estereotipada del Englishman… Por ello defino la integración, no como un proceso plano de asimilación sino como igualdad de oportunidades conjuntamente con diversidad cultural en una atmósfera de tolerancia mutua”&lt;/i&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftn26" name="_ftnref26" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:9;"  &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:AGaramond-Regular;font-size:9;"  &gt;[26]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;i style=""&gt;.&lt;/i&gt;&lt;span style=";font-family:Courier;font-size:9;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style=""&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;hr style="margin-left: 0px; margin-right: 0px;" size="1" width="33%"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn1"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;Weber, E.: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;Peasants into Frenchmen: the modernization of rural France 1870-1914. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;Chatto and Windus, Londres, 1976.&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn2"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref2" name="_ftn2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Fichte, Johann Gottfried von: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Discursos a la nación alemana&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;, e.o. 1807-1808. Editora Nacional, Madrid, 1977&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn3"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref3" name="_ftn3" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Luis María Díez Picazo: ‘Contra el romanticismo político. Notas sobre la idea de nación en la construcción europea’, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Revista de Occidente, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;243, pág. 101, 2001.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn4"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref4" name="_ftn4" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Toynbee, Arnold: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;La Historia, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;pág. 294. Editorial Noguer, SA, Barcelona, 1975.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn5"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref5" name="_ftn5" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;G. Sartori: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;La sociedad multiétnica, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;pág. 51. Taurus, Madrid, 2001.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn6"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref6" name="_ftn6" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;En Charles Tilly: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Big Structures, Large Processes,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:11;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Huge Comparisons &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;(Rusell Sage, Nueva York, 1984; hay traducción en Alianza Editorial); la cita es de la pág. 11. Kedourie lo señaló con anterioridad al remarcar que el discurso nacionalista se basa en tres supuestos idealtípicos: “que la humanidad se divide naturalmente en naciones; que las naciones se conocen por ciertas características que pueden determinarse; y que el único tipo de gobierno legítimo es el autogobierno nacional”, E. Kedourie: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Nationalism, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;pág. 9. Praeger, Nueva York, 1960.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn7"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref7" name="_ftn7" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;G. P. Nielssen: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Sobre los conceptos de etnicidad, nación y Estado &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;en Alfonso Pérez-Agote (edit.), &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Sociología del nacionalismo, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;págs. 193 y sigs. Gobierno Vasco, Bilbao, 1989.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn8"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref8" name="_ftn8" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Entendiendo por tal a “cualquier grupo de personas distinto de otras en términos de criterios culturales objetivos y que contiene dentro de los miembros que la compone, en principio o en la práctica, los elementos para una completa división del trabajo y para la reproducción”. La definición es de Paul R. Brass, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Ethnicity and Nationality Formation &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Ethnicity, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;3 (1976) 225. La cita es la pág. 226, reproducida por Nielsson. Así se separa la categoría étnica del grupo étnico que emerge si los miembros de una categoría mantienen una interacción continua.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn9"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref9" name="_ftn9" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;La investigación de Nielsson utilizaba como población el censo de Estados entonces existentes (un total de 165). Podría pensarse que, de repetir el análisis hoy, con los 188 Estados reconocidos en Naciones Unidas, la mayoría de ellos resultantes del desmembramiento de la Unión Soviética, el número de Estados- Nación aumentaría. Aunque ese incremento –como veremos– no afectaría sustancialmente a las cifras ni al argumento de este trabajo, lo cierto es que no pocos de los nuevos Estados (la mayoría de los del Este de Europa más los nuevos Estados Bálticos) son plurinacionales y multilingüisticos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn10"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref10" name="_ftn10" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;La misma cifra y similar distribución de lenguas&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;en el mundo puede encontrarse en la &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Cambridge Encyclopedia of Language &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;(1997), citada en el &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Informe Mundial sobre la Cultura. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Unesco, 2000&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn11"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref11" name="_ftn11" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Nótese que los datos de número de Estados incluyen, por razones que se me escapan, 30 Estados no soberanos&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn12"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref12" name="_ftn12" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Pueden verse estos datos en www.ciral.ulaval.ca/alx&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn13"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref13" name="_ftn13" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Entendiendo por tal que el 90% o más de la población habla la misma lengua.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn14"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref14" name="_ftn14" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Para este debate entre cultura y civilización, véase el trabajo de Paloma García Picazo: ‘Totalidad y fragmentación. El mundo de la cultura, el universo de la civilización’, en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Revista Española de Investigaciones Sociológicas, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;64 (1993) 81-104. Puede verse un estudio sobre los orígenes del término “civilización” en uno de sus últimos defensores (por supuesto, francés), el historiador F. Braudel: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Las civilizaciones actuales. Estudio de historia económica y social, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Tecnos, Madrid, 1983.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn15"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref15" name="_ftn15" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;La mejor prueba de este triunfo de la cultura frente a la civilización (que es un triunfo de la visión antropológica-sociológica del hombre sobre la jurídico- política) está representado por el gran pensador francés Claude Levi-Strauss; véase &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;La mirada distante &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;(1984) y &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Raza y cultura &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;(1993).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn16"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref16" name="_ftn16" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[16]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Véase, Mbuyi Kabunda Badi: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Las ideologías de integración nacional en Africa: mitos y realidades&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;, en VV AA: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Hablar y dejar hablar, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Ediciones de la UNAM, Madrid, 1994, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;op. cit., &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;págs. 201y sigs. El texto clásico es de E. Hobsbawm y T. Renger: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;The Invention of Tradition, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Cambridge University Press, Cambridge, 1983.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn17"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref17" name="_ftn17" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[17]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;G. Ritzer, ‘The MacDonaldization of Society’ en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;Journal of American Culture, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;6 (1983) págs. 100 y sigs. También: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;Big Mac Attack: The MacDonaldization of Society, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;Lexington Books, Nueva York, 1993.&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn18"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref18" name="_ftn18" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[18]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;Castles, S. and Miller, M. J.: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;The age of migration: international populations movements in the modern world. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Macmillan, Londres, 1993.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn19"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref19" name="_ftn19" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[19]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;Mundi Prensa, pág. 32. Madrid, 1999.&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn20"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref20" name="_ftn20" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[20]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;Taylor, C.: ‘The politics of Recognition’, en Gutmann, A. (ed.) &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;Multiculturalism: examining the politics of recognition, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;págs. 25-74. Princeton University Press, Princeton, 1994.&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn21"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref21" name="_ftn21" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[21]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Aunque no tanto como se cree. Acerca de la asimilación lingüística de los emigrantes en Estados Unidos véase el interesante trabajo de Alejandro Portes y Lingxin Hao en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Revista de Occidente, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Nº 24, abril del 2001.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn22"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref22" name="_ftn22" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[22]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;Véase, por ejemplo, Glick Schiller, N., Basch, L. y Blanc-Szanton, C. (eds): &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;Towards a transnational perspective on migration, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"   lang="EN-GB"&gt;New York Academy of Sciences, Nueva York, 1992.&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn23"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref23" name="_ftn23" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[23]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Véase, ‘Fronteras culturales’, en E. Lamo de Espinosa (editor): &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Culturas, Estados, Ciudadanos, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;págs. 13-79. Alianza Editorial, Madrid, 1996.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn24"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref24" name="_ftn24" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[24]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;J. Habermas: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Identidades nacionales y potenciales, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Tecnos, Madrid, 1989. También, ‘Ciudadanía e identidad nacional. Consideraciones sobre el futuro europeo0’, en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Debats, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;39, pág. 11 y sigs. (1992)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn25"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref25" name="_ftn25" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[25]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;L. M. Díez Picazo: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Contra el romanticismo político&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;op. cit., &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;pág. 106.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="" id="ftn26"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1999624778204250419#_ftnref26" name="_ftn26" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:10;"  &gt;[26]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;Jenkins, R.: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Italic;font-size:8;"  &gt;Essays and speeches&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(35, 31, 32);font-family:AGaramond-Regular;font-size:8;"  &gt;. pág. 267. Collins, Londres, 1967. Entrecomillado mío.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-8550776992697789895?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/8550776992697789895/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=8550776992697789895' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/8550776992697789895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/8550776992697789895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/05/lengua-nacion-y-estado.html' title='Lengua, nación y Estado'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/Shur19vV6FI/AAAAAAAAAPo/G8rZhgjUeUI/s72-c/Cuadro1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-191533803018542871</id><published>2009-05-17T15:25:00.001+02:00</published><updated>2009-05-17T15:27:05.602+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Madrid'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sabina'/><title type='text'>Madrid, el territorio de los sueños</title><content type='html'>Texto íntegro del discurso pronunciado por Joaquín Sabina tras recibir la Medalla de Madrid. (Leído &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/madrid/Madrid/territorio/suenos/elpepiespmad/20090516elpmad_7/Tes/"&gt;en El País de 16 de mayo de 2009&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando yo empezaba a corretear por Madrid, lo suyo, lo que de verdad se llevaba, era despreciar las medallas. Quedaba muy bien, pero era mentira. En realidad, eran las medallas las que nos despreciaban a nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una medalla de Madrid uno hasta madruga. Por darse un paseo por este Madrid isidril, tan primaveral, y tan hermoso, y tan faldicorto, al que le llamó Galdós una vez poblachón manchego. Pero también Galdós dijo -y yo lo dije un día en la plaza de toros de Las Ventas, no toreando, sino cantando-: "Yo nací en Madrid a los 30 años". Luego, el Nobel Cela dijo que Madrid estaba entre Navalcarnero y Kansas City. Para el niño de provincias que yo fui, Madrid era el sitio donde iban todos los trenes, y sobre todo era el mapa del deseo, el territorio de los sueños, estaba entre Babilonia y el paraíso terrenal. Lo malo de los sueños es que algunas veces acaban cumpliéndose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo siempre digo que los que habéis nacido en Madrid, como mis dos hijas, guapísimas, que son madrileñas, gatas de pro, se han perdido el modo de paladearla de alguien que viene de fuera y se baja en la estación de Atocha con su maleta de cartón y con su boina en el alma. Como era el niño de provincias que yo fui, que soñaba con conquistar una ciudad que es tan fácil de conquistar porque te deja empezar a ser madrileño en el mismo segundo en que te bajas en Atocha y te quedas en Madrid. Quiero darle las gracias a Pancho y Antonio, mis músicos maravillosos, mis hermanos maravillosos que tienen tres cuartas partes de esa medalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decirle a Joan Manuel Serrat, que él tiene la de Barcelona, que es la única que tenía que no tenía yo, y ahora tengo la de Madrid y que no se la cambio. Con todos mis respetos a Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madrid es la ciudad más hospitalaria, más callejera, más amable y más abierta del mundo, una ciudad donde es inconcebible imaginar a los madrileños desfilando detrás de un himno o con una bandera de Madrid. Y eso es estupendo. Una ciudad que además de ser Villa y Corte, ahora es una ciudad modernísima y maravillosa. Este patio parece que lo estrenamos hoy y, aunque a mí me gustaba más la plaza de la Villa, me parece una delicia de lugar para acoger a toda la gente que admiro y a toda la gente que quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero mandarle un beso a la madre de mis hijas y a mi novia Jimena, que es peruana. Es decir, madrileña, porque vive en la calle de Relatores. Es muy emocionante. Estoy muy agradecido y abrumado. Y con alzhéimer. Muchas gracias.&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-191533803018542871?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/191533803018542871/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=191533803018542871' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/191533803018542871'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/191533803018542871'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/05/madrid-el-territorio-de-los-suenos.html' title='Madrid, el territorio de los sueños'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-5491453111124831353</id><published>2009-05-15T11:48:00.004+02:00</published><updated>2009-05-15T11:55:13.353+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ABC'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='entrevista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nacionalismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lamo de Espinosa'/><title type='text'>Emilio Lamo de Espinosa: «El problema ahora es el lugar de España en Cataluña y el País Vasco»</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;Texto de Manuel Erice en ABC de 20 de febrero de 2006 (encontrado &lt;a href="http://www.uib.es/premsa/febrer06/dia-20/1031851.pdf"&gt;aquí&lt;/a&gt; [pdf])&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.ucm.es/info/teoriasc/lamoespinosa.htm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;a href="http://www.ucm.es/info/teoriasc/lamoespinosa.htm"&gt;Lamo de Espinosa&lt;/a&gt;, Catedrático de Sociología y Fundador del &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Real_Instituto_Elcano"&gt;Real Instituto Elcano&lt;/a&gt;, sostiene que la presión de los nacionalismos ha logrado dar la vuelta a la reflexión clásica sobre el «encaje» catalán y vasco en España. Y se muestra inquieto por el límite de tanta exigencia: «Nos dicen que aún quieren más. ¿Hasta dónde hay que seguir?»&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MADRID. Convencido de que con tanto debate territorial «gastamos todas las energías en mirar al pasado mientras se nos va el futuro» —como recordó el jueves en la Cátedra La Caixa—, el catedrático de Sociología Emilio Lamo de Espinosa reconoce que los nacionalismos han ganado buena parte de «la batalla del lenguaje y la cultura». Y en plena ofensiva del Estatuto catalán, aclara: «No es cierto que España sea un Estado plurinacional, como nos quieren hacer ver».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;—Sin embargo, para algunos, un concepto como la nación, ni siquiera su aplicación jurídica, es tan importante...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo creo que los conceptos son importantes, y es importante su dinamismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente que el concepto de nación tiene una dimensión jurídica, que es la que se está discutiendo con el Estatuto catalán, que es quién es el sujeto de la soberanía, quién es el sujeto que habla, por ejemplo en la Constitución, quién se constituye como nación, que somos los españoles.' Y eso es de una extraordinaria importancia. Lo que pasa es que como concepto sociológico, es más difícil de manejar. El diccionario habla de etnias, de tradiciones compartidas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;— ¿Y qué le parece que los nacionalismos sigan con la identificación plena estado-nación-lengua?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ése es el núcleo duro de la argumentación. Todos tenemos en la cabeza esa identificación: donde hay una nación hay una lengua, y viceversa. Y sin embargo, la mayor parte de los estados son plurinacionales, plurilingüísticos, y la mayor parte de las naciones son pluriestatales... Es escasísimo el número de naciones que han conseguido el ideal de estado-nación, apenas un 2 por ciento. Hay..., no llegamos a 200 estados, hay no menos de entre quinientas y 15.000 etnias o naciones, según se quieran conceptualizar, y hay 6.700 lenguas. Es decir, que las piezas del puzle no encajan. Y cada vez menos, porque son mucho más variables. Por ejemplo: España es una sociedad plural porque hay algo menos de un 10 por ciento de ciudadanos que tienen lenguas distintas del castellano. Pero es que, mire usted, en Cataluña, los que tienen lenguas distintas del catalán son el 50 por ciento. Por tanto, si no tiene sentido pretender que España hispanice, nacionalice a la mitad de su población, mucho menos aún que se haga en sentido contrario. El problema es que mientras el estado-nación se ha revisado, buena parte de los nacionalismos continúan pensando en términos de estado-nación construida desde la nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;—Si nos quedamos en España, ¿es aceptable llamarlo Estado plurinacional?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no soy jurista, y eso pertenece a un aspecto jurídico. No sé si eso sería factible. Lo que sí sé es que ni siquiera la mayoría de los catalanes creen que Cataluña es una nación. Lo han dicho las últimas encuestas. Los políticos, pese a todo, lo han planteado, y tenemos la realidad de que los ciudadanos no se movilizan. Bien, pero supongamos que sea nación. ¿Y qué? ¿Dónde está escrito que las naciones por el hecho de existir tengan derechos distintos de los ciudadanos? ¿Acaso en Estados Unidos el ser hispano o polaco te va a dar derechos distintos que si eres italiano? A nadie se le ocurre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;—Pero, en la práctica, ese reconocimiento, de producirse, abrirá la puerta a mayores logros de los nacionalistas...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es que sea en la práctica. ¡Si lo están diciendo! En eso, el discurso nacionalista es de una honestidad demoledora. Nos ha dicho Carod que es un primer paso y no renuncian a la independencia. Nos ha dicho Mas que tampoco en unos años renuncian a su programa de máximos. Es un paso más que nos está anunciando los pasos siguientes. Como ha sugerido el Consejo de Estado, si al final tenemos la posibilidad de cancelar el modelo de estado y reorientar nuestras energías políticas, pues sería un gran paso adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sabemos que no es así. Si al final de este proceso se sintieran cómodos, a gusto, se consiguiera el «encaje», como lo llaman ellos, entonces sería magnífico. Pero nos dicen que no, que quieren más. ¿Hasta dónde hay que seguir? ¿Cuál es el objetivo final?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;— ¿Usted cree que no se tenía que haber abierto este proceso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos a ver. Las constituciones, los estatutos, no son sagrados y se pueden revisar. Lo que ocurre es que habría que fijar siempre una serie de condiciones expresas para que eso se pueda hacer. Yo creo que hay una serie de simetrías elementales. Cualquier reapertura puede mover la situación en cualquiera de las dos direcciones. No hay por qué presuponer siempre que las transferencias tienen que ir en una sola única dirección. Hay cosas que el Estado puede gestionar mejor que las comunidades autónomas. Además, cualquier exigencia de pluralidad que usted me haga a mí se la tiene que aplicar a sí mismo. Usted tiene que reconocer también otras lenguas, banderas, símbolos en su propio territorio. Tercero, no es cierto que España sea un Estado plurinacional. Eso es incorrecto. En todo caso, podríamos hablar de una nación de naciones, siempre que añadiéramos «y de ciudadanos». ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque la gente se siente de muchas maneras. Poco español y muy catalán o viceversa, las dos cosas a la vez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;— ¿Y no cree que la cultura nacionalista, en cierto modo, ha vencido la batalla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;— Sí, claro. Y al final aceptamos lo de la España plurinacional, y no es verdad. Precisamente, el problema es que la pluralidad del Estado, del Estado español, está aceptada y nadie pide cambiarla. Sin embargo, la pluralidad de Cataluña y del País Vasco es la que peligra. El problema no es ya el lugar de Cataluña y el País Vasco en España, sino el lugar de España en Cataluña y el País Vasco. Ése es ahora el gran problema.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-5491453111124831353?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/5491453111124831353/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=5491453111124831353' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/5491453111124831353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/5491453111124831353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/05/emilio-lamo-de-espinosa-el-problema.html' title='Emilio Lamo de Espinosa: «El problema ahora es el lugar de España en Cataluña y el País Vasco»'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-5542113748594985265</id><published>2009-03-27T12:11:00.002+01:00</published><updated>2009-03-27T12:20:05.914+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soroa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Correo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nacionalismo'/><title type='text'>De cómo llegué a ser nacionalista y frentista</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por José María Ruiz Soroa &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/llegue/ser/nacionalista/frentista/elpepiopi/20090314elpepiopi_5/Tes"&gt;en El País de 14 de marzo de 2009&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las acusaciones recurrentes de los nacionalistas periféricos contra cualquiera que discuta sus planteamientos y apueste por la unidad española es la de que, en el fondo, uno no hace sino hablar desde otro nacionalismo. Una acusación ésta en la que también se complace un cierto pensamiento de izquierda, para el que sólo existen en la palestra celtibérica nacionalismos en pugna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la acusación de frentista, por lo menos en Euskadi, está pasando algo parecido: si usted defiende que los partidos no nacionalistas pueden legítimamente llegar a apoyarse entre sí en el Parlamento para elegir &lt;span style="font-style: italic;"&gt;lehendakari&lt;/span&gt;, está usted incurriendo en el mismo vicio que antes criticaba en los nacionalistas que han gobernado los últimos 10 años: es usted un frentista de tomo y lomo, aunque esta vez españolista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa con estas acusaciones como con aquellas más antiguas que le achacaban por sistema al oponente un pensamiento ideológico: son imposibles de superar. Desde que se popularizó la filosofía de la sospecha y se vulgarizó la fácil crítica marxista de que todo el mundo piensa desde su ideología y desde sus intereses, la tarea de intentar demostrar la objetividad racional del propio pensamiento es una pura pérdida de tiempo: no hay forma de escapar al "piensas así porque eres así".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto lo cual, he llegado a la conclusión de que lo mejor que podemos hacer los no nacionalistas vascos es admitir de plano la acusación: sí señor, somos nacionalistas y frentistas españoles. Asumir eso, sí, pero no por ello admitir que seamos iguales que ellos, sino plantear la diferencia de otra manera. Porque hay maneras distintas de ser nacionalista. Y también de ser frentista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verán, nuestro nacionalismo español admite de plano la pluralidad nacional que existe en España y no tiene empacho en reconocer que conviven en ella variados sentimientos nacionales, y sobre todo, que debe institucionalizarse políticamente esa realidad mediante un Estado de inspiración federal. ¿Lo admiten ellos para nuestro pequeño país, o más bien afirman que, como decía el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Plan Ibarretxe&lt;/span&gt;, el pueblo vasco es único y carece de minorías culturales en su seno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro españolismo reconoce que la sociedad peninsular no posee homogeneidad cultural, pero considera ese dato como algo valioso que debe conservarse. No creemos que una identidad cultural concreta deba reforzarse ni implantarse en la conciencia de las personas. Al revés, creemos que la libertad de cada uno para crear su identidad con los materiales que escoja es garantía de desarrollo humano pleno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No afirman ellos más bien que es labor esencial del poder público crear en los ciudadanos una concreta conciencia de identidad, como dicen al unísono el artículo 10 del actual Estatuto de Autonomía de Andalucía o el artículo 3-2º de Ley de la Escuela Pública Vasca? Nosotros pensamos que las lenguas son ante todo medios de comunicación, nada menos y nada más, no un objetivo de políticas homogeneizadoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro particular frente no persigue unir a quienes propugnan un modelo nacional concreto, ni a quienes se oponen a otro, sino a quienes defienden que un gobierno, a estas alturas del siglo, no puede legítimamente inspirarse en ninguno de ellos. En nuestro frente se piensa que la política se basa sobre las relaciones de la común ciudadanía, no sobre la unidad de identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No dicen ellos, en cambio, que su unión se basa en la defensa del ser o la esencia de este pueblo, sea eso lo que sea? Pensamos que ya desde hace mucho tiempo, desde la modernidad europea, la cohesión de una sociedad no deriva de su homogeneidad sino precisamente del respeto cuidadoso a su genuina heterogeneidad. Que el verdadero objetivo de la política no es tanto el consenso como el preservar y dar cauces al disenso inevitable y fructífero. Queremos el Gobierno no para imponer nada a nadie en el terreno cultural, sino para que se deje de imponer lo que debe ser libremente decidido por cada cual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro particular frente agnóstico cree que toda construcción social, incluidas las naciones, no son sino artefactos con fecha de origen y de caducidad, que hemos inventado los seres humanos para facilitar nuestra vida en común. Y que serán arrumbadas cuando se convierten en obstáculo para ella. Admitimos que la secesión de partes de un Estado, por desagradable y humanamente costosa que resulte, es una posibilidad de la que se puede tratar, discutir y encauzar, aunque con algunos requisitos mínimos: seriedad, responsabilidad y claridad. Aunque también pensamos que hoy el concepto político clave no es el de soberanía sino el de interdependencia. Justo lo contrario de lo que decía Iñigo Urkullu: "La transversalidad es un concepto manido y desvirtuado, nunca abandonaremos el soberanismo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a nuestro frente con la conciencia despierta de quienes saben que es su única e irrepetible oportunidad de gobernar bien, que si gobernamos de manera sectaria, como otros lo hicieron, no tendremos las prórrogas y oportunidades que a ellos se les concedieron a manos llenas. Reconocer nuestra provisionalidad es nuestra seña de identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es nuestro nacionalismo, nuestro frentismo. Si el suyo es igual, entonces háganme sitio porque mañana mismo me hago nacionalista vasco o catalán. Y si no lo es, como parece que no lo es, tendremos que encontrar nuevas palabras para distinguirnos. Porque no somos iguales. No señor.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-5542113748594985265?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/5542113748594985265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=5542113748594985265' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/5542113748594985265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/5542113748594985265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/03/de-como-llegue-ser-nacionalista-y.html' title='De cómo llegué a ser nacionalista y frentista'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-880290766321718524</id><published>2009-03-01T21:42:00.002+01:00</published><updated>2009-03-01T21:45:20.833+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Boyero'/><title type='text'>La patética humanidad del monstruo</title><content type='html'>Por Carlos Boyero &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/patetica/humanidad/monstruo/elpepicul/20090207elpepicul_3/Tes"&gt;en El País de 7 de febrero de 2009&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No resistí la tentación de leer la excelente novela de Bernhard Schlink &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El lector&lt;/span&gt; antes de ver la adaptación al cine que ha realizado Stephen Daldry. Me conmovió su historia y su complejidad emocional, la sucesiva desvelación de misterios en una trama en la que nada es lo que parece, que encuentra razones inquietantes y patéticas en comportamientos monstruosos. Por tanto, al acercarme a la película ya conocía la resolución de los terribles enigmas y la sorpresa quedaba anulada. Tampoco tengo actitudes prejuiciosas respecto a la fatigosa cuestión de comparar la literatura con el cine. Unas veces las imágenes mejoran el relato original, en otras ocurre lo contrario y en alguna feliz ocasión se mantiene idéntico nivel artístico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo en los títulos de crédito de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The reader&lt;/span&gt; que figuran como productores Sydney Pollack y Anthony Minghella, dos sensibles y expresivos directores que lamentablemente ya se han muerto y que prolongaban su poder creativo cuando avalaban desde la producción las obras de otros directores. Aquí le han encargado la autoría a Stephen Daldry, alguien que demostró en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las horas&lt;/span&gt; un conocimiento profundo de mujeres torturadas por sus demonios interiores. La protagonista de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The reader&lt;/span&gt; también es una señora que siempre ha estado a la deriva, un verdugo cuya conducta ante la vida, los sentimientos y el horror viene ancestralmente condicionada por lacerantes carencias y por taras que pueden explicar aunque no justificar sus degradantes acciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los materiales parecían adecuados para que Daldry retratara ejemplarmente las sensaciones, las heridas y la desesperación que refleja la novela. Y tanto el guionista David Hare como el director Stephen Daldry son escrupulosamente fieles al texto de Bernhard Schlink. Está bien contada la relación sexual y el subterráneo o transparente amor entre un apasionado chaval de 15 años y una extraña y solitaria mujer de 36, la incertidumbre del precozmente iniciado ante esa amante imprevisible de la que no sabe casi nada y que le exige que le lea libros antes de consumar su abrasivo erotismo, la huida de ella y el reencuentro de ambos años más tarde en un tribunal que va a juzgar el tenebroso pasado de esa desconcertante mujer, la experiencia adolescente que va a marcar para siempre la amargada existencia del adulto, el retrospectivo sentido de culpa y la inconsolable soledad de alguien que formó parte de un engranaje criminal no por vocación sino para no tener que enfrentarse a sus traumáticas limitaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daldry no se hace líos al combinar el pasado y el presente a lo largo de 30 años; la ambientación es primorosa; la música, abusiva, y dispone de una actriz tan excepcional como Kate Winslet, dama con apabullante veracidad para hacerte comprender los matices de un personaje espinoso. Pero incomprensiblemente, a pesar de disponer de un argumento trágico y lírico, con acreditados talentos para desarrollarlo en imágenes y sonidos, a esta película le falta pálpito, capacidad de conmoción, alma. En mi caso, reconociendo que la ilustración del drama original está muy cuidada, el resultado final me deja frío, todo lo contrario que me ocurre con la novela. Los múltiples aplausos al final de la proyección me hacen intuir que a lo peor el problema es mío; no me sirve de consuelo ya que no me puedo engañar con lo que a mí me provoca. Su brillantez me parece epidérmica, no me toca en ningún momento las entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El director francés François Ozon siempre ha sentido afición por las historias retorcidas, el reverso angustioso de la aparente normalidad y las relaciones turbias. En ocasiones la expresión de ese desasosegante universo está muy lograda y en otras las pretensiones superan a los resultados. En &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ricky&lt;/span&gt; prevalece lo segundo. Durante la primera parte, Ozon describe con promesa de suspense la agobiada vida de una madre soltera y proletaria con su turbadora hija. Igualmente, es creíble su inicialmente feliz relación con un compañero de trabajo con el que se atreve a formar pareja y a tener un crío. Resulta que a la criatura le salen alas y el angelito volador se convierte en un tremendo problema para sus padres y en atracción de feria para el morbo que quieren explotar los medios informativos. Imagino que el propósito de Ozon es jugar a la simbología y a la parábola, pero aunque la imagen de un bebé volando tiene al principio alguna gracia, todo obedece al disparate gratuito.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-880290766321718524?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/880290766321718524/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=880290766321718524' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/880290766321718524'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/880290766321718524'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/03/la-patetica-humanidad-del-monstruo.html' title='La patética humanidad del monstruo'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-7005517877806099922</id><published>2009-02-12T09:30:00.005+01:00</published><updated>2009-02-12T09:33:36.776+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='drogas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='noticia'/><title type='text'>Ex presidentes americanos piden que se despenalice la marihuana</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por Juan Arias (Río de Janeiro) &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Ex/presidentes/americanos/piden/despenalice/marihuana/elpepisoc/20090212elpepisoc_4/Tes/"&gt;en El País (Sociedad) de 12 de febrero de 2009&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ex presidentes de Brasil Fernando Henrique Cardoso; México, Ernesto Zedillo; y Colombia, César Gaviria, pidieron ayer en Río de Janeiro la despenalización de la marihuana para uso personal, al mismo tiempo que han abogado por un "cambio de estrategia", en la lucha contra las drogas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intervención de los tres ex presidentes tuvo lugar durante la reunión, en calidad de líderes, de la tercera y última sesión de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, integrada por personalidades de 17 países y creada por los tres ex presidentes. Todos ellos insistieron en la necesidad de acabar con los prejuicios y los miedos que siempre rodean el problema del combate a las drogas sin llegar nunca a tomas de posición concretas y eficaces. El documento final, firmado por todos los participantes, pide que se rompa el silencio sobre las drogas, que se acabe con el tabú y que se abra un debate en todo el mundo. "La violencia y el crimen organizado asociado al tráfico de drogas constituye uno de los problemas más graves de América Latina" y "frente a una situación que se deteriora cada día con altísimos costos humanos y sociales, es imperativo rectificar las estrategias de la guerra a las drogas, aplicadas en la región durante los últimos 30 años", afirma el texto. Convencidos de que la despenalización del uso personal de la marihuana sólo podrá ser realizado con eficacia a nivel mundial, los ex presidentes Cardoso, Gaviria y Zedillo se van a dirigir no sólo a los responsables de sus respectivos países, sino también a todos los gobiernos de América Latina, así como a los EE UU y a la Unión Europea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Edito&lt;/span&gt;: La declaración puede obtenerse &lt;a href="http://drogasydemocracia.org/blog/archives/205"&gt;aquí&lt;/a&gt;]&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-7005517877806099922?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/7005517877806099922/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=7005517877806099922' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/7005517877806099922'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/7005517877806099922'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/02/ex-presidentes-americanos-piden-que-se.html' title='Ex presidentes americanos piden que se despenalice la marihuana'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-7305242146765447935</id><published>2009-02-12T08:35:00.003+01:00</published><updated>2009-02-12T09:41:43.163+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soroa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Correo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Estados Unidos'/><title type='text'>El primer ciudadano</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por José María Ruiz Soroa &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20090124/opinion/primer-ciudadano-20090124.html"&gt;en El Correo de 24 de enero de 2009&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El discurso de Obama en el Capitolio [&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Edito: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.nytimes.com/interactive/2009/01/20/us/politics/20090120_INAUGURAL_ANALYSIS.html"&gt;aquí&lt;/a&gt; en versión interactiva del New York Times], un discurso que es más para ser leído que escuchado, trae al recuerdo uno de los más famosos discursos de la historia, la llamada 'oración fúnebre' de Pericles, pronunciada en Atenas en el año 431 a.C. Aunque quizás no sea conocido por el gran público, es objeto de estudio apasionado en las facultades de ciencias políticas. Baste señalar que nuestra tristemente no nacida Constitución europea comenzaba citando como pórtico un fragmento de esa oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pericles era el jefe ateniense en la recién comenzada guerra entre Atenas y Esparta (aunque su cargo fuera sólo el de 'estrategos'), una guerra en la que poco después moriría. Aquel primer invierno de la guerra se celebraba un epitafio por los ciudadanos caídos en combate. Los ánimos estaban bajos en la polis, pues la táctica militar de Atenas era encerrarse en sus murallas y dejar a los espartanos devastar sus campos, aguantando y confiando a la larga en su poder marítimo. Pericles pronunció un discurso que su contemporáneo Tucídides (el primer historiador en nuestra cultura occidental) anotó con esmero para la posteridad, pues le admiraba profundamente a pesar de que no fiaba demasiado en la democracia ateniense.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pericles y Obama son políticos que perciben que su gente está decaída, que corren tiempos de crisis, que hablan «entre nubes y tormentas». Y pronuncian un discurso para elevar la moral común, para incentivar a su pueblo. Esta es la primera coincidencia. La segunda, más significativa, es que ambos recurren a los mismos registros oratorios para conseguir el efecto que buscan, que utilizan similares argumentos y recursos para reilusionar a los ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, desde luego, no engañan al público acerca de las dificultades del momento: son sinceros y descarnadamente claros: estamos en una crisis profunda dice Obama, la guerra será larga y dura, dice Pericles. Pero lo declaran sin rubor: la superaremos y saldremos fortalecidos. ¿Cómo? En primer lugar, con autoestima colectiva como país: «No imitamos a nadie, sino que somos la escuela de la Hélade», proclama orgulloso Pericles. «No pediremos perdón por nuestra forma de vida, seguimos siendo el país más próspero y poderoso de la Tierra», ha dicho Obama. Pero esa autoestima no se funda sólo, ni principalmente, en el poderío material alcanzado por Atenas o Estados Unidos, sino en la convicción de que los valores que sustentan su convivencia son los mejores: «El poderío de la ciudad lo hemos logrado con esta forma de ser».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Pericles va describiendo esa forma de ser peculiar de los atenienses que les convierte en una sociedad preferible a cualquier otra su discurso se convierte en una hábil enumeración de antinomias que consigue concordar. En efecto, va citando los valores contrarios que en toda sociedad coexisten, pero los va concordando en una síntesis armoniosa: riqueza/pobreza, público/privado, reflexión/valor. Exactamente el mismo recurso que utilizó Obama, que huyó cuidadosamente de focalizar su proclama en cualquiera de los lados de los problemas: mercado/Estado, fuerza/negociar, individualismo/solidaridad, convencer/luchar, justicia/seguridad. Es un recurso que está al alcance de muy pocos, pues es muy difícil hacer creíble esa asunción de los cuernos de un dilema y su superación por el único arte de la ilusión y el entusiasmo. Pero puede hacerlo quien tiene claro cuál es el valor final potente que la sociedad debe perseguir: «La felicidad se basa en la libertad y la libertad en el atrevimiento», según el ático. «La promesa hecha por Dios es que todos somos iguales, todos somos libres y todos merecemos una oportunidad de buscar la felicidad posible», dice el estadounidense.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pericles destacaba de los atenienses una diferencia de carácter: que eran inquietos, que eran unos aficionados a quienes el interés por crecer no les permitía estarse quietos sino que les exigía cambiar el mundo en su derredor. Obama lo llama «curiosidad» en el caso americano, pero también lo destaca. Es la disposición anímica de quienes creen que, a pesar de los males y desilusiones que muestra la experiencia humana, hay espacio todavía para entusiasmarse. Lo contrario tanto del tradicionalismo como del escepticismo. Es una postura deliberadamente ingenua, que resulta presa fácil para la crítica posmoderna que disfruta desmontando y deconstruyendo el relato de progreso humano sobre el que se funda. Tiene una textura que linda con el buenismo bobalicón y que se arriesga a ser silbada por el público como impostación ridícula del orador. Por eso muy pocos, y en muy pocos momentos, son capaces de hacerla creíble. Pericles lo hizo hace veinticuatro siglos, Obama lo ha hecho hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El discurso de hace unos días repite unas cincuenta veces las palabras 'nosotros' o 'nuestro', el plural colectivo. La oración fúnebre más aún. Pero no es grupalismo en bruto, sino apelación a la nación cívica, al patriotismo republicano. Obama lo dijo claro hace unos meses: «Nunca hemos sido simplemente una colección de individuos, ni una colección de Estados rojos y azules. Somos, y siempre seremos, Estados Unidos de América». Orgullo de país, pero fundado en valores cívicos heredados y compartidos, no en pasados míticos ni en superioridades étnicas. «Tenemos un sistema político que no imita las leyes de otros; en cuanto a su nombre, al no ser objetivo del gobierno los intereses de unos pocos, sino los de la mayoría, le llamamos democracia» (la frase de Pericles que los europeos quisimos poner de pórtico a la Constitución).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sobre todo, lo que más llama la atención (y la envidia) del europeo escéptico y descreído: esa capacidad de invocar el pasado, desde los padres fundadores en adelante, como una historia de todos. Durante siglos los europeos miramos con negligente superioridad a los norteamericanos y les acusamos de no tener historia, de ser un país tan joven que no tenía pasado. Resulta que era al revés: ellos tienen una historia en la que son capaces de sentirse unidos, a pesar de la Guerra Civil, del racismo separador, de la opulencia insultante de unos pocos y de tantos y tantos desencuentros. Obama puede citar Gettysburg, pero también Khe Sahn en Vietnam, pues lo asume como pasado común. Entre nosotros, sin embargo, ¿quién se atrevería a invocar ese campo de minas que llamamos nuestro pasado y al que sólo proyectamos desgarro y desunión? ¿Quién de entre nuestros conciudadanos es capaz de contarse una historia coherente del país de que formamos parte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tucídides anotaba en su libro: «Con Pericles, Atenas era de nombre una democracia, pero era de hecho el gobierno del mejor hombre» ('protos aner'). Porque él, influyente por su prestigio e inteligencia y manifiestamente insobornable, «contenía a la multitud aunque le daba libertad, y no se dejaba guiar por ella sino que la guiaba él, no hablaba para agradar sino para oponerse a sus pasiones, como podía hacer gracias a su reputación». Tucídides estaba describiendo, sin saberlo, el modelo de lo que hoy llamamos liderazgo democrático. Algo que los meses y días pasados hemos contemplado con envidia en Estados Unidos: cómo se construye una ilusión común simplemente con valor y razón retórica. Cómo se impulsa el cambio sin desgarro, cómo se supera lo mal hecho sin herir a nadie. Por una vez (y seguramente por un corto plazo) hemos sido llamados a ver un doble fenómeno: cómo un líder construye un pueblo, y cómo un pueblo construye un líder. Quizás sea a la larga uno de los que Stefan Zweig llamaba «momentos estelares de la Humanidad»; quizás quede en nada a la postre y haya sido un fogonazo pasajero; pero ha merecido la pena vivirlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-7305242146765447935?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/7305242146765447935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=7305242146765447935' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/7305242146765447935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/7305242146765447935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/02/el-primer-ciudadano.html' title='El primer ciudadano'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-8957702731953923167</id><published>2009-02-12T08:31:00.000+01:00</published><updated>2009-02-12T08:35:55.159+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soroa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='aborto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Correo'/><title type='text'>¿Cuándo comienza la vida humana?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por José María Ruiz Soroa &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20090205/opinion/cuando-comienza-vida-humana-20090205.html"&gt;en El Correo de 5 de febrero de 2009 &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones es preciso distinguir entre una causa justa, como lo es la de establecer una regulación del aborto que garantice razonablemente la libertad y la seguridad jurídica de la mujer, y las razones que se dan para sostenerla, como la de que es sólo la mujer la que puede decidir sobre su cuerpo y su vida. Porque bien puede suceder, y creo que éste es uno de los casos en que eso ocurre, que una cierta manera de defender una causa justa sea total y absolutamente inaceptable. No la causa, pero sí la manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un difundido criterio, sedicentemente progresista, sostiene que la mujer es la única titular de derechos en relación a su embarazo, puesto que el feto no puede ser considerado como persona humana y, por ello, carece de derecho alguno. Para este radical planteamiento, existe una vida humana y no dos en la problemática situación que plantea el aborto y, por ello, no hay ningún conflicto serio a resolver. Se trata sólo de respetar el más amplio derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y su vida, exactamente igual que el que poseemos el resto de los seres humanos sobre nuestro soporte biológico. De seguirse fielmente el razonamiento hasta su final, la ley no tendría por qué regular el aborto, igual que no se inmiscuye en el derecho de las personas a ser intervenidas, a cortarse el pelo o a modificar su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso señalar que este mismo pensamiento, que defiende que el 'nasciturus' carece de derecho alguno, no tiene reparo lógico alguno para admitir que las futuras generaciones son titulares de derechos efectivos sobre o en contra de nosotros los actuales vivientes, en materias tales como la conservación del medio ambiente o el equilibrio sostenible. Lo cual resulta una contradicción insostenible: ¿Cómo sería que las generaciones humanas ni siquiera concebidas pudieran ser titulares de derechos actuales mientras que el ya concebido pero todavía no nacido carecería de derecho alguno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algo que intuitivamente se nos impone sin necesidad de mayor argumentación y es que el aborto es una situación que afecta directamente a algo o alguien más que a la mujer que lo sufre. Todos intuimos que el feto que se destruye en un aborto tiene algo que ver con la vida humana, que no es lo mismo amputarse una oreja que amputarse un feto. Y que, precisamente por ello, la regulación del aborto debe tomar en consideración la existencia del feto como factor limitativo de la voluntad absoluta de la mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Está usted insinuando que el feto es una persona humana y que, por tanto, el aborto es un asesinato? ¿Defiende usted, como la doctrina católica oficial, que existe vida humana desde el momento mismo de la fecundación del óvulo? Pues no, ni mucho menos. Lo que afirmo es sólo que el feto tiene que ver con la vida humana y que este particular 'tener que ver' debe ser examinado con cuidado cuando se discute sobre la regulación del aborto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verán, y por decirlo directamente, es un error plantear la cuestión como un dilema binario, el de si el feto es o no persona. Porque así planteada, la cuestión lleva indefectiblemente a respuestas arbitrarias y apriorísticas. Unos dicen que lo es ya desde la concepción, otros desde que es viable, otros desde que puede vivir independientemente, otros sólo desde que nace. Todos tienen una respuesta tajante para una cuestión que sin embargo, y éste es el meollo del asunto, es imposible de contestar. Esto es lo que afirmo: que no existe forma de responder a la pregunta de cuándo exactamente, en qué concreto momento, comienza a existir la vida humana. Porque es una pregunta falaz en su mismo planteamiento. Y que la religión, la ciencia, o la medicina, cuando ponen aquí o allí, en algún concreto momento, ese comienzo de la vida humana, están siendo arbitrarias en grado sumo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los griegos llamaban 'sorites' a un tipo de planteamientos falaces que conviene recordar ahora: si de un montón de trigo quitamos un grano, ¿sigue existiendo el montón? Obvio que sí. ¿Y si quitamos mil, o cien mil, o un millón? ¿Cuántos granos hay que quitar (o poner) para que un montón deje de ser (o llegue a ser) un montón? O planteado de otra forma, ¿cuánto es un montón de trigo, o cuánto es una pizca de sal? Pues bien, si sustituimos cantidad por tiempo, observaremos que intentar fijar el comienzo de la vida humana en un momento exacto lleva a incurrir en una falacia similar. La formación de la vida humana no es un momento sino un proceso, y cualquiera que pretenda fijar un punto exacto de ese proceso como comienzo de ella se encuentra con la misma dificultad lógica: el segundo, el minuto, el día antes de ese momento que elija, ¿no era persona el feto? ¿Y al siguiente sí? ¿No era persona en el preciso segundo anterior al parto pero sí en el segundo posterior? ¿No había vida humana hasta las doce semanas pero sí a partir de ellas? ¿Y qué pasaba a las once semanas, seis días y veintitrés horas y media?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema, de esto sabe mucho la filosofía, está en la forma en que usamos la cópula verbal 'es' cuando hablamos de cuestiones como ésta. Es decir, cuando discutimos acerca de cuándo el feto 'es' una persona. Porque sucede que, como estableció Aristóteles, el ser se dice de muchas maneras y no de una sola; y, sin embargo, nosotros utilizamos la copulativa 'es' en nuestras discusiones como si sólo significara una cosa, como si fuera unívoca. Y no es así. Un óvulo fecundado en el seno materno 'es una persona humana' en cierto sentido puesto que ese germen tiende a constituirse finalmente como tal. Pero 'no lo es' en otro sentido, puesto que carece de casi todos los requisitos que consideramos como constituyentes del ser humano (no es un individuo dotado de reflexividad consciente). Una semilla es un árbol en cierto sentido, pero no lo es en otro. Lo es en potencia, pero no en acto, por usar los clásicos términos escolásticos que designan las dos categorías del ser. Un feto es un ser humano en potencia, como lo es todavía un niño recién nacido o uno de seis meses. Pero ninguno de ellos es un ser humano en acto, como lo es ya un niño de cinco años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, la pregunta que se frustra a sí misma es la cuestión del momento exacto en que la potencia se transforma en acto, la de establecer un momento cronológico para ese paso de la una al otro. No hay respuesta para esa pregunta, como tampoco la hay para preguntas de similar índole tales como: ¿Cuándo, que día y hora, aprendí a hablar? ¿Cuándo exactamente empecé a amar? ¿Cuándo en concreto empecé a ser viejo? Nuestro lenguaje, que es nuestro pensamiento, no puede responder a preguntas así. El principio de contradicción, que es el que articula el uso de nuestra razón, establece sí que una cosa no puede 'ser y no ser' pero esa imposibilidad sólo se da cuando se pretende ser y no ser 'a la vez': 'ser blanca y negra a la vez', 'ser persona y no serlo a la vez'. Pero la pregunta que obviamente sigue a esa afirmación es: ¿Y cuánto es 'la vez'? Y no hay respuesta, porque esa vez no es un momento, ni un instante, ni una parte exacta del tiempo. La búsqueda del momento exacto en que el ser en potencia se transforma en ser en acto está condenada al fracaso, pues es tanto como intentar aplicar el tiempo de la cronología a un proceso que no es cronológico sino dialéctico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sin embargo, no podemos huir del problema porque la realidad sufriente nos exige atenderlo y darle soluciones, provisionales y tentativas, pero soluciones claras. Debemos regular en qué momento el aborto es lícito y desde qué momento deja de serlo por chocar con el interés del 'nasciturus'. La política no consiste en quedarnos hablando de los problemas, sino en encauzarlos mediante decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo importante a mi modo de ver (y de ahí este comentario quizás excesivamente abstruso) es tener muy en cuenta que, como escribió John Dewey, la cuestión no es tanto qué hacer sino cómo decidir qué hacer. Y ese cómo implica en este caso ser conscientes de que nos movemos en un terreno misterioso, que sólo Dios -si existiera- podría zanjar con clarividencia. Que no existen en esta materia 'verdades previas' (sean la de que el feto es persona desde la concepción, o que no lo es hasta nacer, o cualquiera intermedia) que puedan ponerse sobre la mesa de discusión como argumentos ganadores 'a priori'. Que un poco de respeto por los propios límites del ser humano, esos que lindan con el misterio, es altamente recomendable para tratar con la cuestión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-8957702731953923167?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/8957702731953923167/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=8957702731953923167' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/8957702731953923167'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/8957702731953923167'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/02/cuando-comienza-la-vida-humana.html' title='¿Cuándo comienza la vida humana?'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-4858717354172892864</id><published>2009-02-11T12:36:00.003+01:00</published><updated>2009-02-11T12:54:52.553+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roberto Saviano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='muerte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Italia'/><title type='text'>Pidan perdón a Beppino Englaro</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por Roberto Saviano &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Pidan/perdon/Beppino/Englaro/elpepisoc/20090211elpepisoc_4/Tes"&gt;en El País de 11 de febrero de 2009&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como italiano, siento la necesidad de esperar que mi país pida perdón a Beppino Englaro. Perdón porque a los ojos del mundo ha demostrado ser un país cruel, incapaz de comprender el sufrimiento de un hombre y de una mujer enferma. Y que se ha puesto a gritar, y a acusar, animando a uno y otro bando. Pero no había bandos. No se trata de apostar por la vida o la muerte. No es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Beppino Englaro no era partidario de la muerte de su hija, y hasta su mirada muestra las huellas del dolor de un padre que ha perdido toda esperanza y felicidad, e incluso belleza, a través del sufrimiento de su hija. Beppino debía ser respetado como hombre y como ciudadano independientemente de lo que cada uno piense. También, y sobre todo, si no pensaba como Beppino. Porque ha sido un ciudadano que se ha dirigido a las instituciones, y porque luchando dentro de las instituciones y con las instituciones sólo ha pedido que se respetase la sentencia del Tribunal Supremo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda, quienes no comparten la postura de Beppino (y la que Eluana había transmitido a su padre) tenían el derecho y el deber, impuesto por su propia conciencia, de manifestar su oposición a que se interrumpiesen la alimentación mediante sonda y la hidratación. Pero la batalla debía hacerse siguiendo la conciencia de cada uno, y no intentando intervenir poniendo trabas al Tribunal Supremo. Beppino ha preguntado a la ley y la ley le ha confirmado que tenía derecho. ¿Ha bastado esto para desencadenar la rabia y el odio contra él? ¿Es la caridad cristiana la que hace que le llamen asesino? Hace que un grupo de personas que no saben nada del dolor de una hija inmóvil en una cama le increpen como a un conde Ugolino que, igual que en el Infierno de Dante, devora a sus hijos por el hambre. Y dicen estas idioteces en nombre de un credo religioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no es así. Yo conozco una iglesia que en mi pueblo es la única que se encuentra en territorios más complejos, junto a las situaciones más desesperadas, la única que ofrece dignidad de vida a los inmigrantes, a quienes son ignorados por las instituciones, a quienes no consiguen salir a flote en esta crisis. La única que proporciona alimento y que está presente entre aquellos que no encontrarían a nadie que les escuchara. Los padres combonianos, igual que la comunidad de San Egidio, el cardenal Sepe, y también el cardenal Martini, son órdenes, asociaciones y personalidades cristianas fundamentales para la supervivencia de la dignidad de mi país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conozco esta historia cristiana. No la de la acusación a un padre indefenso y solo y con la fuerza del derecho. Beppino, por respeto a su hija, ha difundido fotos de Eluana sonriente y bellísima, precisamente para recordarla en vida, pero podría mostrar el rostro hinchado y deformado de los últimos años que ha pasado tumbada en una cama, sin expresión y sin pelo. Pero no quería vencer con la fuerza del chantaje de la imagen, sino sólo con la fuerza del derecho que hace que una persona decida su propio destino. A quienes pretenden hacer méritos con la Iglesia fingiendo a menudo afecto hacia la pobre Eluana les pregunto: ¿dónde estaba la Iglesia cuando atronaba la guerra contra Irak? ¿Dónde están los políticos cuando la Iglesia pide humanidad y respeto para los inmigrantes apiñados entre Lampedusa y los abismos del Mediterráneo? ¿Dónde están estos políticos cuando la Iglesia, a menudo en ciertos territorios la única voz de resistencia, solicita una intervención decisiva en el sur y contra las mafias? Sería bonito poder pedir a los cristianos de mi país que no crean en quienes sólo se sienten con ánimos para especular sobre debates en los que no hay que demostrar nada con hechos, sino sólo tomar partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que ha faltado estos días, como siempre, ha sido la capacidad de percibir el dolor. El dolor de un padre. El dolor de una familia. El dolor de una mujer inmóvil desde hace años y en una situación irreversible y que había expresado a su padre una voluntad. Y que personas que ni siquiera la conocían y que no conocen a Beppino ahora pongan en duda esa voluntad. Y que demuestran poco o ningún respeto al derecho. Incluso cuando se considera que no es posible compaginar este derecho con la moral de uno, y precisamente porque es un derecho se puede ejercer o no. Ésta es la maravilla de la democracia. Comprendo la voluntad de empujar a las personas a no disfrutar de este derecho. Pero no a negar el derecho en sí. El espectáculo que en España, igual que en Europa, ha dado Italia de un país que ha especulado por enésima vez. Muchos políticos han vuelto a utilizar el &lt;i&gt;caso Englaro&lt;/i&gt; para tratar de crear consenso y distraer a la opinión pública, en un país al que la crisis ha puesto de rodillas, y en el que la crisis está permitiendo a los capitales criminales devorar a los bancos, donde los sueldos están congelados y no parece que haya solución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ésta es otra historia. Precisamente en un momento de crisis, de frases hechas, de poco respeto, Beppino Englaro ha dado fuerza y sentido a las instituciones italianas y a la posibilidad de que un ciudadano de nuestro país aún pueda tener esperanza en las leyes y en la justicia. Creo que esto debe ser evidente también para quienes no aceptan que se quiera suspender un estado vegetativo permanente y consideran que cualquier forma de vida, incluso la más inerte, debe ser tutelada. Quizá el error de Beppino haya sido la ingenuidad y la corrección de creer en las posibilidades de justicia en Italia. Y en cambio, debía emigrar, igual que emigran todos los que quieren una vida mejor y distinta. Desde Italia ya no se emigra sólo para encontrar trabajo, sino también para nacer y para morir. Y para obtener justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me he preguntado por qué Beppino Englaro, como, por otra parte, alguien le había sugerido, no consideró oportuno resolverlo todo &lt;i&gt;a la italiana.&lt;/i&gt; En los hospitales muchos susurraban: "¿Por qué convertirlo en una batalla simbólica? Se la lleva a Holanda y asunto concluido". Otros aconsejaban el acostumbrado método silencioso, dos billetes de 100 euros a una enfermera experta y todo se habría resuelto enseguida y en silencio. Eutanasia clandestina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en la película&lt;i&gt; Las invasiones bárbaras&lt;/i&gt; [Denys Arcand], en la que un profesor canadiense con una enfermedad terminal y presa de horribles dolores se reúne con sus amigos y familiares en una casa junto a un lago y, gracias al apoyo económico de su hijo y de una enfermera competente, practica la eutanasia de forma clandestina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y quizá sólo en estas circunstancias consigues explicarte la historia de Sócrates y sólo ahora entiendes, después de haberla escuchado miles de veces, por qué bebió la cicuta en lugar de escapar. Todo esto se vuelve actual y resulta evidente que ese querer permanecer, esa vía de escape ignorada, y de hecho aborrecida, es mucho más que una campaña a favor de una muerte digna individual; es una batalla en defensa de la vida de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Beppino Englaro, con su batalla, ha abierto un nuevo camino, ha demostrado que en Italia no existe nada más revolucionario que la certeza del derecho. Si en mi tierra fuera posible dirigirse a un tribunal para ver reconocido, en un plazo de tiempo adecuado, la base del propio derecho, no sentiríamos la necesidad de recurrir a otras soluciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a él le corresponde el mérito de habernos enseñado a allanar el camino de las instituciones, y a recurrir a la magistratura para ver afirmados los derechos de uno en un momento de profunda y tangible desconfianza. Y a pesar de todas las peripecias burocráticas, al final ha demostrado que en el derecho tiene que existir la posibilidad de encontrar una solución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una vez en Italia la conciencia y el derecho no emigran. Por una vez no hay que salir fuera para obtener algo, o solamente para pedirlo. Por una vez no buscamos que nos escuchen en otro lugar; es imposible que un ciudadano italiano, independientemente de su forma de pensar, no considere a Beppino Englaro un hombre que está devolviendo a nuestro país esa dignidad que a menudo nosotros mismos le quitamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino que Beppino Englaro, al mirar a su Eluana, sabía que el dolor que ha sentido su hija es el dolor de cualquier individuo que lucha por la afirmación de sus derechos. Ha hecho que se descubra de nuevo una de las maravillas olvidadas del principio democrático, la empatía, cuando el dolor de uno es el dolor de todos. Y así, el derecho de uno se convierte en el derecho de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas palabras mías terminan dando las gracias a Englaro, porque si mañana en Italia cualquiera puede decidir si en caso de encontrarse en estado neurovegetativo quiere ser mantenido en vida por las máquinas durante décadas o elegir su final sin emigrar, como siempre, se lo deberemos a él. Es esta Italia del derecho y de la empatía la que permite respetar y comprender también elecciones distintas en las que sería hermoso reconocerse.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-4858717354172892864?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/4858717354172892864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=4858717354172892864' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/4858717354172892864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/4858717354172892864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/02/pidan-perdon-beppino-englaro.html' title='Pidan perdón a Beppino Englaro'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-6197241845040898259</id><published>2009-02-09T09:36:00.001+01:00</published><updated>2009-02-09T09:37:22.959+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enric González'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='deporte'/><title type='text'>Los maestros del relato</title><content type='html'>Por Enric González &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/deportes/maestros/relato/elpepiopi/20090209elpepidep_21/Tes/"&gt;en El País de 9 de febrero de 2009&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay grandes futbolistas que no saben jugar al fútbol. Y futbolistas mediocres, o poco más, que juegan como los ángeles. Son casos minoritarios, pero existen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué consiste saber jugar al fútbol? En conocer el juego, simplemente. En conocerlo desde dentro, en dominar (y anticipar) los movimientos colectivos propios y ajenos, en intuir espacios que aún no existen. En comprender el sentido del relato que se desarrolla durante 90 minutos. En resumen, en saber por qué pasa lo que pasa. Hay grandes futbolistas que ignoran todo eso. Recuerden a Rivaldo, por ejemplo. Tenía, y dentro de lo que cabe mantiene, un toque exquisito, una técnica individual refinada y una notable capacidad para inventar regates y disparos difíciles. No creo, sin embargo, que sea un buen jugador de fútbol. No creo que sepa por qué pasa lo que pasa durante un partido. El fútbol de Rivaldo comienza y acaba en sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro ejemplo: Beckham, un deportista encomiable en muchos sentidos. Vive en un ambiente que eleva lo pijo a niveles grotescos; cuando salta al campo, sin embargo, se esfuerza como un debutante. Ha sobrevivido a múltiples defunciones futbolísticas y, ya en la decadencia, resulta todavía útil. Ahora bien, es un tipo de una sola jugada y de un solo pie: dobla el tobillo derecho y saca un centro estupendo. Y otro. Y otro. Es una máquina de golpear el balón. Háganle hacer otra cosa, y Beckham naufraga. No alcanza a comprender el intríngulis del juego. Luego están los otros, los que carecen de características sobresalientes, los que no han nacido para acariciar el balón, pero entienden de qué va la cosa. Guardiola, sin ir más lejos. Guardiola fue un futbolista lento, frágil, sin especial talento para el pase larguísimo (comparado con especialistas como Schuster) y sin llegada a puerta. En términos estrictamente técnicos, Guardiola no valía la mitad que Xavi o Pirlo. El talento de Guardiola era, y debe seguir siendo, básicamente mental. Guardiola siempre daba la impresión de saber por qué pasaba lo que pasaba en un partido, y qué había que hacer para que las cosas siguieran igual, o cambiaran a favor de su equipo. Los ritmos, las distancias, los espacios, esos elementos que definen el futuro inmediato de un balón en movimiento, estaban en su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no es cuestión de centrocampismo. Piensen en Romario, una de las cumbres estéticas del fútbol. Era un tipo que jugaba de espaldas al partido: cuando se procuraba un balón, inventaba un gol. Él se lo guisaba, él se lo comía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Hugo Sánchez podría decirse que fue futbolista de una sola jugada, el remate: toque y gol. En realidad, era lo opuesto a Romario: sabía desde dónde partiría el centro, dónde iría a parar y en qué posición y postura debía encontrarse él para tocar y marcar, sin más florituras. Leía el partido y participaba en él como el centrocampista más iluminado. No se perdía ni una línea de la narración, aunque sólo apareciera en la última página. No hubo futbolistas más distintos que Guardiola y Hugo Sánchez. Pero ambos compartían una misma cualidad: cada uno en su estilo, fueron maestros del relato.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-6197241845040898259?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/6197241845040898259/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=6197241845040898259' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/6197241845040898259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/6197241845040898259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/02/los-maestros-del-relato.html' title='Los maestros del relato'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-1501359324768546765</id><published>2009-02-09T08:04:00.002+01:00</published><updated>2009-02-09T08:07:28.253+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Maruja Torres'/><title type='text'>Llorar de Audrey</title><content type='html'>Maruja Torres &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/portada/Llorar/Audrey/elpepusoceps/20090208elpepspor_1/Tes"&gt;en El País Semanal de 8 de febrero de 2009&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es bueno comprobar, conforme pasa el tiempo, que hay personas que permanecen. Audrey Hepburn cumpliría ochenta años en mayo -¿se lo pueden creer?-, y una nutrida población de seguidores -pues con nosotros se podría fundar un pequeño Estado bastante hermoso- la seguimos recordando y seguimos emocionándonos a causa de las lecciones de belleza, bondad y gran clase que de ella recibimos. Audrey cuenta con un récord único en el mundo del cine: no tuvo que morir a los veinte para que el suyo fuera un cadáver -cómo odio esta palabra relacionada con ella- hermoso. Fue lo que siempre fue hasta que murió, por enfermedad y serenamente, a una edad ya avanzada aunque no la suficiente. Ojalá estuviera viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo está. Con motivo de la exposición de parte de su vestuario en ese estupendo espacio de cine que tiene lugar en Granada -hasta el 31 de marzo: merece una peregrinación-, en el programa de la SER &lt;i&gt;La ventana, &lt;/i&gt;Gemma Nierga y Jaume Figueras le hicieron una entrevista a su hijo mayor, Sean Hepburn Ferrer, encargado de preservar y compartir el patrimonio-memoria de su madre. Me la pasé, la entrevista, llorando. No de pena ni de nostalgia. Llorando de Audrey, que es una preciosa forma de llorar, como se llora leyendo un poema o escuchando una música, o recordando a los que amamos cuando su evocación ya no nos duele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contó Sean Hepburn Ferrer una anécdota preciosa. Y es que, cuando los encargados de &lt;i&gt;casting &lt;/i&gt;(la palabra inglesa me gusta mucho más que la española reparto, que parece ir en camión) de la película &lt;i&gt;Always, &lt;/i&gt;de Steven Spielberg, se reunieron para determinar quién haría el papel de Ser del Otro Mundo, alguien planteó la siguiente pregunta: "¿Y si Dios fuera mujer?". Y todos a una respondieron: "¡Audrey Hepburn!". Y así fue como la eligieron. Por Dios, no por Santurrona. Ella, que hizo dos veces de monja, nunca nos dejó esa imagen de intocada o de pureza. Lo suyo era otra cosa. Humanidad. En &lt;i&gt;Historia de una monja &lt;/i&gt;era una mujer con dudas y dilemas que acaba dejando el convento. Y en &lt;i&gt;Robin y Marian &lt;/i&gt;era una malcasada con el Señor que aguardaba el regreso -o lo añoraba&lt;i&gt;-&lt;/i&gt; de aquel truhán que la dejó por Ricardo Corazón de Sabandija y la Cruzada de los Necios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Billy Wilder, que la dirigió en &lt;i&gt;Sabrina &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;Ariane, &lt;/i&gt;era un hombre sumamente ingenioso que a veces se perdía por una buena frase. Solía decir que a Audrey no se le podía poner a hacer el amor en una película, que nadie lo creería o no lo soportarían. Se equivocaba. Stanley Donen la convirtió en adúltera en &lt;i&gt;Dos en la carretera, &lt;/i&gt;y en amarga esposa a ratos, después de haberla metido en la cama en memorables escenas, llenas de romanticismo unas, y de doloroso cinismo otras, con Albert Finney. Donen lo hizo con tanta maestría que sólo nos quedó para la memoria un filme que es real como la vida y maduro como el arte, y una protagonista que trascendía la banalidad de las convenciones para transmitir, con la intensidad de su rostro anguloso, el peso de la experiencia. &lt;i&gt;Dos en la carretera &lt;/i&gt;es una de sus mejores películas y quizá la más dura (aunque &lt;i&gt;Ariane &lt;/i&gt;tampoco sea una comedia, pese a sus apariencias), y, según su hijo, hoy día se estudia el vestuario que Audrey luce porque determina las épocas en que transcurren los diferentes &lt;i&gt;flash-backs. &lt;/i&gt;Junto con los modelos de automóviles, añadiría yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la entrevista mencionada se abrió el micrófono y compareció una niña de diez años, creo recordar que se llamaba Victoria, que, emocionada, contó que quería ser como Audrey Hepburn (Sean le prometió recibirla en Granada y contarle cosas exclusivas de su madre), y otra oyente explicó que había crecido viendo &lt;i&gt;Guerra y paz. &lt;/i&gt;¡Aquella Natasha!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá fue por su experiencia de hambre y bombardeos en la Europa de la II Guerra Mundial, de aquella infancia tan dura, que Audrey Hepburn obtuvo el don de emocionarnos desde que su sonrisa y su capacidad para entender la desdicha iluminaron la pantalla en &lt;i&gt;Vacaciones en Roma.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, llorar de Audrey es una de las mejores terapias que pueden ocurrirnos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-1501359324768546765?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/1501359324768546765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=1501359324768546765' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/1501359324768546765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/1501359324768546765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/02/llorar-de-audrey.html' title='Llorar de Audrey'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-1502751334279719895</id><published>2009-01-26T09:31:00.001+01:00</published><updated>2009-01-26T09:33:40.766+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Manrique'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='internet'/><title type='text'>Tan listos, tan rencorosos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por Diego A. Manrique &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/listos/rencorosos/elpepiopi/20090126elpepicul_3/Tes/"&gt;en El País de 26 de enero de 2009&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ciberespacio está triturando las tiendas de discos: en pocos días, me entero del colapso de varios establecimientos de los que conservaba gratos recuerdos. En Londres, desaparece Sister Ray, que tenía el &lt;i&gt;stock&lt;/i&gt; más ecléctico del Soho. Ninguna broma: en cinco años, las 1.500 tiendas independientes británicas han quedado reducidas a la cuarta parte. Resultado: hundimiento de distribuidoras &lt;i&gt;indies&lt;/i&gt; como Pinnacle y asfixia para las disqueras modestas, que se plantean dejar de editar &lt;i&gt;singles&lt;/i&gt; físicos, su gran baza en un país donde las listas de éxitos son una pasión nacional. Otros desastres. En Nueva York, anuncian para abril la clausura de la megatienda Virgin en Times Square, tan cómoda por sus horas y su situación. Y un amigo de Barcelona me avisa que la cadena Castelló ha presentado suspensión de pagos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentando confirmar esa última noticia, entro en Internet. Efectivamente, estaba cantado: en un año, Castelló ha perdido el 25% de ventas. El futuro de sus 10 tiendas en Cataluña queda en manos de los acreedores, que pueden aceptar una fórmula de continuidad u optar por liquidar las existencias. Pero la búsqueda me lleva a foros donde se comenta la mala nueva y me quedo boquiabierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se supone que Castelló es una institución barcelonesa: en activo desde 1933, hasta tiene la Medalla de Oro de la Ciudad. Dicen que marcó tendencia en la rehabilitación del Raval al reinventar Tallers como la calle de los discos. Sin embargo, en los foros ni siquiera hallas comprensión por la situación de sus 53 trabajadores; más bien, un deleite no disimulado. Existe una guerra abierta entre la industria discográfica y la gran masa que ha decidido que la música debe ser gratuita. Aunque entienda sus motivaciones, me asombran esos pirómanos que celebran todo lo que signifique dificultades para el negocio musical. Aparentemente, piensan que el cierre de Castelló supone noches de insomnio para Teddy Bautista y Alejandro Sanz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se declaran melómanos pero parecen creer que la música brota como las setas, sin necesidad de abono monetario. Para ellos, la industria es un dinosaurio que no supo adaptarse a las &lt;i&gt;nuevas tecnologías&lt;/i&gt; y se merece todas sus desdichas: que sufra antes de evaporarse. Pueden ir de ácratas pero ejercen de justicieros del mercado libre, corifeos de la Escuela de Chicago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que los foros se llenan de argumentos demagógicos, de gente harta de "artistas que llevan sus fortunas a paraísos fiscales". Algún listo sugiere que vendan discos de "grupos menos conocidos, de esos que no tienen 20 &lt;i&gt;managers&lt;/i&gt; robando". También aparecen los sarcasmos: "Que pidan ayuda a la SGAE, que no sabe qué hacer con los millones del canon". En honor a la verdad, hay atisbos de mala conciencia: los que se escudan en que los dependientes de Castelló eran antipáticos y que tenían precios caros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para muchos, me temo que &lt;i&gt;caro&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;antipático&lt;/i&gt; es todo lo que cueste por encima de un CD virgen y obligue a desplazarse: puede que nunca hayan entrado en una tienda de discos ni tengan intención de hacerlo. Se han acostumbrado a disfrutar de la música subvencionada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, sub-ven-cio-na-da por esa minoría que todavía adquiere discos y así mantiene el tembloroso tinglado de empresas que continúan produciendo música, importando, recopilando y promocionando música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Quién necesita a esos musiqueros, oigo teclear: no saben que, zas, todo llega mágicamente a la Red]&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-1502751334279719895?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/1502751334279719895/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=1502751334279719895' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/1502751334279719895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/1502751334279719895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/01/tan-listos-tan-rencorosos.html' title='Tan listos, tan rencorosos'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-7700643709156508306</id><published>2009-01-23T20:08:00.001+01:00</published><updated>2009-01-23T20:10:02.338+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='racismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Segurola'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='deporte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marca'/><title type='text'>Alí y Obama</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por Santiago Segurola &lt;a href="http://www.marca.com/2009/01/21/opinion/firmas/santiago_segurola/1232554145.html"&gt;en Marca de 21 de enero de 2009&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos horas antes del juramento presidencial de Barack Obama, Muhamad Ali accedió con su mujer a la tribuna de invitados. Con la salud deteriorada por el Parkinson, Alí caminó tembloroso y débil hasta encontrar su asiento. Cubierto por un sombrero de fieltro, abrigado por una bufanda y un gabán de lana, el orgulloso campeón era ahora un anciano sostenido por su mujer. Pero algo en su presencia irradiaba la misma fuerza que en sus años de juventud, cuando Alí era el rey del mundo, el mejor boxeador de su tiempo, el descendiente de esclavos que cambió su nombre, Cassius Clay, por el de Alí, el converso al Islam, el hombre que se negó a luchar en Vietnam, el deportista más carismático que ha conocido Estados Unidos. Ese hombre, que hace 12 años encendió con manos trémulas el fuego olímpico en Atlanta, representaba como nadie la importancia del deporte en la conquista de los derechos civiles en Norteamérica. Obama no lo olvidó. Alí, y no otro, acudió como invitado de honor a la investidura de un presidente cuya figura se antoja histórica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se escucha con frecuencia el papel alienante del deporte en la sociedad moderna. Opio del pueblo, adormecedor de voluntades, factor de violencia tribal, motor de nacionalismos sectarios, coartada de vándalos. Es frecuente el desprecio por el deporte en los cuarteles intelectuales, rechazos casi siempre injustificados, procedentes de una idea elitista de la sociedad y la cultura. Las adherencias negativas que aguanta el deporte no impiden su grandeza. No es denigrante disfrutar y emocionarse con las hazañas humanas. No es despreciable atender a los valores de superación y solidaridad que se identifican con los deportistas. No es trivial situar a algunas figuras como héroes trascendentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alí nació en Louisville, en Kentucky, uno de los estados donde la segregación racial alcanzó cotas más virulentas. No fue un santo. Le llamaron bocazas. Le acusaron de despreciar a sus rivales y de desprestigiar al boxeo. Fue arrogante y provocador. Lo fue con sus rivales negros y blancos. Pero era un genio en el ring, tenía un carisma insuperable y recorrió la ruta más incómoda para un campeón. Se hizo consciente de su negritud y de las injusticias de su tiempo. Alí, que venía de un medio pobre y alcanzó pronto la riqueza que suele convertir a los campeones en habitantes del derroche y la irrealidad, fue desposeído de su título por negarse a entrar en filas y combatir en Vietnam. Su decisión le convirtió a la vez en un mártir de su generación y en un antipatriota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado 40 años de aquellos episodios y Alí es reconocido como un tesoro nacional. Acudió a la investidura de Obama no como el gran boxeador que fue sino como el campeón de la dignidad. Pero en su envejecida figura también se representaban los otros campeones que le precedieron en la lucha, los campeones que hicieron del deporte un escenario simbólico en la conquista de la igualdad y las libertades. Quienes pretenden desmerecer el papel del deporte en la sociedad, olvidan lo que significó Jesse Owens en los Juegos de 1936, frente a Hitler, en el estadio Olímpico de Berlín. Owens, negro de Alabama, hijo de recogedores de algodón, ganó cuatro medallas de oro en el delirante clima de un régimen que proclamaba la supremacía de los arios. Pero Owens volvió de Alemania para trabajar de botones en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York. Su vida, como la de tantos otros campeones, como Joe Louis –vencedor de Max Schmelling, el boxeador que representaba el ideal propagandístico del nazismo-, como Jackie Robinson –el primer jugador negro en las Ligas profesionales de béisbol-o como Tommie Smith –el campeón que levantó su enguantado puño negro tras vencer en la final de 200 metros en México 68-, estuvo marcada por la frustración, las represalias y la desigualdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos y cada uno de estos campeones añadieron una razón para identificarse con ellos y avanzar en la conquista de los derechos básicos. Fueron ejemplares para sus sucesores, para los aficionados al deporte y para una sociedad que, poco a poco, abandonó sus prejuicios gracias a apóstoles sociales, como Martín Luther King o Rosa Parks, y también al efecto de campeones como Jesse Owens, Joe Lous, Jackie Robinson, Tommie Smith y Muhamad Alí. La sociedad estadounidense lo ha entendido así. Barack Obama, también. Ahí, en un momento excepcional en la historia de los Estados Unidos, estaba Muhamad Alí para acreditar lo mejor del deporte.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-7700643709156508306?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/7700643709156508306/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=7700643709156508306' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/7700643709156508306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/7700643709156508306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/01/al-y-obama.html' title='Alí y Obama'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-1434488469112940534</id><published>2009-01-04T21:27:00.002+01:00</published><updated>2009-01-06T18:13:48.636+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Antonio Muñoz Molina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Babelia'/><title type='text'>Prosa caminada</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por Antonio Muñoz Molina &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/Prosa/caminada/elpepuculbab/20081227elpbabese_6/Tes"&gt;en Babelia de 27 de diciembre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pongo las zapatillas de deporte y me echo encima una gabardina ligera y ya tengo todo el equipo que necesito para el deporte civilizado de la caminata. Caminar es un vicio saludable que se alimenta de sí mismo y que es gratuito, que lo empuja a uno a salir del sedentarismo de su cuarto de trabajo y reúne al mismo tiempo todas las ventajas confortadoras del hábito y las recompensas de la novedad y hasta de una cierta y casi nunca peligrosa aventura. Caminar una hora al día a paso vivo mantiene el cuerpo ágil y la inteligencia despierta y lo lleva a uno mucho más lejos de lo que suele imaginarse. Sales a la calle en la media mañana cristalina y fría de invierno y eliges un itinerario tan conocido que es como si los pasos mismos te guiaran, pero el espectáculo que encuentras es siempre distinto, y si hay esquinas, fachadas, perspectivas que se repiten, también hay pormenores en los que hasta ahora no habías caído en la cuenta, o cambios súbitos que sucedieron ayer mismo. Las caras de siempre repiten instantáneas de vidas que son familiares aunque uno no vaya nunca a asomarse a ellas. Pero son muchas más las caras desconocidas, las apariciones nuevas y fugaces, las novelas posibles que aparecen y desaparecen y nadie contará. En la barandilla de la estación del metro un hombre con un gorro de piel alinea como cada mañana sus pollitos de peluche, y junto a ellos un trozo de cartón en el que está marcado el precio modestísimo de cada pollito así como la inusitada nacionalidad del vendedor: Soy de Afganistán. Se entiende así el gorro, la tez de la cara, la barba blanca, el perfil, y uno se pregunta, mientras pasa a su lado cada mañana con el remordimiento de no comprarle uno de sus pollitos de colores, por qué caminos este hombre habrá llegado de Afganistán hasta Madrid. Otra mañana, en otra caminata, lo he visto de espaldas, andando despacio y cargado con una pequeña mochila en la que guardará su mercancía, y he tenido la tentación de seguirlo. Pero va muy lento, no se sabe si desalentado por el exilio y por las escasas posibilidades de su negocio diminuto o recreándose en el sol del invierno, y en cualquier caso lo propio de la caminata es no detenerse en ningún detalle singular ni en ningún indicio de historia por prometedor que parezca, pues al cabo de unos pocos pasos habrá otra que reclame la atención de la mirada y la no menos importante del oído. Caminando deprisa se atraviesan conversaciones igual que encrucijadas de calles; conversaciones verdaderas y completas y con mucha frecuencia mitades de conversaciones y monólogos deslenguados y estrambóticos de gente que gesticula con un móvil pegado a la oreja, o más extrañamente con el auricular del móvil oculto en el oído, de modo que parece que la declaración de amor o la riña conyugal o las instrucciones bursátiles que uno escucha al pasar son en realidad los delirios de un lunático. Alcanzo y luego voy dejando atrás a un par de hombres jóvenes con traje y corbata que hablan del trabajo de uno de ellos: el sueldo oficial no es gran cosa, pero venturosamente hay una gran parte de la paga que se recibe en dinero negro. Es sorprendente el número de personas que hablan por la calle igual que si estuvieran en una habitación cerrada. "Tú a mí no me has querido nunca", dice una mujer a mi lado, en un semáforo en rojo, un mechón de pelo y unas gafas oscuras tapándole casi del todo la cara, la voz ronca, quebrada por el tabaco y el llanto, el móvil y el cigarrillo en la misma mano.&lt;br /&gt;Hubo una época en la que no salía a caminar si no iba conectado al walkman y luego al iPod. Pero privarse de los sonidos de la calle es un desperdicio tan grande como el de los regalos de la vista. Una mañana, sumido en la riada de gente que salía del metro y abría paraguas para hacer frente a una lluvia inhóspita, comprendí que era absurdo estar intentando no sólo abrirme paso y encontrarle sentido al mareo de tantos estímulos diversos sino también disfrutar de la Chacona de Bach tocada briosamente por Hilary Hahn. O Bach o el pulso acelerado de la calle. O el recogimiento de la música o la embriaguez lúcida de oxígeno y de endorfinas deparada por el ejercicio físico. Bien es verdad que otra vez subí no sé cuántos kilómetros Broadway arriba llevado por la orquesta de Duke Ellington tan sin esfuerzo aparente como si llevara unas suelas metálicas de caminante de tap dance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno imagina a veces un tipo de escritura que tenga el equilibrio entre libertad y propósito que hay en una buena caminata: un impulso rítmico hacia delante y al mismo tiempo un dejarse llevar por las divagaciones y las incitaciones que se van encontrando. El cuento del caminante es el más antiguo del mundo, y quizás contiene el código cifrado de la condición peregrina de una especie que no había dejado sin ocupar ningún rincón accesible de la Tierra cuando aún no tenía otro medio de locomoción que sus pasos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no hemos nacido y ya hacemos el movimiento de caminar en el vientre de nuestra madre: lo explica el escritor y caminante inglés Geoff Nicholson en un libro que yo he leído estos días, con ese sentimiento de amplitud gozosa y tranquila y metódica aventura que tenemos algunas veces al caminar o al leer. El libro se titula The Lost Art of Walking, y es, en poco más de doscientas cincuenta páginas, una sabrosa peregrinación por la historia, la literatura, la ciencia, hasta por el cine y la fotografía y la música pop y los blues, en busca de testimonios de caminatas memorables y de explicaciones sobre la fisiología y la psicología de ese ejercicio que es el más elemental de todos y sigue siendo el más universal y uno de los más gozosos. Nicholson escribe con igual erudición acerca de la primera caminata hacia el Polo Sur y de los primeros pasos humanos sobre la Luna, del Judío Errante de las leyendas medievales y de esos maniáticos que tienen a gala haber recorrido una por una todas las calles innumerables de Nueva York; de perderse en un desierto de Australia y en las calles sin aceras que ascienden sinuosamente por las colinas de Los Ángeles; de las caminatas metódicas de Albert Speer por el patio de la prisión de Spandau y de las que se daba Eric Satie para ir componiendo su música, deteniéndose a veces bajo una farola de gas para garabatear en su cuaderno las notas de una melodía. Caminar y escribir acaban siendo aspectos del mismo oficio ambulante: "El ritmo de las palabras es el de la caminata, y el ritmo de la caminata es el del pensamiento". Salgo a la calle con mis zapatillas de deporte y mi gabardina y la lectura me da energía en los talones y me agudiza la atención: camino más rápido para volver antes y seguir leyendo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-1434488469112940534?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/1434488469112940534/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=1434488469112940534' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/1434488469112940534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/1434488469112940534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2009/01/prosa-caminada.html' title='Prosa caminada'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-1899268785054526295</id><published>2008-12-27T08:28:00.003+01:00</published><updated>2008-12-27T08:33:43.448+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Manrique'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Leonard Cohen'/><title type='text'>Leonard Cohen llega al número uno sin comerlo ni beberlo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por Diego Manrique &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Leonard/Cohen/llega/numero/comerlo/beberlo/elpepicul/20081227elpepicul_5/Tes/"&gt;en El País de 27 de diciembre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Alexandra Burke convierte 'Hallelujah' en canción de la Navidad en el Reino Unido&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es otra de las peculiaridades de la sociedad británica: cada año se genera gran expectación por saber cual será la canción triunfadora en Navidades. Incluso, se puede entrar en juego en las casas de apuestas. Este año, sin embargo, no había dudas. Tenía ventaja Alexandra Burke, una concursante de &lt;i&gt;The X factor&lt;/i&gt; que ha embobado a buena parte del Reino Unido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así ha sido. Su versión de Hallelujah, la canción de Leonard Cohen, ocupa el puesto máximo de las listas: en el día de salida, el tema superó las 100.000 descargas legales. Algo más extraordinario: en el número dos aparece la misma canción, pero en la desnuda versión de Jeff Buckley. No ocurría algo similar desde 1957.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este caso, la iniciativa partió de melómanos que detestan los concursos televisivos. Empeñados en evitar que la Burke llegara al &lt;i&gt;número uno&lt;/i&gt;, se conjuraron para comprar la más venerada recreación de &lt;i&gt;Hallelujah, &lt;/i&gt;la de Jeff Buckley. De rebote, la campaña ha logrado que vuelva a venderse la interpretación original de Cohen. Éste ya había visto algo parecido en Estados Unidos meses antes en el programa &lt;i&gt;American idol&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leonard, cuya música no es habitual en las listas de éxito, habrá brindado con su vino favorito: expertos de la industria calculan que un fenómeno tipo &lt;i&gt;The X factor&lt;/i&gt; puede proporcionarle un millón de libras esterlinas. Bonito regalo de Navidad para un judío budista que, a los 74 años, se vio obligado a volver a los escenarios tras descubrirse saqueado por una representante codiciosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y una merecida recompensa por un parto difícil. Cohen ha contado que &lt;i&gt;Hallelujah&lt;/i&gt; le obsesionó durante dos años. Hubo momentos en que pensó que nunca podría acabarla. De hecho, la letra original ocupa varios folios y sólo se ha cantado una fracción. Él mismo la ha grabado con notables variaciones: la estrenó en 1984, en el disco &lt;i&gt;Various positions&lt;/i&gt;. También le dio otras satisfacciones personales: Bob Dylan se quedó impresionado con ella y la incorporó a su repertorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficialmente, se han registrado unas 200 versiones. En España, está la robusta adaptación de Enrique Morente con Lagartija Nick. John Cale, ex Velvet Underground, intuyó sus posibilidades y, tras recomponer el texto a capricho, se sentó al piano y realizó una versión visceral en 1991. Muchos han seguido sus pautas, aunque &lt;i&gt;Hallelujah&lt;/i&gt; entró en otra dimensión con Jeff Buckley (1994), que acentuó su carga erótica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Cohen, su popularidad obedece a que "tiene un buen estribillo". Y, cabe añadir, un aire litúrgico que obliga a prestar atención a los versos. Con sus referencias al Rey David, Betsabé y otros seres bíblicos, puede entenderse como una indagación sobre la fe y el pecado. Así lo consideran muchos rabinos e incluso la emisora del ejército de Israel, donde se programa cada sábado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, &lt;i&gt;Hallelujah&lt;/i&gt; crea su propio espacio, una zona de solemnidad y recogimiento: aparece en series televisivas y en películas como &lt;i&gt;Shrek &lt;/i&gt;o &lt;i&gt;Basquiat&lt;/i&gt;. También se usa en la cobertura informativa de tragedias o para despedir a personajes queridos. Ofrece respuestas a los misterios de la vida y la muerte.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-1899268785054526295?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/1899268785054526295/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=1899268785054526295' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/1899268785054526295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/1899268785054526295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/12/leonard-cohen-llega-al-nmero-uno-sin.html' title='Leonard Cohen llega al número uno sin comerlo ni beberlo'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-948809289501909286</id><published>2008-12-23T11:52:00.001+01:00</published><updated>2008-12-23T11:55:41.950+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Savater'/><title type='text'>Almanaques</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por Fernando Savater &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Almanaques/elpepicul/20081223elpepicul_4/Tes"&gt;en El País de 23 de diciembre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ahora que llega la Navidad no se pone uno nostálgico, ya me dirán cuándo. Ah, que a usted no le gustan los tópicos... Pues entonces será que no le gusta la vida, porque la vida está hecha de tópicos. Esa enfermedad suya no la puedo yo remediar, de modo que vuelvo a la nostalgia. Llega otra vez la Navidad y regresa también, obediente y vital, la nostalgia. ¿De qué, de quién? De tanto y de tantos... En mi caso, sobre todo, de los almanaques.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; No me refiero a los calendarios más o menos zaragozanos, esos gruesos tacos en los que cada hoja era un día -negros los laborables, rojos los domingos y fiestas de guardar- y en cuyo reverso podíamos leer una cita célebre, un aforismo o una anécdota curiosa de Leonardo o de Espoz y Mina, vaya usted a saber. Simpáticos pero prescindibles: me avengo a vivir sin ellos. En cambio, resulta difícil aceptar que ya no volverán los almanaques de aquellos tebeos (aún no se habían inventado los cómics) de mi infancia. Aparecían puntual y escalonadamente, dos o tres semanas antes de la llegada propiamente dicha de las fiestas. Ahora les llamaríamos números extraordinarios de Navidad, pero para nosotros entonces eran almanaques: el de &lt;i&gt;Jaimito&lt;/i&gt;, el del &lt;i&gt;TBO,&lt;/i&gt; el de &lt;i&gt;Tío Vivo,&lt;/i&gt; el de &lt;i&gt;Pumby,&lt;/i&gt; el de &lt;i&gt;Tres amigos...&lt;/i&gt; Y también, por supuesto, el de las series de grandes aventureros como el Capitán Trueno, el Jabato, el Cosaco Verde o Roberto Alcázar y Pedrín. Yo los compraba todos, incluso los de varios tebeos que no frecuentaba semanalmente durante el año. ¡Y con qué ilusión esperaba su llegada al quiosco, con qué impaciencia echaba de menos al que se retrasaba en la cita! No sólo es que nunca haya vuelto a esperar nada con ilusión semejante, sino que todo lo que luego he aguardado con ilusión fue gracias al rescoldo de aquella otra con que anhelaba los almanaques. Estos almanaques seguían unas convenciones tan fijas como los rituales funerarios del antiguo Egipto. Los personajes de cada una de las historietas se enfrentaban a algún episodio de ambiente pascual, con obligada profusión de muérdago, turrón y champán. El tono era invariablemente ligero, menos ácido en las sátiras y menos violento en los episodios de mis héroes favoritos (siempre españoles, claro, porque no había almanaques de &lt;i&gt;yankis&lt;/i&gt; tan queridos como Hopalong Cassidy, Red Ryder o Gene Autry): después, todo acababa en la cena navideña de la última viñeta, compartiendo el inevitable pavo -sólo Goliat solía blandir para la ocasión un muslito de vaca...- mientras brindaban por la felicidad del año entrante: aquellos cincuentas y primeros sesentas, ay, hace tanto tiempo perdidos. La inocencia del conjunto era realzada por los mínimos pero perdurables apuntes gratamente culpables: las curvas adivinadas de Sigrid, a las que siguieron más tarde las ya muy explícitas de las mozas dibujadas en &lt;i&gt;Can-Can&lt;/i&gt; por Robert Segura (acaba de morir, las huríes le acojan en su seno: para mi generación, fue nuestro Alberto Vargas), que me estimularon mucho más y más conspicuamente que su personaje de Rigoberto Picaporte. Desde el punto de vista del más antiguo arte manual, siempre defenderé la primacía de los dibujos eróticos sobre las fotografías de igual género, a veces demasiado clínicas &lt;i&gt;(pace&lt;/i&gt; Betty Page, que también acaba de morir). Decía Cioran que el seductor empieza como poeta y acaba como ginecólogo: la ilustración picante, de Boucher a Segura o Vargas, nos dejan a medio camino, el lugar más placentero. El encanto de aquellos almanaques consistía en reunirnos en una fiesta navideña sin discusiones ni malos rollos (como a veces padecen las demás) con la otra familia que nos acompañaba durante todo el año: la familia Ulises o Morcillón y Babalí, Carpanta, Ángel Siseñor, Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, el Reporter Tribulete... ¿Acaso no formó parte de mi familia el Capitán Trueno? ¿Alguien podrá negarme que fui primo de Taurus y cuñado de Fideo de Mileto? Ahora ya no están y se reúnen en la memoria con los otros parientes perdidos, más carnales e íntimos. Es la nostalgia, el tópico cíclico de estas fechas, del que estamos hechos y que nos deshace.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-948809289501909286?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/948809289501909286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=948809289501909286' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/948809289501909286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/948809289501909286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/12/almanaques.html' title='Almanaques'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-5216523570060932811</id><published>2008-12-05T08:26:00.002+01:00</published><updated>2008-12-05T08:31:42.988+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicenç Navarro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cataluña'/><title type='text'>La falta de credibilitat de “The economist”</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Per Vicenç Navarro en eldebat.cat el 1 de diciembre de 2008 (leído &lt;a href="http://www.vnavarro.org/wp/?p=594"&gt;en su blog&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El públic català hauria de ser conscient que el prestigi de The Economist entre experts en temes econòmics als EE.UU. és molt baix. És una revista ben feta i ben escrita però la seva falta de rigor és ben coneguda. Em deia un amic economista del prestigiós Economic Policy Institute de Washington, que solia llegir The Economist amb gran interès tot i que detectava grans errors quan analitzava temes en els quals estava especialitzat. Em deia: “bé, en la meva àrea no ho fan molt bé, però almenys en altres àrees ho fan bé. I així vaig continuar llegint-lo fins que vaig comentar les meves impressions amb altres amics experts en altres àrees i em van dir que els passava el mateix: que en les seves àrees el The Economist era molt poc rigorós. Vaig deixar llavors de subscriure’m i vaig deixar de llegir-lo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jo he d’admetre que vaig deixar de llegir-lo fa temps, fins que vaig llegir en la premsa diària que un informe sobre Espanya que va publicar tal setmanari va crear una gran revolada a Catalunya. Així que me’n vaig anar al quiosc i m’ho vaig llegir. I vaig confirmar de nou, que el meu amic duia raó. Dades elementals i bàsiques es presenten sense el més mínim respecte a la veritat. Només dos exemples. Deia l’informe que “els vots del Partit Popular en les últimes eleccions van ser superiors als vots del Partit Socialista en totes les CC.AA excepte a Catalunya”. En realitat, no només a Catalunya, sinó a Andalusia, Aragó, Astúries, Canàries, Extremadura, Illes Balears i País Basc, el Partit Socialista va tenir més vots que el PP.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un altre exemple. Escriu l’informe que “un espanyol que no parli en català no té pràcticament cap possibilitat d’ensenyar en una Universitat de Barcelona”. Doncs bé, en el Departament on jo ensenyo a la Universitat Pompeu Fabra, un dels millors departaments de Ciències Polítiques i Socials d’Espanya (segons les lligues “d’excel•lència” publicades a Espanya) ni més ni menys que el 30% de professors no parlen català. És interessant que basat en aquests i altres dades falses, l’informe construeix tota una imatge del govern català basades en les declaracions del catalonofòbic Sr. Fernando Savater. Diu també sobre el català que “el castellà s’ensenya com una llengua estrangera a Catalunya”, faltant a la més mínima veracitat. Tant per la metodologia d’ensenyament de la llengua, com per la seva presència en el currículum, com per la obligació d’aprendre el castellà, es clar que aquest idioma, llengua oficial també de Catalunya, no es una llengua estrangera en el sistema educatiu català.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podria continuar mostrant exemples d’aquesta lleugeresa en la utilització de les dades i conclusions als quals s’arriba qui ho va escriure, el Sr. Michael Reid. No és d’estranyar que hagi originat àmplies protestes a Catalunya encara que La Vanguardia l’hagi protegit, defensant la llibertat d’expressió de tal senyor, llibertat que ningú qüestionava per cert. El Sr. Francesc de Carreras, a la seva columna de La Vanguardia també intentava ridiculitzar la Consellera Tura per haver criticat l’article del The Economist, fent referència a la falta de sensibilitat que aquestes crítiques reflectien envers la llibertat d’expressió. Seria desitjable que La Vanguardia apliqués a les seves pròpies pàgines d’opinió, doncs es ben conegut com està vetant autors d’esquerra, i la escassa diversitat ideològica entre els seus col•laboradors i la limitada pluralitat a les seves opinions. Mai ha publicat, per exemple, un article en contra de la Monarquia. Veient aquests fets, La Vanguardia i els seus col•laboradors haurien de ser mes acurats al presentar-se com a defensors de la llibertat d’expressió. Però tornant al Sr. Reid, ningú que l’hagi llegit ha criticat el dret a escriure un informe sobre Espanya i sobre Catalunya . Però la única cosa que se li demana es que tingui en el seu reportatge un mínim de respecte envers la veracitat dels fets. Es obvi que el Sr. Reid no menteix. Per mentir s’ha de conèixer la veritat, i el Sr. Reid no la coneix. Però hagués estat més creïble si hagués aprofundit en el seu coneixement del nostre país, llegint més i diversificant les seves fonts d’informació.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I parlant de llibertat d’expressió. Sempre m’impressiona quan alguns dels mitjans que s’omplen la boca parlant-ne, s’obliden de practicar-la. I un d’ells es precisament el The Economist, el diari liberal, que a l’enviar-li una carta mostrant els vint-i-dos errors de l’article que vaig detectar va decidir no publicar-la. I per cert, estic encara esperant que el The Economist que va donar suport a Bush no una, sinó dues vegades, i que va promocionar la desregulació de la banca, tingui el mínim de decència de fer una autocrítica de les seves postures econòmiques que ens han dut a un desastre. Em temo que és demanar massa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-5216523570060932811?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/5216523570060932811/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=5216523570060932811' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/5216523570060932811'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/5216523570060932811'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/12/la-falta-de-credibilitat-de-economist.html' title='La falta de credibilitat de “The economist”'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-2638940468935302666</id><published>2008-12-05T08:20:00.001+01:00</published><updated>2008-12-05T08:22:43.660+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soroa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Correo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='terrorismo'/><title type='text'>Asumir responsabilidades</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por José María Ruiz Soroa &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20081205/politica/asumir-responsabilidades-20081205.html"&gt;en El Correo de 5 de diciembre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo nos gusta exigir a los demás que asuman sus responsabilidades! Hoy en concreto, ¡cómo gusta a cierta izquierda poseedora de una superioridad moral congénita exigir a la derecha española que asuma sus responsabilidades por el pasado de horror franquista! O por los vuelos a Guantánamo. O por lo de Irak. Lo de hacer tragar a los demás sus responsabilidades es nuestro deporte preferido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sin embargo, ¿quién asume responsabilidades por el horror que vive entre nosotros, por el hecho de que hoy todavía se siga matando a seres humanos? ¿Quién da un paso adelante y reconoce que sí, que algo hizo mal en el pasado para que se haya llegado a este resultado? Nadie. En materia de terrorismo no hay responsables entre nosotros, todos somos víctimas inocentes, todos perjudicados. No parece sino que ETA es una plaga de origen extraterrestre que un día cayó sobre Euskal Herria y España, como podía haber caído sobre cualquier otro lugar. Pura mala suerte. Nadie es responsable de su génesis, de su nacimiento, de su perduración, de su incubación. Miramos al cielo, rezamos nuestras letanías de rigor, y decimos con estúpido rictus: «esto es incomprensible, ¿cómo puede matarse a alguien inocente todavía hoy en 2.008?» ¡Como si no lo supiéramos allá en el hondón de nuestra conciencia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asumir la propia responsabilidad por las consecuencias de los propios actos es, precisamente, el único contenido concreto de ese término tan manoseado que se llama «libertad». El ser humano no es libre cuando hace su voluntad, sino cuando asume voluntaria y conscientemente la responsabilidad por lo que hizo. En eso consiste hacerse mayor, en eso estriba ser libre, en asumir responsabilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, pues aquí entre nosotros los vascos, eso no funciona. O no queremos dejar que funcione: reclamamos a voz en grito nuestro derecho a decidir libremente nuestro futuro, pero nos negamos a asumir como propio (ser responsables de) nuestro pasado y nuestro presente. Lo nuestro es el futuro, como les pasa a los niños. Del resto no tenemos culpa alguna, no lo hemos hecho nosotros. Las ideas no matan, afirman muchos. Haber cedido en Leizaran fue una buena idea. Haber negociado fue un noble intento. Lo dicho, todos víctimas inocentes de una plaga exógena.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-2638940468935302666?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/2638940468935302666/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=2638940468935302666' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2638940468935302666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2638940468935302666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/12/asumir-responsabilidades.html' title='Asumir responsabilidades'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-861589623286872421</id><published>2008-12-04T09:40:00.001+01:00</published><updated>2008-12-04T09:43:05.116+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Antonio Muñoz Molina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Babelia'/><title type='text'>Bajo la cúpula</title><content type='html'>Por Antonio Muñoz Molina &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/cupula/elpepuculbab/20081129elpbabese_6/Tes/"&gt;en El País (Babelia) de 29 de noviembre de 2008&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Yo no sé si me gusta o no me gusta la célebre cúpula de Miquel Barceló. Carezco de ese agudo sentido estético, cercano a lo adivinatorio, que permite a tantos de mis contemporáneos juzgar una obra de arte en virtud de algunas fotos y del color político del gobierno que la ha encargado. Incluso me pregunto si entre las tareas de un gobierno, en los tiempos que corren, se cuenta la de elegir a discreción a un cierto pintor y no a otro, y gastarse en el encargo al menos ocho millones de euros, sin un debate público previo. Hablar de dinero es mezquino cuando se trata de un artista de esta categoría, y de esta cotización internacional, nos dicen. Nos lo dicen personas que sí hablarían de dinero si el gobierno que ha encargado la obra fuera el del partido al que ellas no votan. En España, la indignación moral es tan previsible como la emoción estética. Sabemos quién se va a rasgar las vestiduras porque medio millón de euros salgan de los fondos de ayuda al desarrollo con la misma certeza con la que sabemos quién va a emocionarse con la cúpula de Miquel Barceló. La cúpula en sí, o la ayuda al desarrollo, no le importa a nadie: si esa misma cúpula la hubiera encargado el gobierno del otro partido, los mismos que ahora se quedan embobados ante ella sin haberla visto más que en fotos la encontrarían cuando menos discutible, y las denuncias valerosas contra el despilfarro de un dinero que debería haberse empleado en alimentar a los pobres del mundo se multiplicarían en columnas justicieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sé si el trabajo de Barceló vale los seis millones de euros que según dicen ha cobrado por el encargo. Todo necio, ya sabemos, confunde valor y precio, y los precios del arte están tan sometidos a la especulación como la vivienda. En las subastas de este otoño en Nueva York, cuadros que el año pasado se habrían vendido por decenas de millones de dólares no han encontrado comprador o han caído a la mitad de su precio. Aquí no reparamos en gastos. Ni de dinero ni de palabras. Por lo pronto, y en el espacio de unos días, la cúpula de Barceló ya se ha convertido en la Capilla Sixtina del siglo XXI, y está a la altura de la capilla de Mark Rothko en Houston o de las cuevas de Altamira, según las fuentes. En mayo del año pasado, en Sotheby's de Nueva York, se pagaron obscenamente 72,8 millones de dólares por un cuadro de Rothko en cuyo título había ya una delicadeza prometedora de haiku: White Center (Yellow, Pink, and Lavender on Rose). Si un Rothko, con sus rosas y lavandas desleídos, costaba esa cantidad demencial hace año y medio, ¿quién va a quejarse del precio de un Barceló de más de mil metros cuadrados en el que se han empleado treinta y cinco mil kilos de pintura?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siendo dinero público, y dinero público de un país de tan endeble presencia internacional como España, las comparaciones resultan algo menos estratosféricas. Ocho millones de euros es más de la mitad del presupuesto que tendrá el año que viene la Seacex, que es la agencia estatal dedicada a organizar exposiciones de arte español en el extranjero; ésa es la misma cantidad que dispondrán en 2009 para sus programas culturales la totalidad de los 72 centros del Instituto Cervantes; y no quiero pensar en las asignaciones literalmente miserables que manejan las embajadas y consulados españoles en las grandes capitales del mundo, y que para lo más que dan es para alquilar una pequeña sala de conciertos o para contribuir con unos cientos de dólares al programa de una exposición. Algunas veces se oye la opinión triunfalista de que la presencia cultural francesa en el mundo está en declive, porque el francés tiene mucho menos empuje que el español, como si el azar demográfico del número de hablantes de nuestro idioma tuviera algo que ver con la visibilidad internacional de España. Pero basta comparar, en cualquier capital de Europa o de América, el porte de los centros educativos y culturales franceses con el de los españoles para despertar a la realidad y hacerse una idea inmediata de la triste posición que ocupamos, acerca de la cual se aprende también algo si se compara el número de diplomáticos españoles con el que disponen no ya Francia o Alemania o el Reino Unido, sino países como Holanda o Dinamarca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por encima de sus triviales diferencias, tan entretenidas al parecer para los periodistas, la casta política española tiene un gusto común por el mangoneo clientelar y las exhibiciones suntuarias. Durante los años prósperos han despilfarrado la riqueza que hubiera debido invertirse en dar un fundamento sólido de instrucción pública, justicia social y dinamismo económico al país, pero ahora que vienen tiempos de quebranto, ellos siguen tirando el dinero en sus caprichos megalómanos y en sus redes corruptas de control e influencia como si la crisis no existiera y como si la ciudadanía no fuera a pedirles cuentas nunca. Pero la ciudadanía parece haberse contagiado de la intransigencia de unos y otros, o de los Hunos y los Otros, como decía el pobre Unamuno al final de su vida, y el espacio para la libertad de conciencia y para el soberano criterio personal se va volviendo cada vez más estrecho: si yo pongo en duda la conveniencia de gastar ocho millones de euros en una cúpula para que se hagan fotos debajo de ella un cierto número de autoridades, me habré vuelto instantáneamente de derechas; y si en lugar de eso me declaro en éxtasis ante las estalactitas de colores chillones de Miquel Barceló, eso significará, ante los Hunos y los Otros, que estoy a favor de la alianza de civilizaciones, de la igualdad de género, de las energías renovables, del cine español, que me indignan los chanchullos inmobiliarios de los ayuntamientos del PP, pero no llego a enterarme de los que cometen los ayuntamientos socialistas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me da la gana. No quiero que mi pensamiento me lo estén dictando a cada paso los vigilantes voluntarios de un sectarismo político del que ya no están a salvo ni las opciones más personales de la vida. No acepto el dictamen casi amenazante del titular de este mismo periódico: "El arte de Barceló acalla las críticas". El arte no está para acallar las críticas sino para alentarlas. Llevo muchos años observando con mucha atención el trabajo de Miquel Barceló, y muchas veces me ha entusiasmado, y otras, sobre todo en los últimos tiempos, me ha parecido mucho más inventivo en las acuarelas y en los dibujos que en las obras de gran formato, en las que he intuido un cierto agotamiento de la inspiración, atemperado por el oficio. El mismo derecho tengo a que me guste esa cúpula como a que no me guste, y también a poner por encima del juicio estético una convicción política. Seguro que había cosas más urgentes en las que gastar todo ese dinero. En cuanto a las comparaciones con la Capilla Sixtina, quizás sería prudente esperar uno o dos siglos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-861589623286872421?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/861589623286872421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=861589623286872421' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/861589623286872421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/861589623286872421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/12/bajo-la-cpula.html' title='Bajo la cúpula'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-5635908644290008262</id><published>2008-12-03T07:55:00.000+01:00</published><updated>2008-12-03T07:57:42.082+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enric González'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><title type='text'>Homofobia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por Enric González &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/Homofobia/elpepiopi/20081203elpepirtv_3/Tes/"&gt;en El País de 3 de diciembre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un rato pensaba que Víctor Velásquez, senador de Colombia Viva-Unión Cristiana, era, además de homófobo, un carca. Ahora casi le daría un abrazo. Atribuyo al Vaticano, que, una vez más, consigue hermanar a las personas, mi reconciliación con el senador Velásquez. El senador, de fe protestante, ha planteado un debate parlamentario sobre la versión colombiana de &lt;i&gt;Aquí no hay quien viva,&lt;/i&gt; porque le parece que la pareja homosexual de la serie resulta peligrosa para los niños. "He visto a niños de seis años que juegan a ser Mauri y Fer", ha dicho. Bueno, ha dicho más que eso: "El libretista del programa utiliza un lenguaje descomedido, obsceno y desfachatado, carente de cualquier buena conducta; además, las actrices y los actores se exhiben sin limitación ni recato, y en apología al homosexualismo conviven gays y lesbianas y hombres con mujeres en unión libre".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras del senador me parecían una exageración disparatada. Pero entonces ha intervenido el Vaticano, una institución experta en poner las cosas en su justa perspectiva. La UE, bajo la presidencia francesa, plantea ante la ONU la despenalización de la homosexualidad. El Vaticano se opone, porque, dice, "se crearían nuevas e implacables discriminaciones" (contra los homófobos, se supone) y los Estados que no reconocen el matrimonio homosexual serían "objeto de presiones". En realidad, como queda explícito en la propuesta europea, el único objetivo consiste en que nadie sufra cárcel o pena. El portavoz vaticano, Federico Lombardi, se muestra muy ufano: "Menos de 50 estados miembros de Naciones Unidas se han adherido a la propuesta y más de 150 no se han adherido; la Santa Sede no está sola". No, no está sola. Está en compañía de países como Afganistán, Irán, Arabia Saudí, Sudán y Yemen, donde se ejecuta a los homosexuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La máxima jerarquía católica se ha descalificado a sí misma. El pobre senador Velásquez puede estar equivocado, o no, pero, pese a sus floridas invectivas, sólo pide que &lt;i&gt;Aquí no hay..&lt;/i&gt;. se emita en horario nocturno. Comprendan que, en comparación, lo suyo sea casi honroso. Venga un abrazo, senador.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-5635908644290008262?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/5635908644290008262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=5635908644290008262' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/5635908644290008262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/5635908644290008262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/12/homofobia.html' title='Homofobia'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-2850706652790112868</id><published>2008-12-02T14:02:00.000+01:00</published><updated>2008-12-02T14:03:21.471+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enric González'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><title type='text'>Secretos</title><content type='html'>Por Enric González &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/Secretos/elpepiopi/20081202elpepirtv_3/Tes/"&gt;en El País de 2 de diciembre de 2008 &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso mucho apuro ante el espectáculo de una persona que, por dinero o por lo que sea, se ve obligada a decir tonterías en público. Ese defecto me impide disfrutar de buena parte de la programación televisiva, y complica mi derecho a ejercer un sagrado derecho cívico: la carcajada ante el gobernante ridículo. Superada la inicial vergüenza ajena, reconozco que a veces lo paso bien con el programa Zapatero presenta nuevas medidas contra la crisis, que suelen emitir dentro de los informativos y que habrá superado ya los cien episodios, y con el programa que le complementa, Rajoy considera insuficientes las nuevas medidas; ya sé que son cosas mías, pero se me escapa la risa cada vez que Rajoy dice "timorato".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A eso, como digo, he ido acostumbrándome. Se trata de la única ventaja conocida de las crisis económicas: el ciudadano las pasa canutas, pero al menos los políticos, que ni saben ni pueden hacer gran cosa, soportan la humillación ritual de salir en la tele diciendo gansadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con lo de los vuelos de la CIA, sin embargo, no creo que llegue a poder. En cuanto un ministro, o un presidente del Gobierno, cuenta el chiste viejísimo de "me he enterado por los periódicos" (¿se acuerdan de Felipe?), yo me borro. Me da bochorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora resulta que ni el Gobierno del PP, que dio las autorizaciones para las escalas en España de los vuelos a Guantánamo, ni el Gobierno del PSOE, que las mantuvo mientras montaba pajarracas para despistar, sabían nada de nada. Y esto es sólo el principio. Ya verán cómo esta gente lo niega todo, por más evidencias que surjan. Es lo que tiene la diplomacia secreta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otros países, la comedia se hace con más gracia. Cuando se descubrió que en 2003 el espionaje italiano había ayudado a la CIA a secuestrar en Milán a un ciudadano egipcio, el entonces ministro de Defensa, Antonio Martino, un hombre decente y con sentido del humor, hizo una declaración formal ante un periodista: "Primero, yo no sé nada de ese presunto secuestro; segundo, le recuerdo que hablando de él vulnera usted la ley de secretos oficiales y comete delito". Italia es otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;egonzalez@elpais.es&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-2850706652790112868?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/2850706652790112868/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=2850706652790112868' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2850706652790112868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2850706652790112868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/12/secretos.html' title='Secretos'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-8377113208122256462</id><published>2008-12-01T09:27:00.002+01:00</published><updated>2008-12-01T09:31:48.846+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soroa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Correo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='economía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='política'/><title type='text'>¿Reír o llorar?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por José María Ruiz Soroa &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20081128/opinion/reir-llorar-20081128.html"&gt;en El Correo de 28 de noviembre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace semanas, concretamente desde que la crisis financiera mundial agravó más aún nuestra propia crisis endógena, se han abierto en España las compuertas de la retórica ideológica anticapitalista, antimercado y proestatista. La opinión pública parece un concurso sobre 'quién la dice más gorda' en su crítica al sistema económico mundial. La última escuchada, procedente nada menos que de la Comisión Ejecutiva del PSOE es la de que «el mundo necesita un sistema de mercado no egoísta». Así lo han dicho en su ejecutiva de la semana pasada y a mí, una vez que se me ha pasado el ataque de risa, me ha dado por pensar cómo hemos podido llegar en nuestra sociedad (¿o habría que decir en nuestro erial intelectual?) a un nivel de pensamiento tan bajo como para que semejante gansada pase por ocurrencia respetable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que está sucediendo podría describirse recurriendo a la metáfora del descarrilamiento de un tren. Ocurrido el accidente, algunos se ponen a reflexionar sobre qué se ha hecho mal en el tren o en el sistema vial para que tal cosa haya sucedido; y, sobre todo, qué hay que cambiar para que no vuelva a suceder (aún siendo conscientes de que siempre habrá accidentes). Pero otros, todos los 'ingenieros', 'tertulianos' y opinadores que son mayoría, prefieren 'ir a la raíz de las cosas', y unos nos dicen que los trenes nunca deben circular a más de cuarenta por hora y así se acabarán los descarrilamientos con víctimas (limitemos el mercado). Mientras otros, más profundos aún, lo tienen más claro: lo que hay que hacer es suprimir los trenes y volver al transporte en caballerías y diligencias pues ése sí que era un transporte seguro (aquí entran izquierdistas utópicos). Y otros, los más teóricos y sesudos (la Comisión Eejecutiva del PSOE) lo elaboran reflexivamente un poco más: lo que hace falta son 'veloces trenes inmóviles', es decir, artefactos que combinen las ventajas de la movilidad con las de la inmovilidad ¿Sonríen? Pues eso y no otra cosa es 'un mercado no egoísta'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verán ustedes, sucede que allá por 1705 un autor holandés-británico, Bernard de Mandeville, publicó una fábula titulada 'El panal rumoroso, o los bribones que se vuelven honrados', un texto que, suplementado con pensamientos posteriores, logró fama y vituperio perpetuo con el título de 'Los vicios privados hacen la prosperidad pública'. En ella exponía la situación de una próspera sociedad de abejas impregnada de las costumbres más inmoderadas, mendaces y cínicas que puedan imaginarse. Tanto que algunos habitantes de esa cloaca inmoral decidieron cambiarlas y convertir el panal en uno honrado: y así desapareció el vicio, el lujo, la avaricia, y, con ellos... desapareció la prosperidad. Todos los que vivían de los vicios, desde los artesanos a las prostitutas, se quedaron sin trabajo. Lo que esta fábula pretendía subrayar, además de la idea crucial de las consecuencias inintencionadas de toda intervención social, era que en las sociedades de cierto tamaño la prosperidad del conjunto puede derivar del vicio, la corrupción y el fraude individual. Y, más en el fondo, la fábula insinuaba algo terrible: de eso que se considera malo puede nacer el bien y viceversa, del bien puede derivarse el mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ideas como éstas fueron sistematizadas por los filósofos morales de la Ilustración escocesa hasta llegar a una formulación más matizada, que no hablaba de vicio y pasiones sino de interés. La fórmula dice que, en la economía, del egoísmo de cada uno puede nacer la prosperidad de todos siempre que el sistema se mantenga bajo control y los egoísmos no se desmanden sino que se limiten unos a otros. Así nació el mercado como institución, capaz de realizar lo que la Humanidad nunca antes había podido siquiera pensar: poseer una máquina autoguíada y autosostenida para crear la prosperidad indefinida. Naturalmente, la máquina era compleja y está costando bastante controlarla eficazmente en la práctica, entre otras cosas porque avanzamos por el método de prueba-error. A veces la entorpecen los que quieren desvirtuarla para su propio abuso, otras los que quieren pararla porque les asusta mucho. A veces quienes quieren aplicarla para todo, olvidando que vale para lo que vale, para el sector económico productivo sólo. En cualquier caso, su éxito ha sido literalmente increíble: miles de millones de personas han salido de la miseria gracias a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, casi al mismo tiempo que Mandeville formulaba su fábula anticipatoria, nació la 'internacional moralista frailuna' que se negaba indignada a aceptar su mensaje, pues ¿cómo podría admitirse algo tan espantoso como que del egoísmo y del amor por uno mismo pudiera derivarse el bien social, cuando es bien sabido desde siempre que el egoísmo es el mayor pecado del hombre? ¿Cómo que del altruismo y las frugales costumbres pudiera seguirse la ruina de la sociedad, cuando aquellas son virtudes sin par? Y, sobre todo, ¿cómo admitir que del mal pudiera nacer el bien, trastocando así los principios esenciales sobre los que gira el mundo, esos según los cuales el bien es consecuencia del buen obrar y el mal de la mala acción? Las ideas mandevillianas fueron una auténtica herida en la conciencia moral de la Humanidad, de tanto calibre como la que nos inflingió Darwin cuando atisbó que el ser humano procedía del animal, o Sigmund Freud cuando nos descubrió el inconsciente como origen de nuestro yo actuante. No, y mil veces no, proclamó la internacional frailuna: el egoísmo es un mal, incluso un pecado; son el altruismo y el desprendimiento el bien. La internacional no conoce de adscripciones ideológicas: puede ser tanto de derechas (el pensamiento católico, el conservador clásico, el autoritario) como de izquierdas (el marxismo, el utopismo, el anarquismo). Lo que les une es una repugnancia primordial: es mentira que el egoísmo individual pueda funcionar como palanca eficaz para el bien social. Más aún, es mentira que el ser humano sea egoísta; si lo parece es porque las instituciones sociales le obligan a serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de ello, sucedió algo asombroso: el sistema de mercado funcionaba, la Humanidad comenzó a prosperar, la miseria comenzó a ser arrinconada, los seres humanos empezaron a poder vivir como tales cada vez en más gran número. Y ello sucedía porque, efectivamente, si cada uno buscaba su interés egoísta de manera civilizada (incluso ilustrada) el conjunto de la sociedad prosperaba y crecía. De forma que en su vida práctica todo el mundo se guiaba, hasta en China, por el principio del egoísmo como motor social. Y los gobiernos lo tenían muy en cuenta y dejaban hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con lo que, y aquí queríamos llegar, se generó en las sociedades, sobre todo en las más recalcitrantes frailunas, una esquizofrenia colectiva, o, si lo prefieren, una disonancia cognitiva rayana en la locura: por un lado, todos actuaban individualmente guiándose por su autointerés, y se enorgullecían de los resultados obtenidos y del nivel de vida procurado. Pero, por otro, casi todos consideraban que el autointerés y el egoísmo eran malos, despreciables y un auténtico 'pecado' (el horror del 'homo oeconomicus') y por ello creían que el sistema de mercado era humanamente repugnante. Eran ricos, pero infelices debido a su mala conciencia. Y naturalmente, para que no les estallara la cabeza al albergar tamaña contradicción, se inventaron un comodín intelectual: si el sistema de mercado existía no era porque lo quisiera el pueblo de seres humanos altruistas, sino porque unos diablos escondidos en una supermáquina lo imponían. Nadie sabía donde estaba exactamente la supermáquina pero desde luego estaba. Si nos dejaran libres de verdad, se decían las abejas (por ejemplo si nos dejaran decidir en consulta popular el asunto al estilo Izquierda Unida), entonces todos votaríamos por suprimir el mercado, el liberalismo económico y el capitalismo. Y seríamos por fin felices, ricos y felices a la vez. Aunque se guardaban mucho de hacerlo de verdad, no fuera que les pasase lo que a las abejas de Mandeville.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La esquizofrenia era antiguamente más llevadera, porque las abejas moralistas podían señalar a un sistema económico alternativo al mercado, el del socialismo real planificado, como bella posibilidad. Desde que este sistema se hundió en el descrédito más absoluto al demostrarse empíricamente que sólo producía pobreza, nuestros frailes se quedaron sin alternativa teórica. Pero no importa, en su discurso de legitimación, ese que les permite autoexplicarse quiénes son en la política, se niegan a ceder un ápice en su moral: no señor, siguen diciendo, el egoísmo es malo, es una aberración, es una traición al hombre ideal. Por eso, atrapados en su esquizofrenia, cuando el tren se avería o descarrila no hacen sino hablar de 'mercados sin egoísmo' o 'veloces trenes inmóviles'. Lo cual no haría sino provocar la risa si no fuera porque estos moralistas son los creadores de la cultura política en nuestro país. Por eso es de llorar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-8377113208122256462?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/8377113208122256462/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=8377113208122256462' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/8377113208122256462'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/8377113208122256462'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/12/rer-o-llorar.html' title='¿Reír o llorar?'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-2191557934169229399</id><published>2008-11-27T08:23:00.001+01:00</published><updated>2008-11-27T08:25:04.866+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nacionalismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Savater'/><title type='text'>Una temporada en el infierno</title><content type='html'>Por Fernando Savater &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/temporada/infierno/elpepiopi/20081127elpepiopi_4/Tes/"&gt;en El País de 27 de noviembre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo comprendo, para qué vamos a engañarnos: Iñaki Arteta es un pájaro de mal agüero. No le demos más vueltas. Los pájaros de mal agüero se caracterizan socialmente porque les rodea el respeto formal y el rechazo real. Tal es el caso de Iñaki, por lo menos hoy, cuando ya ha "triunfado", si me perdonan la expresión irónica. Al principio era peor, porque se le rechazaba sin mostrarle el mínimo respeto. Su primer cortometraje le valió ciertamente un premio, pero en Nueva York, mientras que aquí le costaba su puesto en una institución pública vizcaína (en manos de nacionalistas, disculpen la redundancia). Poco a poco, sin desanimarse, ha continuado con su labor de denuncia filmada del padecimiento de las víctimas del terrorismo nacionalista vasco y ahora sus documentales son aceptados -al menos de labios para afuera- por casi todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tiempos han cambiado y ya nadie se atreve a rechazar como crispación el retrato de la realidad en boca de quienes más la sufren: la verdad sigue siendo un fastidio político -siempre lo ha sido- pero hoy resulta peligroso negarla. A Iñaki Arteta se le da la razón, como a los niños y los locos, se le celebra como testigo y se le rechaza para todo lo demás. Qué razón tiene, qué fastidioso es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí tenemos por ejemplo el destino público de su último documental, &lt;i&gt;El infierno vasco.&lt;/i&gt; Los medios de comunicación le conceden unánimes una sucinta reverencia: muy bien, impresionante documento, pobre gente &lt;i&gt;que-mal-lo-pasa.&lt;/i&gt; Y a otra cosa. La película se proyecta en poco más de media docena de cines en toda España. En el País Vasco, donde podría suponerse mayor interés por el asunto, sólo se verá en un cine de Bilbao y otro de Vitoria (en San Sebastián no ha podido aún estrenarse, dedicada como está nuestra urbe a preparar su candidatura como futura capital cultural europea, je, je).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a su audiencia, me remito a un testigo presencial -Xabi Larrañaga, en su excelente artículo publicado en &lt;i&gt;Deia,&lt;/i&gt; 9-XI-08: "El viernes 28 personas asistimos a la narración del exilio de 30 paisanos, lo cual demuestra que aquí todo es posible, incluso la paradoja de una sesión de cine donde hay más protagonistas en la pantalla que espectadores en la sala... Esos 30 testimonios son el reflejo condensado de infinitos dramas, pero diré más: la presencia de sólo 28 espectadores en el único sitio de Bilbao donde se puede ver el filme también es el reflejo de un drama colectivo, una indiferencia marmórea ante lo que está pasando delante de nuestras narices".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que yo sé, en los demás pocos cines del resto de España en que se ha proyectado el documental la asistencia ha sido semejante. Indiferencia marmórea, como bien señala Larrañaga. Para encontrar el "no lo sabíamos" con que las víctimas de la opresión y la discriminación se ven entregadas a su suerte por los oportunistas o los cobardes no hace falta remontarse al franquismo ni al nazismo: lo oímos a cada momento en España o en Europa quienes queremos hablar de la omnipresencia cotidiana del terrorismo en Euskadi, del agobio del nacionalismo obligatorio, de los abusos de la imposición lingüística, etcétera. Y no estamos hablando de fechorías ocurridas en tiempo de nuestros padres o abuelos, sino de las que pasaron ayer y siguen pasando hoy. Muchos de quienes denuncian virtuosamente la paja de la resignación ante los crímenes de hace medio siglo llevan con naturalidad la viga de la suya ante los que se cometen bajo sus narices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente de esto trata el documental de Iñaki Arteta. No es otro alegato contra ETA sino contra las actitudes sociales y políticas que han completado la labor de segregación e intimidación comenzada por el terrorismo. Los protagonistas que cuentan su drama en &lt;i&gt;El infierno vasco&lt;/i&gt; lo dejan muy claro: no se habrían ido de su tierra, de su hogar y de su trabajo si hubieran encontrado verdadero apoyo por parte de sus conciudadanos y de las autoridades en lugar de fórmulas reticentes de condolencia. En muchos casos -clérigos, profesores, &lt;i&gt;ertzainas,&lt;/i&gt; empresarios, concejales...- recibieron más amonestaciones por su conducta díscola que solidaridad activa y combativa por parte de quienes tenían la obligación de respaldarles. Pero la tiranía no se refuta compadeciendo a sus víctimas sino derrocando a los tiranos. Por ejemplo, uno de los empresarios que finalmente tuvo que huir para no pagar resume así su caso: "Me han echado de mi tierra, he padecido dos infartos por su culpa pero no les he dado ni una pela: con mi dinero no se han comprado ni una bala ni se han tomado un solo &lt;i&gt;pintxo".&lt;/i&gt; Si todos hubieran obrado así, de ETA sólo quedaría ya la triste memoria. Pero con esos elogiados empresarios que se avienen a pagar para no marcharse -sufriendo, eso sí, muchísimo, porque nunca se paga a gusto- tenemos terrorismo para rato. En uno de sus iniciativas más valientes y acertadas, Garzón decidió intervenir judicialmente contra ellos porque es cierto que no se debe tratar a las víctimas como a verdugos, pero tampoco considerar simples víctimas a quienes financian para escaquearse a los verdugos de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contrasta el cortés hastío que rodea a las víctimas actuales de ETA, es decir, a quienes han tenido que huir del País Vasco y a quienes hoy sufren todavía allí opresiones y extorsiones, con el interés que rodea a Roberto Saviano y su interesante libro &lt;i&gt;Gomorra,&lt;/i&gt; sobre el que acaba de estrenarse una película más frecuentada que la de Iñaki Arteta. Ni que decir tiene que Saviano es un hombre de lucidez y coraje que merece todo el apoyo que podamos brindarle. Y que sufre una amenaza especialmente temible (secundada desde luego en parte por una ciudadanía cómplice en su tierra natal) que hace su vida difícil y muy expuesta. Por decirlo con William Irish: no quisiera estar en sus zapatos. Pero en su nada envidiable y meritorio calvario hay cosas que a Saviano le serán ahorradas. No creo que nadie le diga -al menos en público- que la culpa de sus males es suya, por crispador y bocazas. Y no tendrá que leer en el editorial de un periódico lamentos acerca del número de camorristas presos, como debemos soportar los demás sobre la triste suerte de los mafiosos etarras: así en &lt;i&gt;Insensibilidad&lt;/i&gt; (en &lt;i&gt;Deia,&lt;/i&gt; 11-11-08, al día siguiente del artículo de Xabi Larrañaga, quizá para compensar), bajo el epígrafe "la inmensa mayoría de la sociedad vasca permanece indiferente ante la realidad de que 750 ciudadanos y ciudadanas acusados o condenados por vinculación con ETA se encuentran en la cárcel", se asegura que "no es posible tal acumulación de personas encarceladas en una democracia sana". Por lo visto en las democracias más saludables los asesinos, sus cómplices y quienes les jalean son celebrados como héroes del pueblo. Menudo panorama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que no desagrada probablemente a Alfonso Sastre, quien se ha unido al debate sobre la memoria histórica ('Sobre la memoria histórica y la calavera de García Lorca',&lt;i&gt; Gara,&lt;/i&gt; 12-11-08) para sostener que "hay que distinguir entre amnistías buenas y malas; y éstas -las malas- son las que pretenden que sean olvidados los grandes crímenes de los poderosos (opresores) o cometidos bajo su inspiración, y buenas las que van a favor de los oprimidos". Quizá conceptualmente la argumentación no es muy sólida pero tiene a su favor decir claramente lo que otros mascullan. Pues bien, ojalá en el País Vasco, cuando acabe definitiva y realmente la violencia de los terroristas (que son hoy los poderosos y opresores), se establezca una convivencia políticamente polémica pero pacífica entre nacionalistas y no nacionalistas. Aspiro a que mis improbables nietos vivan en cualquier ciudad vasca, en la avenida Xavier Arzalluz esquina Mayor Oreja. Quizá 50 o 60 años después de acabar la matanza surjan rentabilizadores literarios o cinematográficos para exponer con gallardía póstuma lo que hoy se silencia. Y a lo mejor aparece alguien con la pretensión de juzgar entonces lo que no se llevó en su día a los tribunales. Por si en ese futuro la salud no me acompaña, me uno preventivamente a los "reaccionarios" que en tal caso prefieran mirar hacia el futuro compartido que al pasado hostil. Pero en cambio hoy todavía es tiempo de dar la batalla: no para desenterrar muertos, sino para impedir que se entierre en vida en la ciénaga del silencio y la indiferencia social a quienes han padecido y padecen el nacionalismo obligatorio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-2191557934169229399?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/2191557934169229399/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=2191557934169229399' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2191557934169229399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2191557934169229399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/11/una-temporada-en-el-infierno.html' title='Una temporada en el infierno'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-8520129450664791073</id><published>2008-11-26T08:28:00.002+01:00</published><updated>2008-11-26T08:31:39.569+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Manuel Rodríguez Rivero'/><title type='text'>Un librero muy especial</title><content type='html'>Por Manuel Rodríguez Rivero &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/librero/especial/elpepiopi/20081126elpepicul_3/Tes/"&gt;en El País de 26 de noviembre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tuviera que escribir una guía literaria de París empezaría por la rue de Seine. Y no precisamente porque allí hubiera vivido George Sand, sino porque la antigua calle de Saint Germain se halla vinculada a dos importantes hitos de mi educación sentimental inextricablemente unidos en el recuerdo. En el número 72, y haciendo esquina con la diminuta rue Clément, se encontraba la Librairie Espagnole, fundada por los exilados Antonio Soriano y su mujer, Dulcinea Domenech. Fue en ella donde, a finales de los sesenta, adquirí &lt;i&gt;Rayuela,&lt;/i&gt; la novela de Cortázar en la que constaté que existía un modo diferente de contar historias en mi lengua, un primer descubrimiento de aquella estimulante literatura procedente de América Latina que mi generación devoró con el mismo apetito de quien se ha visto obligado a seguir una estricta dieta durante demasiado tiempo. Que la primera calle que se menciona en la novela sea precisamente la rue de Seine -aquella en la que Oliveira espera encontrar a la Maga- forma parte, casi como letra pequeña, de esos felices encuentros -magia cotidiana- que tanto estimularon la imaginación de los surrealistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, lo habitual no era que los españolitos de entonces, exiliados o visitantes, acudieran al humilde santuario de Antonio Soriano para enterarse de las novedades literarias. La Librairie Espagnole era, antes que nada, uno de los escasos lugares en los que podía imaginarse la atmósfera cultural que se respiraría en una España democrática que la gente de mi edad no había conocido. Para empezar, era un lugar de encuentro abierto a todos nuestros exilios posibles: tanto de los de 1939, como de los que se habían visto obligados a marcharse en el masivo éxodo de los cincuenta y sesenta, o de quienes se sentían expatriados en su propio país y aprovechaban el privilegio del viaje para "tocar" un poco de libertad ilusoria en cualquiera de las lenguas que (aunque fuera en voz baja) todavía se hablaban en el país usurpado y con mordaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio Soriano Mor (1913-2005), segorbino, antiguo miembro de las juventudes socialistas, combatiente en el frente de Aragón, fue uno de tantos emigrantes forzosos que se lo tuvieron que montar en un exilio en el que la segunda frontera era la de la lengua. A diferencia de los "transterrados" en América, los que se exiliaron en el Hexágono tuvieron que fabricarse sus propios aglutinantes, tanto más fuertes cuanto que la derrota había recrudecido sus discrepancias políticas. Antonio Soriano fue un aglutinador que logró convertir su librería en un cálido refugio (y a la vez foro de discusión política y &lt;i&gt;dazibao&lt;/i&gt; viviente de noticias procedentes "del interior") en él podían hallarse libros de autores que hablaban de nosotros -de Espriu a Tuñón de Lara, de Vallejo a Goytisolo o Zambrano, de Max Aub a Neruda o Azaña- y que estaban prohibidos en España. Libros que publicaban (en América o en Francia) sellos editoriales que dirigían o en los que trabajaban otros españoles de aquella inmensa diáspora forzada de talentos: Grijalbo, Era, Losada, Joaquín Mortiz, Fondo de Cultura, Sudamericana, Emecé, Biblioteca Catalana, Ruedo Ibérico o la propia editorial de la Librería Española, cuyo logotipo, por cierto, era la cabeza de un toro que hacía un guiño a la cabra austral de la célebre colección de Espasa Calpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin nostalgia, pero con agradecimiento, y a iniciativa de la Oficina Cultural de la Embajada de España en París, mañana se colocará una placa de homenaje a Antonio Soriano en el lugar donde estuvo su legendaria librería, hoy todavía activa en la rue Littré (en Montparnasse) gracias a los desvelos de Sonia y Jérôme, hija y colaborador de los fundadores. Quedará así memoria pública de un importante monumento cultural de aquella peregrina España que nunca debió ser. Pero que no por ello hay que olvidar. Nunca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-8520129450664791073?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/8520129450664791073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=8520129450664791073' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/8520129450664791073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/8520129450664791073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/11/un-librero-muy-especial.html' title='Un librero muy especial'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-9020805015480633988</id><published>2008-11-21T08:59:00.001+01:00</published><updated>2008-11-21T09:01:02.395+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='economía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nacionalismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Patxo Unzueta'/><title type='text'>Lo que importa (y exporta)</title><content type='html'>Por Patxo Unzueta &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/importa/exporta/elpepiopi/20081121elpepinac_13/Tes/"&gt;en El País de 21 de noviembre 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que se invoca el déficit fiscal de Cataluña como argumento para limitar su aportación a los mecanismos de cohesión territorial se recuerda que ese déficit se ve compensado de alguna manera por el superávit de la balanza comercial catalana en relación con el resto de España. Frente a las visiones simplistas de sectores nacionalistas, Ernest Lluch, por ejemplo, sostenía que las rentas que Cataluña transfiere a otras comunidades por vía fiscal las recupera con creces al vender en ellas sus productos, favoreciendo la creación de empleos catalanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más recientemente se ha querido relativizar ese argumento diciendo que el mercado natural de Cataluña no es tanto España como el Mercado Único europeo. Un dirigente nacionalista vasco lo expresaba así: "Si no nos compran en Madrid, ya nos comprarán en Luxemburgo". La discusión no tiene visos de amainar, pero puede hacerse ahora con datos más precisos: acaba de publicarse un estudio sobre el comercio inter-regional en España correspondiente al periodo 1995- 2006 que viene a cubrir una laguna estadística. Ha sido redactado por el Centro de Predicción Económica y patrocinado por 11 comunidades autónomas, entre las que figuran Cataluña, Madrid, Euskadi y Andalucía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una primera conclusión del estudio es que todas las comunidades mantienen relaciones comerciales más intensas con el resto de España que con el extranjero, tanto desde el lado de las importaciones como de las exportaciones. El peso del comercio interior -ventas en la propia comunidad (29,9%) y a otras comunidades (44,1%)- supone el 74% del total de transaciones, frente al 26% del comercio exterior; en todas las comunidades el comercio inter-regional supera al internacional, y también (con alguna excepción insular) al intracomunitario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra conclusión es que Cataluña es con gran diferencia la comunidad que registra un mayor saldo favorable en su relación con el resto de España: de más de 13.000 millones de euros en 1995 y de casi 20.000 en 2006. Las siguientes con mayor saldo positivo son el País Vasco y Galicia, con más de 6.000 millones cada una en 2006. Estas tres comunidades son las únicas que registran saldo positivo a lo largo de todo el periodo. Esa situación es compatible, en el caso de Cataluña, con un gran déficit en su relación con el exterior. Los autores del estudio sugieren que la condición de Cataluña como principal abastecedor del mercado interior y a la vez segundo mayor comprador (tras Madrid) en los mercados exteriores puede deberse a su función de puerta de entrada de productos que distribuye por todo el país. Sin embargo, aunque conserve el primer lugar en el ranking, el crecimiento del comercio inter-regional ha sido en Cataluña, en ese periodo de 11 años, inferior a la media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Euskadi tuvo hasta hace poco saldos positivos también en el sector exterior, pero desde 2006 lo tiene negativo: importa más que exporta. Pero es significativa la fuerte dependencia de la economía vasca respecto al mercado español: vende (con datos de 2000) en su propio territorio el 26% de lo que produce y en otras comunidades el 42%. También es llamativo el fuerte superávit de Galicia, pese a que no figura, como las otras dos, entre las comunidades más desarrolladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta irónico que sean precisamente las tres comunidades con mayor presencia nacionalista, incluyendo la de sectores partidarios de romper amarras con España, las que más se benefician de su relación comercial con las otras comunidades españolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estudio no recoge los flujos financieros, pero hace años que el economista (y diputado socialista) Juan Muñoz, recientemente fallecido, ofreció datos indicativos del trasvase histórico, sobre todo a través de las cajas de ahorro, de una gran parte del ahorro de la España agraria a la industrial; de forma que en el País Vasco, por ejemplo, por cada 100 pesetas ahorradas en la comunidad, se invertían 180. Algo similar ocurría en Madrid y en Cataluña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta hace poco se daba por supuesto que el progreso de Andalucía, por ejemplo, o el de Extremadura, favorecía el de Cataluña, y viceversa; que los fondos transferidos por vía fiscal no sólo eran un factor de cohesión social, lo cual ya es bastante, sino un elemento de dinamización del mercado español, de cuya solvencia depende en gran medida la prosperidad de Cataluña. Había por tanto razones de equidad, pero también de interés compartido, para mantener las políticas redistributivas territoriales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto ya no se percibe así por un sector de la población catalana, en parte por la discutible opción de su clase política que, en su demanda de una mejor financiación, asumió alegremente la teorización (aunque no las conclusiones últimas) del catalanismo más extremista, según la cual las balanzas fiscales probaban el "expolio fiscal" de Cataluña; de lo que deducían que la pertenencia a España "es un lastre", un "mal negocio".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El debate continuará, sin duda, pero tal vez los datos relativos a las balanzas comerciales, y no sólo las fiscales, permitan abordarlo de forma menos simplista y con mayor conocimiento de causa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-9020805015480633988?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/9020805015480633988/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=9020805015480633988' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/9020805015480633988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/9020805015480633988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/11/lo-que-importa-y-exporta.html' title='Lo que importa (y exporta)'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-3841114399580615610</id><published>2008-11-21T08:33:00.004+01:00</published><updated>2008-11-21T09:10:57.122+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Félix Ovejero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nacionalismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lengua'/><title type='text'>Las líneas rojas del debate sobre la lengua</title><content type='html'>Por Félix Ovejero Lucas &lt;a href="http://www.ciudadanos-cs.org/static/comunicados/1214_16_11_2008/manifiesto.lengua.claves_.pdf"&gt;en Claves de la Razón Práctica&lt;/a&gt;, nº 187 (leído &lt;a href="http://www.ciudadanos-cs.org/prensa/F_Ovejero_Las_lineas_rojas_del_debate_sobre_la_lengua/1214/"&gt;aquí&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Para Diana, después de tanto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvo contados casos, el debate suscitado por el &lt;i&gt;Manifiesto por la lengua común&lt;/i&gt; ha mostrado la poca disposición al debate de quienes criticaban el manifiesto. El manifiesto es un texto claro en sus puntos de vista y, en la medida en que le está permitido a escritos de esta naturaleza, bien argumentado. Las réplicas, en su mayoría, eran poco más que exclamaciones, consignas o proclamas desprovistas de toda estructura inferencial. Entiéndase, no es que, como el personaje cervantino, compartieran la tesis de que “ningún razonamiento es gustoso si es largo”. Es que no había tal razonamiento. Eran bucles, paráfrasis, en donde la argumentación, apenas comenzada, se detenía en unas pocas tesis que se repetían por el derecho y por el revés, pero sin avanzar un milímetro, sin que nadie se preocupase en pedir cuentas de por qué se paraba la cosa allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro de esas líneas rojas son las que quiero franquear en las páginas que siguen. No son todas, pero sí, a mí parecer, las más repetidas: a) las lenguas en peligro deben ser objeto de protección; b) la preservación de la pluralidad lingüística es un bien; c) el principio de igualdad justifica “la discriminación positiva” de las lenguas minoritarias; d) las políticas de “normalización” impiden el conflicto de comunidades. Las examinaré una a una, por más que muchas veces aparezcan solapadas, como sucede, sin ir más lejos, con las dos primeras, cuando, por ejemplo, se aduce que hay que defender las lenguas en peligro de desaparición porque es buena la diversidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me referiré, sobre todo, al caso catalán, que, con frecuencia, ha oficiado como vanguardia de las llamadas “políticas de normalización lingüística”. La advertencia no está de más. Aunque, en la medida que se desenvuelve en el terreno de los principios lo que a continuación se dice aspira a valer para todos los casos, hay circunstancias históricas, demográficas y de vecindad lingüística que impiden la plena equiparación. Mi objetivo fundamental es mostrar que las tesis anteriores, que se dan por moneda buena, que sirven para fundamentar sin estar fundamentadas, resultan endebles, que tomadas en serio conducen a políticas incompatibles con nuestras más elementales intuiciones morales o, incluso, a políticas opuestas a las que se aplican. Por ejemplo, si hay que utilizar una única lengua en la educación para evitar “la ruptura de la sociedad”, como sostienen los nacionalistas, en tal caso, la lengua a utilizar, la que realmente asegura la cohesión, es el castellano. Al afirmar esto no estoy diciendo que comparta el punto de partida de los nacionalistas, esto es, (a) que la cohesión es un valor último y (b) que el mejor modo de asegurarla es la enseñanza en una sola lengua. A decir verdad no creo que ni una cosa ni otra. Simplemente, me sitúo en su terreno para mostrar la debilidad de sus razones. Dicho de otro modo: mi estrategia es más crítica que no positiva. Con frecuencia llevaré mis argumentos al límite, con la intención de mostrar que los principios, aplicados, tienen consecuencias absurdas o indeseables, y que por tanto no se pueden invocar como palabra última. La aclaración puede parecer innecesaria entre gentes acostumbradas a razonar. Créanme, no es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b style=""&gt;El peligro&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más de la mitad de las 7000 lenguas que se hablan en el mundo están amenazadas con la extinción. Según quienes apelan al argumento del peligro de desaparición, esa es una situación lamentable, un mal moral, que justificaría acciones políticas destinadas a su preservación, acciones que no pueden ser otras que asegurarles el suficiente número de hablantes. Obviamente, esa situación no es la del castellano, pero, en diverso grado, sí la de las lenguas peninsulares de menor uso, lo que justificaría un apoyo institucional destinado a garantizar su conservación como lenguas de uso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por respeto a la consistencia, es de esperar que este argumento no lo invoquen aquellos mismos que, cuando reclaman el reconocimiento institucional de las “lenguas propias” --por ejemplo, en la Unión Europea-- apelan a su peso demográfico, al hecho, por ejemplo, de que el catalán tiene más hablantes que el portugués o el finés. Hablantes, por cierto, entre los que se acostumbra a contabilizar a los que viviendo en Cataluña, la Comunidad valenciana y las Baleares no tienen el catalán como lengua, esto es, a aquellos mismos cuyos usos lingüísticos habituales se intenta modificar porque se juzgan inconvenientes para la preservación del catalán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como otros argumentos esgrimidos en el debate, éste también asume que las unidades de valoración, que lo importante, son las lenguas y no los individuos. Una tesis que, por lo menos, se enfrenta a bastantes dificultades. Pensemos en el ejemplo de la lengua Cherokee, con unos 11.000 hablantes. Los cherokees, unos 300.000, en su mayoría tienen como lengua el inglés. Con el inglés pueden viajar por el mundo, conocer gentes, acceder a importantes universidades, ganar dinero, explorar sus emociones con la ayuda de poderosas tradiciones literarias y de investigaciones académicas solventes, visitar páginas de Internet que les informan de su historia, de sus antepasados o de medicamentos con los que preservar su salud y la de los suyos. Si damos por bueno el principio de que es un deber moral preservar la lengua en peligro, estaría justificado obligar a los cherokees a educarse y “vivir” en su lengua, a mantener la lengua de sus antepasados, que ya no su lengua. O, sin ir tan lejos, aquí al lado y hace bien poco, para quienes lo importante es la lengua, el descubrimiento de la pócima de la vida eterna, sería una bendición y doña Antonia Anaut, la última hablante del roncalés, fallecida en 1976, hubiera debido tomársela. Con su vida se conservaría su lengua. Ella tendría muchas razones para salir corriendo, para no querer prolongar la cárcel de incomunicación en la que vivió sus últimos años, sin poder charlar con sus vecinos y con dificultades para entender lo que le decían. Antes de tomársela, acaso nos preguntase si no teníamos también la pócima de cambiar de lengua. Algo que deberían negarle quienes creen que tiene el deber de preservar su lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, el roncalés, como lengua, murió mucho antes que Antonia Anaut. Para no desaparecer una lengua requiere un mínimo de hablantes, entre 100.000 y 200.000, según los autores. Por debajo de esas cifras, una lengua se puede dar por desaparecida, digan lo que digan los gestores de esas operaciones, no exentas de crueldad, que consisten en pasear por nuestras autonomías a los últimos hablantes de una lengua, pobres gentes incapaces de cruzar una palabra con nadie. En el caso de la lengua Cherokee estaría justificado obligar a “vivir en Cherokee” no sólo a los cherokees, sino también a otros, que no son cherokees, puesto que 300.000 hablantes está demasiado cerca del umbral de riesgo. Desde luego, ese sería el caso del arapahoe, el comanche, el apache o el Chippewa. Y de muchas otras. De las 7.000 lenguas inventariadas la mitad es hablada por menos de 10.000 personas, y 1.500, por menos de 1.000. El aranés, con sus poco más de dos mil hablantes, no sobrevivirá, por más inmersiones lingüísticas a las que se sometan los habitantes del valle de Arán, consagrados, de grado o de fuerza, a preservar una lengua que de poco les servirá (en realidad, muchos araneses con recursos, buscan, fuera del Valle, escuelas en francés o en español).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dificultades del argumento del peligro, si se piensa bien, son de principio. Arrancan de algo indiscutible, a saber, que el número de potenciales hablantes –como usuarios habituales-- de cualquier lengua es limitado. Obviamente, no puede superar al de los seres humanos existentes. Si por debajo de cierto número una lengua no puede sobrevivir, eso quiere decir, sencillamente, que no todas las lenguas pueden sobrevivir simultáneamente, que la supervivencia de unas requiere la desaparición de otras. No es un ejercicio de especulación; sucede cada día en muchos rincones del mundo, en los que poblaciones no muy numerosas, tribus, coexisten con sus diferentes lenguas en un espacio geográfico limitado. El 96% de las lenguas son habladas por el 4% de la población mundial, y más del 80% de los idiomas son endémicos y están confinados a un solo país. El problema no es que en México existan trescientas lenguas o en Colombia un centenar, sino que esas lenguas se extienden en una parte muy limitada del territorio. De un modo más doméstico, eso también ha sucedido entre nosotros. El euskera batúa, que unificó las diversas variantes –los diversos dialectos—del euskera, era un modo de darles su fecha y su lápida a las diversas variantes del euskera, entre ellas, el roncalés, la lengua de Antonia Anaut. La defensa honesta de las lenguas en peligro no puede ser la defensa de todas las lenguas en peligro, sino la condena de lenguas en peligro. En suma, la preservación de todas las lenguas es un imposible y, desde luego, incompatible con el objetivo de la diversidad, otra de las líneas rojas invocadas en el debate del Manifiesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, el argumento del peligro tiene implicaciones directamente absurdas. De tomarse en serio, supondría que la política educativa de un país depende de lo que hablen en otra parte del mundo. El hecho de que muchas gentes en México hablen en castellano y que por tanto la lengua común no esté en peligro, es lo que decide en qué lengua se estudia en Cataluña. Si en México hablaran catalán, la vida cotidiana de los catalanes tendría que ser distinta. Aún más, si el principio se aplicara en cada uno de los países que comparten la lengua, puesto que la preservación de la lengua quedaría garantizada por todos los demás, en ninguno de ellos se debería enseñar la lengua común. Y, claro, si mañana, en un rincón de una lejana galaxia se descubrieran millones de hablantes de euskera, tendría que cambiar la vida en el País Vasco, la lengua de la enseñanza, de la administración, de los medios de comunicación, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b style=""&gt;La diversidad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según este argumento la diversidad sería una riqueza y, por ende, debería ser alentada. Habría por tanto un interés intrínseco en preservar la pluralidad lingüística de España. En principio, esta tesis parece seguirse de la anterior: si se juzga que la pérdida de una lengua es un mal, parece difícil evitar la conclusión de que la ganancia de una lengua es un bien. El único modo de deslindar entre los dos argumentos, esto es, de sostener que el argumento del peligro no implica la defensa de la aparición de nuevas lenguas, es recalando en los hablantes: resultaría lamentable la desaparición porque existen hablantes que pierden su lengua, pero no cabe lamentarse de que no surja una nueva si no hay hablantes reales que puedan sufrir por ello. Pero ese territorio no le resulta cómodo transitarlo a quienes toman como unidades de valoración –de preocupación-- las lenguas y no las gentes. Si las personas son lo que importa, el argumento del peligro, como se acaba de ver, acaba por resultar tan insostenible como el de la pluralidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que España sea más plural cultural o lingüísticamente que, por ejemplo, Alemania, Francia e Italia, no está fuera de discusión. Vamos, según las investigaciones más competentes, resulta bastante menos plural&lt;b&gt; (&lt;/b&gt;Gordon, R. G., Jr. ed.), &lt;i&gt;Ethnologue: Languages of the World&lt;/i&gt;, Dallas, Tex.: SIL International, 2005). Pero la discusión que interesa ahora no es sobre los datos, sino sobre los principios invocados, en particular en la apelación a la diversidad. Mejor dicho, a la diversidad lingüística, porque la diversidad, como buena por sí misma, no es defendida por nadie (si es que hay algo así como la diversidad sin adjetivar, sin que “la diversidad” sea diversidad de algo). En realidad, ni siquiera la algo más precisa “diversidad cultural” parece encontrar defensores. No parece que quepa lamentarse de la pérdida de feligreses de una religión y esté justificado dar subvenciones para que no decaiga su culto. Todos preferimos una sociedad menos plural que otra, si ello quiere decir que en ella no se dan el sexismo, el integrismo o el fascismo. Los antropólogos pueden estar interesados en estudiar sociedades en donde se practican sacrificios humanos, se tortura a los animales o se discrimina a las mujeres, pero, nadie duda de que la persistencia de esas prácticas resulta moralmente lamentable. Desde el punto de vista cultural, del estudioso de las comunidades urbanas, la existencia de bandas de jóvenes violentos, es un riqueza, y cuantas más, mejor. Pero desde el punto de vista moral, las cosas son bien diferentes. Porque no todo da igual nos reímos cuando en una película de Woody Allen, ante el estupor de su pareja (“¿No te parece increíble ese tipo de Indiana? Mata a doce personas, las descuartiza y se las come”), replica: “¿Si?, bueno, es un modo de vida alternativo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diversidad de las lenguas es otra cosa. Mientras podemos decir que una práctica moral es mejor que otra, no cabe decir que una lengua natural sea mejor que otra en tanto que lengua, sintáctica o semánticamente. En estos menesteres, las lenguas no son diferentes de las monedas o los sistemas de pesas y medidas. Para tasar precios tan afinada era la peseta como el euro. A la hora de medir tan precisas son las leguas como los metros, las arrobas como los kilos, los azumbres como los litros. Ahora bien, las monedas y las medidas son herramientas que sirven para ciertas cosas. Una moneda, sin dejar de ser moneda, puede ser de en papel o de metal, pequeña o grande, antigua o reciente, tosca o muy elaborada, pero, sea como sea, lo único que no podrá dejar de ser es instrumento de intercambio. Del mismo modo, una lengua podrá ser más antigua o moderna, sonar mejor o peor, tener tradición literaria o carecer de ella, todo eso podrá suceder, sin que pierda su condición de lengua. Lo que no podrá dejar de ser, sin ser lengua, es un instrumento de comunicación. Y aquí sí que podemos hacer comparaciones. Nos resultan más interesantes las monedas, los sistemas de medición y las lenguas que tienen más usuarios, aquellas que nos permiten entendernos con más gentes y acceder a más información. Por ejemplo, la lengua de Antonia Anaut era una lengua inútil porque no servía para lo que sirven las lenguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los nacionalistas saben bien que la “diversidad” es más un problema que una maravilla. Las políticas de “normalización”, por definición, se oponen a la diversidad. Así sucede con la invención del euskera batúa, la lengua creada para sustituir, como lengua común, a los diversos dialectos de euskera o con la insistencia en que el valenciano y el mallorquín son formas dialectales del catalán. En uno y otro caso, porque se juzga que lo importante es la comunicación, se busca reducir la diversidad, a sabiendas de que, andando el tiempo, las pequeñas diferencias, convenientemente alentadas o en circunstancias de aislamiento, pueden desembocar en lenguas diferentes, en un proceso no muy diferente a lo que los biólogos dan en llamar especiación: la aparición de nuevas especies como resultado de un aislamiento geográfico. Si los nacionalistas creyeran que la diversidad es buena, lo que deberían hacer es alentarla, exactamente lo contrario de lo que hacen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más competente defensor, a mi parecer, de las tesis nacionalistas, William Kymlicka, ha dado poderosas razones en contra de la pluralidad. Destacan dos. La primera se refiere a la democracia. El funcionamiento cabal de las comunidades políticas se complica cuando aumenta el número de lenguas, hasta el punto de que la deliberación democrática acaba por resultar imposible: “la participación en la deliberación política sólo es factible si los participantes se entienden y tienen confianza mutua, y sin duda esto se promueve cuando los ciudadanos comparten una lengua”. Europa con sus 225 lenguas es un ejemplo. Si en las instituciones hay que “respetar a todas las lenguas” por igual, cada una de las lenguas se tendría que traducir a cada una de las otras. Echen las cuentas: 25200 (225x224/2). Al final, si no se quiere que cada juzgado, comisaría o ayuntamiento ocupe sus recursos y su tiempo en inacabables cadenas de traducciones, hay que recalar en una lengua común, franca. La otra razón de Kymlicka apela a la igualdad: “Una economía moderna requiere una fuerza de trabajo móvil, alfabetizada e instruida. La educación pública estandarizada en un mismo idioma se ha considerado esencial si se quiere que todos los ciudadanos tengan iguales oportunidades laborales en la economía moderna. De hecho, la igualdad de oportunidades se define en razón, precisamente, del igual acceso a las principales instituciones que operan en el idioma de la mayoría”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que, al final, las razones del nacionalismo, en la práctica, conducirían a hacer del castellano la única lengua de la enseñanza y la administración, en cada una de las autonomías, en donde es la lengua común y mayoritaria, y, claro es, en España. Algo que, a mi parecer, no estaría justificado. Las consideraciones de igualdad o de democracia, como las de eficacia, han de ser ponderadas por las que apelan a los derechos. Eso sí, una vez asegurados los derechos, hay que dejar que la vida siga su curso. De otro modo, se acabará por interferir con los derechos de los demás, esto es, minando los derechos que, o son de todos, o no son. Yo puedo ser libre de querer casarme con Elsa Pataky, pero eso no quiere decir que pueda casarme con Elsa Pataky, entre otras razones porque Elsa Pataky también ha de poder casarse con quien quiera, ha de poder elegir. Por lo mismo, uno tiene derecho a hablar como quiera, pero no tiene derecho a que le aseguren los interlocutores, porque éstos tienen los mismos derechos. Otra cosa es que como consecuencia del ejercicio de los derechos de cada cual a hablar lo que quiera –que no es el derecho a tener asegurado ese ejercicio, insisto-- por la propia naturaleza de las lenguas –como las monedas y las medidas-- se acabe por converger en las que tienen más usuarios y con ello, como resultado de las decisiones de cada cual, las posibilidades –de ser leído, que no de escribir, sobre física en castellano-- se vean limitadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no cabe es que para que uno pueda “vivir en catalán” a otros se les obligue a “vivir en catalán”. Es algo parecido a lo que sucede en los emparejamientos. Si todos se han emparejado con mejor fortuna antes que yo, mis posibilidades de “vivir según mis preferencias” estarán limitadas. Mi situación se resultado de sus acciones, pero no porque nadie lo haya querido así. No hay imposición alguna y no hay nada que reprochar a los demás. A nadie puede prohibirle que se exprese sobre mecánica cuántica en castellano, pero quien así lo hace no puede pedir que, para que el pueda “vivir como físico de altas energías en castellano”, la comunidad científica abandone el inglés y se pase al castellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí las cosas son como son. Si hemos de cruzar un bosque, normalmente buscaremos las sendas más transitadas y, con ello, con nuestro caminar, sin pretenderlo, desbrozaremos el camino y facilitamos las cosas a los que vendrán después de nosotros, sin que por ello impidamos a otros ir por donde quieran. Yo y los del PNV. ¿Qué lengua utilizan los de Galeusca para entenderse y refuerzan cada vez que se reúnen para criticar la imposición del castellano? Los economistas se han referido a algo parecido a esto como economías de red, a la consolidación de las sendas con más usuarios. Ha sucedido con las tarjetas de crédito o los sistemas de video. Con una comparación más ajustada, en los túneles del metro “nos sale a cuenta” caminar por nuestra derecha, si los demás caminan por su derecha (es un equilibro de Nash, en el léxico de la teoría de juegos). Y lo mismo vale para la izquierda, si todos caminan por la izquierda. En ese sentido, la izquierda es tan buena como la derecha. Eso sí, el cambio unilateral es altamente costoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, en ocasiones hay poder desnudo, imposición, o, desde otro punto de vista, instrucción pública, educación, y administración. En ese caso, en diverso grado, se dará violencia de derechos. Es lo que parece reclamar .&lt;i&gt;Kymlicka.&lt;/i&gt; Sucedió en Francia, en tiempos de la revolución cuando sólo uno de cada tres franceses hablaba francés o en Italia, hace apenas siglo y medio, cuando el italiano únicamente lo hablaban el 3 % de las gentes. Pero las más de las veces, priman procesos de convergencia en las sendas más transitadas. Es lo que sucede, en lo esencial, con la expansión del castellano en la península, bastante anterior a la represión franquista. En el siglo XV, Castilla, que incluía Galicia, Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, tenía 4,5 millones de habitantes y la Corona de Aragón 850.000. A nadie puede extrañar que la existencia de una mínima trama política propiciara que prácticamente desde el siglo XVI el 80% de los peninsulares haya utilizado el castellano. La condición de lengua con más usuarios y el que las gentes y las mercancías hayan ido de aquí para allá, en dinámicas en la que mucho tuvieron que ver los comerciantes catalanes, hicieron bastante más que una educación pública que no se extiende hasta entrado el siglo XX. Y en ese trajín de mercancías, por cierto, se incluían los libros en la lengua común: en Cataluña, ya en el XVI, se imprimían más libros en castellano que en catalán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, el argumento de la pluralidad es antes que otra cosa mercancía retórica de los políticos. Los nacionalistas apelan a él en un sentido puramente estratégico. Lo utilizan para reclamar pero no para gobernar. Allí donde administran poder político defienden cualquier cosa menos la pluralidad. Si se tomaran en serio el principio de la pluralidad, el que invocan en la política nacional, cuando reclaman respeto a la “identidad propia”, deberían utilizar exclusivamente el castellano –al modo como hacen en Finlandia con el sueco, en aquellos municipios donde es la lengua mayoritaria-- en buena parte de las áreas que gobiernan, sin ir más lejos, en el área metropolitana de Barcelona, con bastantes más habitantes, por cierto, que buena parte de las comunidades autónomas. Para hacer frente a la anomalía que supone que la “lengua de la nación” no sea ni siquiera la de la mayoría de los hablantes de “la nación” han inventado ese singular artificio de la “lengua propia”, un “concepto” que no excluye la posibilidad de que en un territorio se considere como lengua propia una que no tenga ningún hablante: en el caso catalán, si se piensa bien, como ha observado Santiago González, la lengua propia es el aranés, la única que se habla en Cataluña y solo en Cataluña (a no ser, claro, que definamos “Cataluña” como “los territorios en donde existe un número suficiente de catalanohablantes”, como, &lt;i&gt;de facto&lt;/i&gt;, vienen a hacer los nacionalistas cuando hablan de “Países catalanes”: una operación, eso sí, que los enfila en un catarata de paradojas, entre ellas, la de dejarlos sin argumentos frente a quien sostuviera que “el castellano es la lengua propia de España” y que “España es un territorio en donde existe un número suficiente de castellano hablantes”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b style=""&gt;La igualdad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según está línea argumental, las lenguas minoritarias --a las que algunos, con astuta y truculenta adjetivación, se refieren como lenguas “minorizadas”, insinuando la existencia de una política de exterminio-- se encontrarían en una situación de desigualdad que habría que corregir, eliminando las diversas formas de discriminación y, llegado el caso, favoreciendo distintas formas de “discriminación positiva”, medidas que refuercen su presencia institucional, que corrijan su condición de excluidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes hacen uso de este argumento, con frecuencia, acuden a reflexiones que han servido para defender los derechos de minorías (negros, indígenas) o de segmentos de población (mujeres, fundamentalmente) víctimas de diversas formas de discriminación, lo que, entre otras cosas, se ha traducido en menores niveles de rentas y de posibilidades de acceso a ciertas posiciones sociales. En el pasado los miembros de tales grupos vieron limitados sus derechos, no pudiendo votar, ocupar cargos políticos y aún hoy su presencia pública –en particular en las instancias de decisión-- es significativamente menor que su presencia en el conjunto de la población, sin que existan circunstancias razonables para esa desproporción. Mientras no podemos decir que los ciegos estén discriminados por no poder conducir un autobús –al menos, a estas alturas de nuestro desarrollo técnico-- ni que los gordos sean maltratados por no ser incluidos en los equipos ciclistas, sí que cabe pensar que hay señales de discriminación –de trato desigual arbitrario-- hacia la mujeres, en tanto su presencia en las instituciones políticas está muy alejada del 50%, su proporción, más o menos, en el seno de la población.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera medida para combatir tales desigualdades consiste en eliminar las barreras que discriminan, las que por ejemplo, impedían elegir o ser elegido a los de cierto sexo, color de la piel o religión. Por eso se modificaron distintas constituciones liberales de los Estados que integran Estados Unidos, que para acceder a un cargo exigían formar parte de una religión o jurar en un libro sagrado. Repárese en que se eliminaron las barreras en lugar de obligar a las gentes a entrenarse para “que estén en igual condición” que los que saltan la barrera. No se exige a los ciudadanos a convertirse a una religión, a embeberse de ciertas prácticas culturales o a cambiarse de sexo o de color de la piel sino que se elimina la exigencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces los mecanismos de discriminación son sutiles, mediados por circunstancias en las que no siempre se repara, como sucedía con preguntas sesgadas racial o sexualmente, que, de matute, se colaban en pruebas de inteligencia y que colocaban en peor posición a gentes cuya vida cotidiana poco tenía que ver con el paisaje informativo de referencia. Una prueba aritmética o lógica con ejemplos de críquet, de bolsa o de póker deja a muchas gentes en inferioridad de condiciones con independencia de sus capacidades inferenciales o de cálculo. Son otras formas de discriminación, no menos arbitrarias, basadas en filtros que nada tienen que ver con la identificación de competencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la eliminación de barreras no basta, en ocasiones, se ha optado por políticas de discriminación positiva. Durante mucho tiempo simplemente “parecía raro” que una mujer o los miembros de ciertas minorías –no de todas-- ocuparan ciertos trabajos, que, por ejemplo, fueran médicos o abogados. Esa circunstancia, reforzada por una extendida falacia estadística que lleva a atribuir a los individuos las rasgos medios o más frecuentes en el grupo a que pertenecen (“es chino, debe comer arroz”; “es árabe, debe ser musulmán”), contribuyó a desatar un conocido círculo vicioso de discriminación. Dada su escasa presencia, muchos de los potenciales usuarios de sus servicios “no se fiaban” de su buen hacer, lo que ni siquiera concedía a los discriminados la posibilidad de competir en condiciones de igualdad y, lo que es más grave, les llevaba a alejarse de unos estudios que de nada les iban a servir, lo que, a su vez, reafirmaba su condición de “raros”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación, además, se agravaba cuando eso sucedía –y sucedía-- en las instancias de decisión política, porque el problema de la discriminación no siquiera era percibido. Por falta de portavoces, ni el problema de la discriminación ni los problemas de los discriminados aparecían en el debate político, Quienes no padecen los problemas sencillamente los ignoran. No por mala fe, sino porque no forma parte de sus experiencias. Sólo quienes se desplazan en silla de ruedas caen en la cuenta del escalón de las aceras. Sólo quienes frecuentan la seguridad social perciben los problemas de la asistencia pública. Solo las mujeres se daban cuenta de que ciertas enfermedades que ellas padecen sean ignoradas en la investigación médica. Por esa razón –entre otras-- se han defendido diversas formas de trato preferente a grupos sociales tradicionalmente discriminados. La tosca metáfora de la “visibilidad” merodea las injusticias que tratan de reparar las políticas de discriminación positiva, razonables en determinados ámbitos y durante cierto tiempo, hasta naturalizar la presencia de los excluidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué pasa en nuestro patio? Pues que los conceptos se han maltratado hasta ocultar la realidad. A veces parece considerarse una injusticia el que una lengua tenga más hablantes. Es cierto que merced a los mecanismos descritos más arriba, a los que nos hacen caminar por las sendas más transitadas, la desigualdad de hablantes se traduce en desigual posibilidad de comunicación –desigual número de interlocutores potenciales--, pero ya se ha visto que no hay en esa circunstancia nada que reprochar. La “desigualdad” de hablantes, como tal, no supone injusticia alguna, a no ser que, sin más precisión, equiparemos desigualdad e injusticia. Algo que no tiene ni pies ni cabeza. Una distribución desigual de la riqueza puede ser injusta. Digo “puede” porque una distribución desigual de la renta, que proporcione más recursos a los más necesitados, puede resultar justa, &lt;i&gt;pace&lt;/i&gt; a los entusiastas de las balanzas fiscales. Ahora bien, que en el mundo haya más o menos rubios o más o menos zurdos es otra cosa. Es cierto que la proporción de rubios puede ser resultado de una injusticia anterior, de unas políticas racistas que, por ejemplo, impidieran reproducirse a los morenos. Pero, incluso si así fuera, si aquella composición no fuera resultado de emparejamientos según los gustos –determinados o no biológicamente-- de cada cual, ello no justificaría que ahora desanduviéramos el camino y, en aras de no se sabe muy bien qué, impidiéramos reproducirse a los rubios o a los diestros. En el caso de las lenguas también puede que, en el pasado, se cometieran injusticias, algunas de ellas --seguramente la mayor parte-- no asociadas propiamente a la lengua, como invasiones o guerras, pero con consecuencias en las lenguas. Vamos, seguro que sucedió así con todas las lenguas que han sobrevivido, con el castellano, el catalán o el inglés. Pero a los que padecieron las injusticia en el pasado no hay modo de compensarlos. Desandar la historia hasta un supuesto tiempo inocente (¿cuál?), no sería deshacer una injusticia sino sumar, a la anterior otra nueva, que recaería sobre los únicos en condiciones de padecerla, los que están ahora y aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La “igualdad de oportunidades” es un buen ejemplo de tergiversación de principios. Más exactamente, de políticas que, en realidad, se oponen al principio invocado. Una parte importante de las defensas de las políticas de inmersión lingüística se justifican “porque debemos evitar que existan catalanes de segunda”. Quienes esto sostienen asumen como si fuera un hecho caído del cielo, y no una apuesta institucional, que el “ascenso social” está asociado al conocimiento del catalán. Primero se pone la barrera y después se sostiene que debemos prepararnos para saltarla. Y si alguien levanta la mano para preguntar por qué no se aparta el obstáculo, se apela a los deseos de los corredores de ser entrenados para el salto. Unos corredores a los que, previamente, se les ha dejado claro que si no pasan el filtro no pueden jugar. Incluso de manera bastante explícita, como sucedía con un reciente tríptico editado por la Generalidad destinado a los emigrantes: «Quien quiera prosperar, ha de aprender el catalán». Como si los norteamericanos, en lugar de eliminar las barreras religiosas de las constituciones de sus estados, hubieran optado por exigir la conversión a sus ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay algo más que casi siempre pasa desapercibido en las apelaciones a la igualdad de oportunidades. Quienes defienden la necesidad de entrenarse para superar el filtro toman a la comunidad autónoma como unidad territorial relevante. La única igualdad que importa es la de los catalanes, los supuestamente discriminados. Y es aquí donde se hace más evidente el mundo al revés de las apelaciones a “las minorías discriminadas”. Un repaso superficial de los gestores y protagonistas de los medios culturales y de opinión (radios, televisiones, prensa) muestra que la situación de nuestras “minorías” se parece muy poco a la de los discriminados en otras partes del mundo. Más bien al contrario. Su presencia, como mínimo, se corresponde con su proporción en el conjunto de la población. No sólo eso, sino que están en condiciones de jugar, a la vez, en dos ligas. En la de todos y en el mercado local, sobre todo en comunidades en donde la lengua común está excluida de los medios de comunicación públicos. El problema, naturalmente, no es para los cuatro gatos que se pasean de aquí para allá por emisoras, redacciones o estudios de televisión. Esa es sólo la parte visible de algo más serio que afecta al conjunto de la población. En cada vez más partes de España, y en cada vez más ámbitos laborales (sanidad, enseñanza, administración, comercio) se han establecido barreras que impiden a los ciudadanos competir en condiciones de igualdad. La exigencia en las diversas comunidades con lengua propia del nivel C --o su equivalente-- para impartir clases en la Universidad, deja fuera de la competencia a la mayor parte de los potenciales docentes, tengan la calidad que tengan. Algo que, por supuesto, a quien primero perjudica es a los estudiantes de las universidades de esas comunidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, con el foco ampliado, resulta más evidente la tergiversación a la que se somete la idea de igualdad de oportunidades. Si nos atenemos a las “políticas normalizadoras”, el único medio de asegurar esa igualdad es que todos, en todas partes, aprendiéramos todas las lenguas: euskera, catalán y gallego, para empezar. Bueno, existiría otra, la que hemos visto defender en el paso citado al teórico del reconocimiento: el uso de la lengua común. De nuevo: “La educación pública estandarizada en un mismo idioma se ha considerado esencial si se quiere que todos los ciudadanos tengan iguales oportunidades laborales en la economía moderna. De hecho, la igualdad de oportunidades se define en razón, precisamente, del igual acceso a las principales instituciones que operan en el idioma de la mayoría”. Desde una perspectiva liberal se podrían poner pegar a su apelación a las “mayorías”, tan descuidada “con las minorías”; pero, las que se les pueden poner, se debilitan bastante cuando la lengua de la mayoría es también la lengua común, la lengua de todos en todas las comunidades autónomas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Kymlicka,&lt;/i&gt; según esto, estaría en favor de hacer del castellano la única lengua en la enseñanza y en la administración. Una propuesta que no creo que sea defendible. Sobre todo cuando no hay problemas de compatibilidad entre objetivos como sucede con la igualdad de oportunidades y el derecho a ser atendido en la propia lengua, por mencionar un ejemplo muy querido de los nacionalistas. La protección de aquel derecho no tiene por qué suponer una violencia de la igualdad entre los españoles. Uno puede ser atendido en su propia lengua por algún funcionario sin que ello quiera decir que todos los funcionarios tengan que ser competentes en todas las lenguas oficiales. Algo a lo que por cierto estamos acostumbrados, merced a los sistemas telefónicos mecanizados, cuando nos piden que pulsemos un número u otro para orientarnos según la lengua en la que queramos ser atendidos, o, todavía más recientemente, y con más posibilidades, merced a Internet, en donde cada uno puede escoger –otra cosa es que se encuentre con-- información o impresos en la lengua que desee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El maltrato de los conceptos alcanza su grado máximo al referirse a la “discriminación positiva”. Las medidas de “discriminación positiva” se pretenden justificar en el hecho de que las “lenguas propias” tienen menos hablantes, a su condición minoritaria. Una discutible elección de perspectiva. No es cosa de recordar ahora la sofisticada discusión académica anglosajona sobre la discriminación positiva, pero hay una cosa segura y es que el acento no se pone en la distinción entre mayorías y minorías, sino entre ganadores y perdedores. Algo, por lo demás, bastante acorde con el sensato principio de que las unidades de valoración son las personas y no las culturas o las lenguas. Las minorías importan únicamente en la medida que se corresponden con los excluidos. En Estados Unidos, las mujeres no son una minoría, pero, razonablemente, se les aplican medidas de discriminación positiva. Por contra, los judíos y los asiático-americanos, aunque minorías, no forman parte de los de abajo y no gozan de ventaja alguna. Las políticas de discriminación positiva empiezan por identificar a los que están fuera de juego, a los perdedores que son discriminados por compartir algún rasgo cultural o biológico. Pero no prestan atención a los WASP, que también son minoría y con trazas parecidas, rubios como la cerveza. En nuestro caso, no hay nada parecido a eso. Al revés, la discriminación positiva ha servido, está sirviendo, para sancionar políticas manifiestamente antigualitarias e injustas, que penalizan a los peor situados. Cuando se ha traducido en política ha resultado algo peor que maltratar a las palabras, ha maltratado a las gentes. Ha consistido en dar a los que ya tienen. Miremos las cosas de cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecemos por la cartografía y veamos luego quién cuenta y quién no: el 53,5% de los catalanes tiene como lengua materna el castellano; el 40,4 %, el catalán. Eso sin incluir en la contabilidad a los inmigrantes llegados en los últimos años, mayoritariamente de lengua castellana. La información sobre los apellidos también ayuda: los primeros veinte son los mismos que uno se encuentra en Madrid, los Pérez, Martínez y demás. García, por cierto, es el más común en cada una de las comarcas catalanas. La superestructura se parece poco a ese paisaje. Basta con examinar la composición del parlamento catalán. Hace pocos años, y las cosas no han mejorado, el 43% de la población catalana reconocía que su "identidad lingüística" era el castellano, entre los parlamentarios, cuando se les preguntaba si se consideran castellanohablantes, la cifra se quedaba en el 7,1%. Vamos, que si examinamos las señales que en otros lugares de mundo han llevado a justificar la “discriminación positiva”, no hay nada parecido a discriminación hacia “los catalanes”. En realidad, la situación es la opuesta. Si hubiera que tomarse en serio los principios que justifican la discriminación positiva, si hay que garantiza la presencia a quienes están fuera de juego, habría que hacer exactamente lo contrario de lo que hacen quienes la invocan y otorgar más representación a los que no resultan “visibles” en las instancias de poder. Sólo hay que ver las políticas culturales –lingüística, educativa, teatral, etc. - de quienes deciden para ver cuál es el paisaje cultural desatendido, la agenda política que importa. Cada cual puede interpretar como les guste el cuadro descrito, pero lo que no puede es ignorarlo. Por ejemplo, a la hora de entender por qué en Cataluña la abstención es mucho más elevada en las elecciones autonómicas que en las generales y se concentra sobre todo entre las familias castellanoparlantes, las más pobres por cierto. Blanco y en botella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá no esté de más advertir que, también ahora, la crítica anterior se ha desarrollado en el territorio elegido por los nacionalistas, cuando, en sus reivindicaciones de igualdad “de reconocimiento” y de reclamar medidas de discriminación positiva, utilizan criterios lingüísticos. La ecuación entre “Cataluña” y “la lengua catalana” es suya, es la que lleva a hablar de “lenguas propias” y, cabe pensar, “impropias”. Por lo demás, no es raro que se quiera atar la identidad a la lengua. Cuando se examina la realidad social y se rastrean comunidades de identidad vinculadas a las pautas culturales o, al modo anglosajón, a la procedencia, la “identidad nacional” se deshace como las lagrimas en la lluvia. Los catalanes somos como el resto de los españoles, si nos atenemos a las fiestas populares, los tipos de familia, los modos de vida, las pautas de consumo, incluido el cultural o el deportivo. Si utilizamos el criterio de la frecuencia de apellidos, que algo nos dice sobre orígenes, sobre raíces y sobre movilidad y mestizaje, Barcelona es, después de Madrid, la ciudad que se corresponde con más fidelidad al perfil del conjunto de España. En realidad, si hay que precisar, Lugo y Huesca, son las ciudades con más “identidad” propia. Previsible. Y es que allí el mestizaje es mínimo. Los que pueden, se marchan y sólo quedan los auténticos, las esencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b style=""&gt;La cohesión social&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según esta línea de argumentación, el aprendizaje de la lengua común –y, en el parecer de algunos, el paisaje cognitivo compartido asociado a ella-- queda asegurado por la sociedad, por el peso del castellano y, si no se quiere evitar la división en dos comunidades culturales, es mejor dejar a “la sociedad” la enseñanza del castellano y consagrar la escuela a las lenguas minoritarias, a la inmersión. Se contienen aquí dos tesis diferentes que, aunque con frecuencia se despachan juntas, no están exentas de problemas de compatibilidad. Una sostiene que la lengua común no es cosa de la escuela, que se aprende en la calle. La otra que cualquier otra política –distinta de la de inmersión, por ejemplo, la enseñanza bilingüe-- propiciaría el enfrentamiento cultural. Si me ciño a la educación es, de nuevo, por situarme en el terreno nacionalista: quienes acuden al argumento de la cohesión lo hacen únicamente para justificar la política educativa y, por lo común, callan a la hora de justificar otras comunes prácticas de exclusión del castellano. Por ejemplo, nunca he visto a nadie apelar a la necesidad de evitar la división para defender la políticas de utilizar únicamente “la lengua propia” en las calles, los hospitales, la administración, los comercios o los medios públicos de información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según el primer argumento, el peso social del castellano haría innecesaria su enseñanza. Al final de la escolarización, la combinación de la política de inmersión en la lengua propia y la exposición social a la común bastarían para que los jóvenes resultaran competentes en las dos lenguas. Una exposición social que, por cierto, los nacionalistas penalizan e intentan borrar de las prácticas sociales, por ejemplo, exigiendo a los comerciantes una determinada lengua en su trato con la administración, en sus facturas u ofertas de contratos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El argumento, por lo común, se completa con una réplica a quienes defienden el derecho de los padres a escoger la lengua de escolarización. Del mismo modo, se nos dice, que el sistema educativo no tiene porque satisfacer el deseo de un padre de que a su hijo le enseñen la teoría del diseño inteligente, en lugar de la selección natural, o quiromancia, en lugar de medicina, tampoco tiene porque satisfacer un inexistente derecho a escoger la lengua de escolarización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un argumento a atender. Los hijos no son muebles. Uno no puede hacer lo que quiera con los hijos “porque son míos”. Por eso prohibimos la venta, la explotación o los abusos de niños, por los padres o por quien sea. Y, desde luego, los padres no tienen nada que decir, en tanto que padres, acerca del contenido de las enseñanzas. Tampoco, dicho sea de paso, los estudiantes: lo tendrían si fueran competentes, pero en tal caso, no serían estudiantes. También por eso, y alguna otra cosa más que no viene ahora a cuento, resulta discutible la exigencia de que en las escuelas públicas –o con cargo a los presupuestos-- se imparta enseñanza religiosa. La instrucción pública no tiene que enseñar puntos de vista, por así decir, de “parte”. Tanto da que existan más o menos católicos, islamistas o judíos o, dicho sea de paso, comunistas, democratacristianos o liberales, que al cabo también en las perspectivas políticas hay valores y concepción del mundo. El problema, obviamente, no es de número, sino de principio. Y los principios, los derechos, protegen a todos por igual. Su alcance no cambiaría si mañana, por lo que sea, proliferasen los musulmanes y decayeran los católicos. De estar justificado, el derecho a “ser educado en las propias convicciones religiosas o morales”, alcanzaría a cualquier contenido doctrinal, sin que importe, a tal efecto, que una religión tenga más o menos practicantes, ni tampoco, dicho sea de paso, si es más o menos desatinada o cruel. Se está apelando al “derecho a enseñar en los propias convicciones”, sin mención alguna a la evaluación del contenido de las enseñanzas. Cualquier mención a su contenido, a su calidad moral o, en general, intelectual, supondría, de facto, asumir una evaluación pública que es exactamente lo que rechazan los defensores del “derecho a enseñar en las propias convicciones”. Todo lo dicho, claro, vale también para el adoctrinamiento nacionalista, el explícito o el encubierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, una cosa son los contenidos, la información, y otra el instrumento mediante el cual se aprenden, la lengua. Los padres, pueden elegir llevar a sus hijos al Liceo Francés o al Instituto Goethe, aunque una vez allí no deciden qué materias –ni su contenido-- les enseñan. Hay que buscar otras razones, distintas de las anteriores, de la competencia en la materia, para negar el aprendizaje en la lengua materna, la que los niños utilizan en su trato con el mundo, al referirse a las cosas o al pedir ayuda a los padres con los deberes. Y aquí valen –o dejan de valer-- los argumentos tantas veces utilizados por los nacionalistas para defender la primera enseñanza en la lengua materna, cuando acudían a los informes de la UNESCO, o, en una escala más doméstica, a Rosa Sensat, para sostener que “no estudiar en la lengua materna, perjudica gravemente el desarrollo intelectual de los niños”. Desde luego, quien parece convencido de ello es el gobierno vasco que, sabedor de que los jóvenes de lengua castellana escolarizados en euskera obtienen peores resultados en la “lengua propia” que en la suya, “propició” que casi todos ellos realizaran en castellano las pruebas del informe PISA, que permite tasar el estado de los sistemas educativos, no sea que cayéramos en la cuenta de que se obtienen niveles de conocimiento más bajos cuando no se escolarizan en su lengua materna. En todo caso, si los argumentos cognitivos valen para defender la enseñanza en la lengua materna, valen para cualquier lengua, y, tal vez, más en el caso del castellano, que es la lengua de todos, el paisaje cognitivo con el que se relacionan con la realidad, cosa que, por cierto, dan por sentado los nacionalistas cuando insisten en que “es la lengua de la calle”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso de abandonar el argumento cognitivo, y habría que dar razones poderosas para hacerlo después de tantos años acudiendo a él, la justificación de que, puestos a sumergir en una única lengua, hay que optar por la que se utiliza menos, se queda bastante desnuda. Si hay que optar, ¿por qué en la lengua minoritaria? Pues porque la otra, se nos dice, “se aprende en la calle”. Tomada en serio, la tesis de la calle invitaría a cerrar las escuelas en la lengua común, a abandonar la enseñanza del francés en Francia o del alemán en Alemania. En España, incluso habría que abandonar la enseñanza del castellano antes en Madrid que en Tarragona puesto que allí se está más expuesto a la lengua común. Eso, claro, siempre que creamos que hay peligro de división en comunidades culturales y que la convivencia que nos preocupe sea la de todos los españoles. En realidad, si aplicamos aquel principio, el mejor modo de asegurar que todos los ciudadanos nos manejamos libres e iguales en la España plural, consistiría en sumergirnos en todas las lenguas salvo en la que todos utilizamos, en la de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos ya en la otra tesis del argumento de la cohesión, según el cual, la inmersión asegura que se aprendan las dos lenguas y evita la existencia de conflictos, la consolidación de dos comunidades lingüísticas separadas. Es más, se añade, la ausencia de quejas mostraría que las cosas son de ese modo, que no se producen divisiones entre los ciudadanos. Quienes sostienen lo contrario no harían sino politizar el debate, generar un conflicto donde no lo hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con independencia de que la falta de quejas no se puede tomar como indicio de justicia, a no ser que estemos dispuestos a dar por buena la situación de las mujeres en la India, muy satisfechas con la dominación que padecen, en el “debate” hay un uso particularmente cínico de la, supuesta o real, ausencia de quejas: se emplea para acallar las quejas. Cada vez que alguien critica la política lingüística se le acusa de crear una polémica inexistente o, aún más divertido, de hacer política con la lengua. Asombroso. Si a cualquiera que dice que hay conflicto se le acusa de crear conflicto, esto es, si las quejas resultan condenables en tanto que quejas, desde luego que no aparecerán las quejas. Se está sencillamente cancelando la posibilidad del conflicto. Peor aún la denuncia del conflicto se considera –la causa de– el conflicto. Es como si a quienes llaman la atención sobre la discriminación de las mujeres en la India se les reprochase generar el conflicto que denuncian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el trasfondo de esa prohibición del conflicto hay una confusión acaso interesada entre un problema y su denuncia, una trampa: quienes se quejan de la política lingüística no hacen política lingüística por la misma razón que las mujeres que denuncian el acoso no están acosando, ni los que se oponen a la guerra están en la guerra, ni los que critican una película hacen cine. En todo caso, resulta chocante que quienes llevan a cabo políticas lingüísticas descalifiquen a los críticos porque “hacen política con la lengua”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea como sea, el argumento de la cohesión equipara cualquier forma de bilingüismo a “fractura social”, a “enfrentamiento cultural”. Una asimilación que requiere avales que no se ven por parte alguna. Desde luego, no es la experiencia de Finlandia, un país bastante cohesionado, con escuelas monolingües en finlandés, monolingües en sueco, además de bilingües. En realidad, uno tiene la impresión de que el enfrentamiento puede aparecer cuando la lengua de tantos es ninguneada por las instituciones. Por otra parte, y esto es lo fundamental, lo que habría que justificar es por qué el “argumento de la división” opera en una sola dirección, en favor de las lenguas minoritarias, y no del castellano. Si apostar por una única lengua fuera el mejor modo de evitar el conflicto, de asegurar la cohesión, el castellano debería ser la lengua de enseñanza. Valdrían las mismas razones de los nacionalistas en favor de la exclusiva enseñanza en catalán, la conveniencia de evitar la separación en líneas de educación, en comunidades culturales, y algunas otras más importantes: es la lengua mayoritaria y común en las distintas comunidades autónomas, la argamasa local, y la común a todas ellas, la argamasa nacional, y, sobre todo, la más usada por aquellos con indiscutibles problemas de integración, los emigrantes. Vamos, de nuevo las tesis de &lt;i&gt;Kymlicka&lt;/i&gt;, que, lo que son las cosas, acabaría por resultar un fanático españolista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b style=""&gt;Para concluir&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las políticas “de normalización lingüística” no nos han dado ni un día ni un lugar para la tregua. Esas políticas, que rigen buena parte de la vida –empezando por la laboral-- de los españoles, de todos, de los de Albacete y de los de Tarragona, son el busilis en torno al cual se han vertebrado tesis políticas que han servido para sancionar la reorganización de Estado. Los nacionalistas han transitado de las lenguas propias a la exigencia de formas más o menos encubiertas de soberanía sin perder un minuto en detallar las premisas intermedias, las que llevan de unas cosas a otras. Los nacionalistas y, vamos a decirlo todo, buena parte de una izquierda, que, a falta de mejores causas, o por lo menos más claras, se embarcó en las de los nacionalistas, sin saber muy bien lo que adquiría, como ha quedado claro cuando, con cara de tonta, ha descubierto que el lote de las identidades incluía cosas como unas singulares balances fiscales al amparo de las cuales se condenan las redistribuciones de riqueza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, lo primero es mirar la realidad de frente y no decorarla. Ni escamotearla ni hacer de la necesidad virtud. En muchas e importantes dimensiones de la vida, la diversidad de lenguas es, antes que otra cosa, una fuente de dificultades, un problema que hay que conllevar y al que hay que dar una solución política. En Europa nos irían las cosas bastante mejor si nos manejásemos en una lengua común o, por lo menos, en una lengua franca. Como oportunamente recordó Sánchez Ferlosio, se equivocó el presidente cuando dijo que “&lt;i&gt;las&lt;/i&gt; lenguas están para entenderse”. Es &lt;i&gt;la &lt;/i&gt;lengua la que está para entenderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte, en España disponemos de una lengua común y franca. Parece justificado utilizarla en aquellas actividades colectivas que alcanzan a todos a la vez y que no afectan a derechos. No veo a quién se deja de reconocer por utilizar una lengua común –en lugar de tres o cuatro-- en la rotulación de las carreteras, un bien público que hemos de usar todos, gentes que van de aquí para allá, y que requiere transmitir la información con la máxima economía de medios, sin distraer la atención. Tampoco creo que lo hubiera en la matriculación de los automóviles con la letra “E”, a pesar de las terribles tensiones que, según los nacionalistas, dicha medida iba a desatar, lo que animó a &lt;i&gt;La Vanguardia&lt;/i&gt; --es de suponer que para aplacar las tensiones --a regalar adhesivos con matrículas ilegales, ante la indiferencia general de sus lectores. No había allí operación centralista alguna, sino simple sentido común, a no ser que consideremos anticentralistas las matriculas “de Franco”, las provinciales, aún más “cercanas al ciudadano” que las autonómicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una reflexión más completa sobre estos asuntos debe tener en cuenta, además de la eficacia, las circunstancias particulares de cada lugar y, sobre todo, los derechos de las minorías, esos que parece olvidar &lt;i&gt;Kymlicka&lt;/i&gt;, cuando defiende políticas que, aplicadas, conducirían a hacer de la lengua común la única lengua. Es ahí donde hay lugar para las lenguas “propias”. En atención a los derechos, lo razonable en matrículas y carreteras, puede no serlo al abordar el trato de los ciudadanos con la administración. Las consideraciones de eficacia o de cohesión pierden aquí buena parte de su peso. Es cierto que, con los soportes tecnológicos tradicionales, una documentación bilingüe es más costosa y menos eficaz, pero en la vida hay más razones que las contables. (De todos modos, tengo para mí que nuestros nacionalistas, para borrar las huellas del castellano, no perderían un instante en echar mano de los argumentos de &lt;i&gt;Kymlicka&lt;/i&gt;, en apelar a la mayoría y a la eficacia, si, allí donde gobiernan, la “lenguas propias” fuese la de mayor uso. De hecho, sin serlo, ya sucede así en Cataluña, incluso con la mayoría de las páginas de Internet y eso que, en ese medio, el coste del bilingüismo, a largo plazo, es cero. )&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que no debemos confundirnos acerca de lo que está en juego. Si no para iniciar el debate siempre aplazado, el manifiesto, al menos, ha servido para mostrar que en estos asuntos hay algo más que sensibilidades ofendidas e ingenuidad. Que la identidad cotiza estratégicamente hoy lo saben todos. Como aquí el más tonto hace relojes, hoy podemos leer cosas como: "Los leoneses hemos sido capaces de desarrollar un idioma propio, el nuestro, que es el máximo exponente de nuestra cultura y el que ha dado forma a nuestra manera de ver el mundo, de sentir el mundo. Como leoneses no podemos permitir que la humanidad pierda uno de sus idiomas, el idioma propio de León, la Llingua Llïonesa." No, quienes escriben estas cosas, los de Unión del Pueblo Leonés, no han perdido el juicio, o no más que los que, echando mano del bable, el castúo o el murciano, escriben cosas parecidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que nadie se engañe, aunque lo llaman identidad quieren decir poder propio o, simplemente, dinero. Los nacionalistas descubrieron el camino y los demás han tomado nota. Basta con pasearse por los barrocos preámbulos de los nuevos estatutos de autonomía para comprobarlo. Los vascos, con sus siete mil años, según Ibarretxe: unos recién nacidos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-3841114399580615610?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/3841114399580615610/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=3841114399580615610' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/3841114399580615610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/3841114399580615610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/11/las-lneas-rojas-del-debate-sobre-la.html' title='Las líneas rojas del debate sobre la lengua'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-4761836783834878689</id><published>2008-11-20T07:42:00.002+01:00</published><updated>2008-11-20T07:45:21.368+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Estados Unidos'/><title type='text'>La elegancia de hablar bien</title><content type='html'>Editorial (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El acento&lt;/span&gt;) de &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/elegancia/hablar/bien/elpepiopi/20081120elpepiopi_3/Tes/"&gt;El País de 20 de noviembre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se sabe lo que podrá hacer Obama, si cumplirá finalmente todas sus promesas. Mientras llega el momento de pronunciarse sobre sus políticas concretas, quizá no esté de más ocuparse de algunas cosas buenas que ya ha hecho. Y una de ellas es hablar bien. Cuantos siguieron la campaña quedaron fascinados por su oratoria y, el último día, no sólo impresionó Obama, también lo hizo McCain.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo pueden resultar tan convincentes si se limitan a leer sus discursos a través de un sofisticado sistema que &lt;i&gt;les sopla&lt;/i&gt; las palabras proyectándoselas en una pantalla semitransparente? Dicen los expertos que si los políticos estadounidenses hablan bien es porque: &lt;i&gt;a)&lt;/i&gt; los partidos demócrata y republicano tienen "una conciencia moral sólida"; &lt;i&gt;b)&lt;/i&gt; son el resultado de un sistema que les exige dar bien en televisión; &lt;i&gt;c)&lt;/i&gt; en Europa mandan más los partidos y los nuestros no son políticos-personaje; &lt;i&gt;d)&lt;/i&gt; desde pequeños se les enseña en la escuela a hablar en público; &lt;i&gt;e)&lt;/i&gt; pasan muchas horas ensayando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro que se pueden encontrar 17 razones más para justificar esa verdad indiscutible, que nuestros políticos aburren. De los líderes de los dos partidos más votados, Rodríguez Zapatero tiene una querencia excesiva por la solemnidad y a Rajoy le pierde su pasión por el chascarrillo. Así que el primero no deja fluir nunca su discurso sino que lo va partiendo en fragmentos que contienen como máximo tres palabras (además mal acentuadas): está convencido de que cada vez que dice algo está descubriendo el mundo, así que deja esos silencios para que suspiremos. Rajoy, mientras tanto, quiere siempre modular sus frases con un &lt;i&gt;swing &lt;/i&gt;irónico, y sube y baja prometiendo que va a rematar. Pero no remata nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno de los expertos decía que los dos grandes partidos de EE UU tienen "una conciencia moral sólida" quería decir que sus políticos incorporan a Dios en sus discursos con gran facilidad. No vayan a imitarlos, por favor, justo en eso. Está claro que para hablar bien hay que haber sido educado en hacerlo y que hace falta practicar. Pero lo primero de todo es darse cuenta de que con tanta solemnidad y afán irónico sólo se provoca tedio y hastío.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-4761836783834878689?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/4761836783834878689/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=4761836783834878689' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/4761836783834878689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/4761836783834878689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/11/la-elegancia-de-hablar-bien.html' title='La elegancia de hablar bien'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-1785623119104181676</id><published>2008-11-13T10:55:00.003+01:00</published><updated>2008-11-13T11:01:01.645+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reggio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Enric Juliana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vanguardia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nacionalismo'/><title type='text'>‘La pell fina’ (A favor de ‘The Economist’)</title><content type='html'>Por Enric Juliana en La Vanguardia de 13 de noviembre de 2008 (Leído &lt;a href="http://reggio.wordpress.com/2008/11/13/la-pell-fina-a-favor-de-the-economist-de-enric-juliana-en-la-vanguardia/"&gt;&lt;span style="color:blue;"&gt;en Reggio&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘La fiesta se ha terminado’ anuncia el dossier de catorce páginas del diario ‘The Economist’ dedicado a España. Nadie en Madrid ha protestado al ver al toro Osborne rendido y agotado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los quioscos de Madrid están empapelados con un vistoso anuncio de &lt;i&gt;The Economist&lt;/i&gt; en la que el toro Osborne, el toro del cartelón, el toro que algunas almas frenéticas han insertado en la bandera española con notable ordinariez, aparece de rodillas, sin orgullo, derrotado, derrengado. ‘The party’s over’ titula la revista británica. ‘La fiesta se ha terminado’ anuncia el dossier de catorce páginas dedicado a España. Nadie en Madrid ha protestado. Ninguna patriótica vestidura se ha rasgado al ver al toro rendido y agotado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En octubre tuve ocasión de conversar más de una hora con el autor del informe, el periodista Michael Reid, responsable de la revista en América Latina. Fue un desayuno muy agradable en las oficinas de &lt;i&gt;La Vanguardia&lt;/i&gt; en Madrid, que en algún momento me recordó los tiempos en que fui corresponsal en Italia. Esa saludable media distancia con la que un corresponsal o enviado especial puede dibujar un retrato general del país que visita, sin necesidad de perderse en los vericuetos de la política doméstica. Esa media distancia tiene siempre el sabor de la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor Reid me pareció un profesional competente, bien informado sobre los asuntos de España y con un enfoque certero del futuro: la dudosa viabilidad de la actual estructura política ante una crisis económica que se prevé larga, dura y fatigante. El señor Reid llegó a España con la pregunta correcta. Le di mi opinión sobre el cuadro general, le conté alguna anécdota (los seiscientos periodistas que se acreditaron en el Senado durante la última Conferencia de Presidentes Autonómicos) y me permití sugerirle el nombre de algunas personas que podían ser de su interés. Y sentí una cierta envidia cuando me informó que su trabajo de campo duraría tres o cuatro semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dossier de &lt;i&gt;The Economist&lt;/i&gt; no me ha decepcionado. Es bueno. Periodismo de nivel. No comparto algunas afirmaciones de Reid sobre la situación catalana, que me parecen muy influidas por el rampante ’savaterismo’ (que no zapaterismo), pero el reportaje no está escrito en clave ofensiva. El señor Reid habla en algún momento de “caciquismo regional” (sin aludir directamente a Jordi Pujol). La expresión, de origen latinoamericano, es fuerte, incluso desagradable, pero ciñámonos a los hechos. Por ejemplo: ¿cómo calificar las burdas maniobras de abordaje que en estos momentos pilota el gobierno regional de Madrid contra el presidente de Caja Madrid, la segunda mayor caja de ahorros de España?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dossier acierta en lo fundamental: el mapa de las diecisiete autonomías, tal y como hoy está planteado, será de difícil viabilidad en los tiempos venideros. &lt;i&gt;The Economist&lt;/i&gt; no reivindica, sin embargo, el regreso al centralismo. Al contrario, apunta una solución inteligente. La única solución razonable al galimatías español en los tiempos duros que se avecinan: “Hubiera sido más fácil para todos los interesados que España hubiera adoptado el federalismo en 1978. Que se hubieran establecido reglas claras sobre la recaudación de los impuestos y el gasto público. El Senado se podría haber convertido en la cámara donde las regiones estuvieran formalmente representadas y pudieran resolver sus diferencias, como en el Bundesrat de Alemania”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Govern de la Generalitat de Catalunya, a través de su portavoz de turno, la consejera de Justicia, Montserrat Tura, ha protestado airadamente y ha acusado a la revista británica de ofender a Catalunya. Ha exigido disculpas, incluso. Las declaraciones de la señora Tura me parecen impresentables. Digo más: me parecen muy impresentables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tres razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Primera.&lt;/span&gt; No es misión de un gobierno el efectuar recriminaciones de carácter moral a la prensa. Con mayor motivo, si tenemos en cuenta que el presidente de la Generalitat y otros ilustres miembros del Govern declinaron recibir al enviado de &lt;i&gt;The Economist&lt;/i&gt;, una publicación de prestigio reconocida en todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Segunda.&lt;/span&gt; Nunca el catalanismo había emitido tantas señales de inseguridad en los últimos treinta años. Hay una actitud claramente neurasténica en algunos dirigentes políticos catalanes. Un enfoque crítico de &lt;i&gt;The Economist&lt;/i&gt; no destruye nada, no hace peligrar nada, no cercena nada. Es una visión que conviene tener en cuenta, aunque no se comparta, en su totalidad o en parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Tercera.&lt;/span&gt; La política catalana ha dejado de tener una relación inteligente con la prensa extranjera acreditada en España. El retroceso ha sido espectacular en los últimos cinco años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, &lt;i&gt;l’encongiment casolà&lt;/i&gt; del que hablaba Gaziel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-1785623119104181676?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/1785623119104181676/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=1785623119104181676' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/1785623119104181676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/1785623119104181676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/11/la-pell-fina-favor-de-economist.html' title='‘La pell fina’ (A favor de ‘The Economist’)'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-2316976535337378271</id><published>2008-11-11T14:48:00.002+01:00</published><updated>2008-11-11T14:51:17.261+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lengua'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='José Luis Barbería'/><title type='text'>Mucho título y pocas letras</title><content type='html'>Por José Luis Barbería &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Mucho/titulo/pocas/letras/elpepisoc/20081019elpepisoc_1/Tes"&gt;en El País de 19 de octubre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las carencias gramaticales de los universitarios son un obstáculo para encontrar trabajo - Bastantes no pasarían el examen de ingreso al bachillerato de hace varias décadas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buena parte de los universitarios no superaría hoy el listón gramatical (dos faltas de ortografía o tres de puntuación acarreaban el suspenso) que se aplicaba décadas atrás a los alumnos de nueve años en el examen de ingreso al bachillerato. Nuestros estudiantes hablan, por lo general, un castellano pobre y, a menudo, impostado, porque el sistema educativo ha descuidado en los últimos tiempos la enseñanza de la lengua, y porque tampoco la sociedad cree que hablar y escribir bien sea fundamental para el desarrollo intelectual y el éxito social y profesional. Ésa es al menos la opinión de una amplia mayoría de docentes convencidos de que asistimos a un proceso de deterioro en el buen uso de la lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que muchos universitarios acaben la carrera con graves carencias gramaticales empieza a suponer ya un obstáculo a la hora de acceder a trabajos en los que la capacidad de expresión y persuasión son imprescindibles. Así, para mejorar la calidad comunicativa de sus empleados, grandes despachos de abogados, como Garrigues o Gómez Acebo y Pombo, han adoptado en su ámbito interno libros de estilo elaborados por la Fundación del Español Urgente (Fundéu). El propio Colegio de Abogados y empresas como Red Eléctrica Española van a seguir ese ejemplo, mientras la Facultad de Derecho de la Universidad Pompeu Fabra imita a las estadounidenses e implanta la asignatura de Redacción Judicial y Documental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mi percepción personal es que, en cuestión de ortografía y sintaxis, el nivel universitario es desolador", sentencia Leonardo Gómez Torrego, investigador del Instituto de Filología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Es un juicio que corrobora espontáneamente una legión de profesores con amplia experiencia docente. "Doy fe del deterioro progresivo en el uso correcto de la lengua", subraya Dolores Azorín, de la Universidad de Alicante. "Hay una diferencia abismal entre los escritos de los chavales de hace 15 años y los de ahora. Creo que la pérdida de vocabulario es la punta del iceberg de un mal endémico, estructural, de nuestro sistema de enseñanza", destaca Víctor Moreno, doctor en Filología Hispánica y autor de numerosos trabajos sobre la materia. "La mayoría, y hablamos precisamente de alumnos de Filología, no sabe expresarse bien, no domina el lenguaje y, en consecuencia, tampoco el pensamiento", apunta Manuel Alvar Ezquerra, catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que dispara las alarmas no son las faltas de ortografía, por garrafales que sean; tampoco las confusiones léxicas del tipo "a la muerte del monarca, empezaron las guerras intestinales". Lo que preocupa verdaderamente es la incompetencia expresiva de muchos universitarios que les imposibilita comunicarse con un mínimo de sentido, coherencia y criterio. "El género sirve para designar el sexo de la palabra, sustantivo, adjetivo, artículo, pronombre...", escribió, por ejemplo, un alumno de Filología Hispánica en los pasados exámenes de septiembre. "Desde Aristóteles, se tiene conciencia de la palabra, aunque no se sabe si existe realmente", apuntó otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aceptado que toda promoción estudiantil está llamada a engordar la &lt;i&gt;Antología del disparate,&lt;/i&gt; el problema adquiere un fondo inquietante cuando se comprueba que alcanza también a los niveles teóricamente más selectos del mundo universitario. "Observo un deterioro muy grande, y no sólo ortográfico. Hay licenciados que tienen dificultades para ordenar una frase con su sujeto, verbo y complementos", asegura la directora de convocatorias de becas de La Caixa, Rosa María Molins. Los licenciados de los que habla son los aspirantes a becas de posgrado, por lo general, alumnos de elevada nota media de carrera, a quienes se les pide que expliquen en dos o tres folios las razones que les llevan a solicitar la ayuda económica, el proyecto que pretenden hacer, y dónde y cómo les gustaría desarrollarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo es posible que estos universitarios de brillante currículo presenten textos pobres y deficientes al jurado que tiene que decidir si les concede las becas (74.000 euros en 18 meses) y la oportunidad de formarse en centros internacionales del máximo nivel? ¿No se esmeraría cualquiera en su lugar para que su tarjeta de presentación estuviera exenta de faltas y, en caso de dificultad, no recabaría el asesoramiento de alguien más ducho en la materia, todo menos quedar en evidencia? La explicación no es sólo la desidia, ni las dificultades derivadas de la naturaleza ortográfica del español (en realidad, la ortografía de nuestra lengua es de las más fáciles, además de muy fonética), sino el nivel de expansión actual del problema. "El mal uso de la lengua alcanza igualmente a los propios profesores de Ciencias de la Educación. Cuando les corrijo los textos, les añado el comentario de que no pueden enseñar a nadie si cometen semejantes faltas", indica Mercedes Vico Monteolivo, defensora de la Comunidad Universitaria en Málaga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La lengua ha dejado de ser clave en la formación del profesorado. En Magisterio, la materia Didáctica de la Lengua es una asignatura de 6 créditos y 60 horas de clase en un cuatrimestre, así que puede que las últimas promociones de maestros no estén muy preparadas en este terreno. Hay un cierto abandono de las humanidades en la formación del profesorado, y también la literatura ha dejado de ser importante", dice el decano de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, Humberto Hernández.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque, al parecer, no hay estudios que lo certifiquen, algunos entendidos opinan que el proceso de deterioro se inició en 1990 con la entrada en vigor de la LOGSE, que amplió hasta los 16 años la edad de la enseñanza obligatoria. Piensan que, en la práctica, estos cambios trajeron consigo cierto abandono de la enseñanza de la ortografía en un sector muy amplio de la ESO, y que ese hueco no ha sido bien cubierto en la posterior etapa de los dos años de bachillerato. Pese a las sospechas de algunos expertos, no está demostrado que el bilingüismo incida en el problema, aunque se sabe que algunas becas de periodismo han sido declaradas desiertas porque los aspirantes -en este caso, alumnos formados exclusivamente en catalán y con poco uso diario del español- no alcanzaban el nivel gramatical mínimo exigido. "Los catalanes manejan el español mejor que el catalán e igual que los del resto de España", afirma Alberto Gómez Font, vicesecretario de la Fundéu y profesor de Periodismo Científico en la Universidad Pompeu Fabra. "Damos redacción en catalán y en castellano, y no vemos que haya diferencias significativas", indica Salvador Alsius, decano de Ciencias de la Información en esa misma universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cultura globalizadora uniformadora y pasiva del ocio audiovisual, el lenguaje coloquial de los medios de comunicación y la economía lingüística que acompaña la comunicación por teléfono móvil e Internet sí estarían contribuyendo a la pérdida de la riqueza expresiva del idioma. Y, sin embargo, tampoco cabe achacar todo el problema a la invocada nefasta influencia de las nuevas tecnologías que, a cambio de actualizar el género epistolar, fomentan una comunicación sustentada en abreviaturas y en un léxico elemental en el que la &lt;i&gt;h&lt;/i&gt; ha quedado proscrita y la &lt;i&gt;q&lt;/i&gt; es suplantada por la &lt;i&gt;k&lt;/i&gt;. Ésta es la opinión de Alberto Gómez Font: "Las abreviaturas se utilizan desde la Edad Media, y, además, eso de que la gente lee cada vez menos es un tópico falso. Pero si se pasan todo el día en el ordenador".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie niega, sin embargo, que el &lt;i&gt;chateo&lt;/i&gt; juvenil, salpicado a menudo de ostentosas faltas de ortografía -no se sabe si fruto de la incuria, de la búsqueda del caos o del intento de asesinar a la lengua-, conlleva el apresuramiento y la precipitación, y, en esa medida, la renuncia a corregir el texto y a tratarlo con esmero. "Es normal que la jerga juvenil se renueve y resulte transgresora. La cuestión no son las abreviaturas de los SMS o los coloquialismos, sino el empobrecimiento extremo que a veces se refleja en cierta dificultad para razonar en abstracto y en la falta de adecuación al interlocutor", subraya Concepción Martínez Pasamar, directora del Instituto de Lengua y Cultura españolas de la Universidad de Navarra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nada, pues aquí vengo, a que me expliques este 3, porque el examen me salió de puta madre", sería un ejemplo de esa falta de adecuación que hace que muchos universitarios españoles sólo se sirvan de una manera de expresarse, sea quien sea su interlocutor o las circunstancias de la charla. Y con demasiada frecuencia, la forma de expresión escrita es la pura oralidad vertida directamente sobre el folio en blanco: "Una breve consulta: voy a intentar presentarme al examen del día 1, si no, me presentaré &lt;i&gt;al día 7.&lt;/i&gt; ¿Podría decirme &lt;i&gt;cual&lt;/i&gt; es el temario que entra para &lt;i&gt;examen?,&lt;/i&gt; la verdad es que con tanto parcial no &lt;i&gt;se que&lt;/i&gt; entra en este examen, quisiera saber si entra de nuevo el temario del que nos hemos examinado o no. A su vez sería interesante saber los puntos del temario que entran. Espero que esta vez me entienda, saludos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proclamado objetivo de que, al finalizar la enseñanza obligatoria, el estudiante debe escribir sin faltas y estar gramaticalmente capacitado para cubrir sus necesidades de expresión futuras chirría enormemente al contacto con las cifras disponibles. Según el estudio del Instituto Nacional de Calidad y Evaluación, en 2001 sólo el 11% de los alumnos del último curso de ESO no cometía ninguna falta de ortografía en las letras, el 6% en las tildes y el 1% en los signos de puntuación. Pese a que en buena lógica, un universitario de fin de carrera tiene menos errores que un alumno de ESO, escribir correctamente es una habilidad que debe adquirirse con anterioridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su intento de superar el empobrecimiento léxico, parte de la comunidad estudiantil busca refugio en el lenguaje administrativo y se adorna con un empalagamiento, un rebuscamiento postizo, un cultismo mal utilizado e inducido, en buena medida, por el mundo de la política y los medios de comunicación. "Lo que me preocupa es que detecto un lenguaje cada vez más alambicado, retórico y cursi. En eso, los alumnos coinciden con las gentes de la &lt;i&gt;tele&lt;/i&gt; que quieren aparecer sofisticadas. Se ha extendido el hábito del eufemismo. El problema es más la oscuridad que la incorrección, y puede que su origen haya que buscarlo sobre todo entre los políticos y los medios", indica Ángel González, profesor de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ejemplo de esa oscuridad impostada, de ese deleznable español que se nutre a menudo de muletillas y comodines, la aportaría el siguiente fragmento de un examen universitario: "Es obvia la existencia de dos tipos de registro en este texto. (...) Céntrome un momento en el texto culto. De la mano del redactor. Cabe resaltar la intervención, más allá de los hechos objetivamente concurridos en el evento; además de oraciones explicativas a modo de epíteto, como si se tratase un público al que todo hay que aclarárselo, también se denota la compadecida visión del propio autor hacia el mismo asunto".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empobrecimiento del léxico y rebuscamiento impostado vienen a ser las dos caras de un mismo problema que muestra que el sistema no garantiza el aprendizaje del buen uso de la lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El empleo abusivo del gerundio y de las comas -"muchos textos parecen salpicados de cagaditas de mosca", dice Alberto Gómez Font-; el uso errático de las tildes y los signos de puntuación; el desconocimiento de la ortografía; los vicios del laísmo, leísmo, yeísmo y dequeísmo; la sustitución del imperativo por el infinitivo ("comer" en lugar de "comed"), y la utilización del infinitivo como verbo principal ("decir que"... en lugar de "quiero decir que"...) compondrían algunos de los defectos más frecuentes. A eso hay que sumar la utilización de expresiones que los entendidos juzgan aberrantes, como "a nivel de...", introducidas desde la política y el periodismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este panorama poco reconfortante reverdece la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor, mientras se asienta la convicción de que, contra lo que ocurre en otros países, a nuestros estudiantes no se les forma adecuadamente en la lectura, la escritura y la oratoria; no se les enseña a exponer sus conocimientos. Los estudios internacionales de evaluación &lt;i&gt;Pirls&lt;/i&gt; (2006) y &lt;i&gt;PISA&lt;/i&gt; (2003) demuestran que el nivel de comprensión lectora de nuestros estudiantes de primaria y secundaria está a la cola europea y se sitúa sólo ligeramente por encima de la media de los 40 países de la OCDE.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un dato altamente significativo es que únicamente el 40% de los alumnos españoles tiene profesores con formación específica en didáctica de la lectura, mientras que en el plano internacional, ese porcentaje asciende al 57%. Muchos docentes echan en falta la actividad escolar de la lectura en voz alta, la exposición pública oral de un tema, y la profusión de redacciones y notas escritas que se mantienen en países anglosajones, y en Italia y Francia. "Aquí no se ha prestado atención hasta hace poco a la retórica, como ocurre, por ejemplo, en EE UU con las ligas de debate universitarias", apunta Concepción Martínez. "Los ingleses cuidan mucho más la presentación", sostiene Rosa María Molins.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin necesidad de avalar la vieja teoría, más mito que realidad, de que hasta el más iletrado de los franceses puede expresarse con soltura y precisión, parece establecido que la competencia lingüística general (claridad, coherencia, no reiteración) en un país como Francia es superior a la de España. La razón no habría que buscarla en la naturaleza pretendidamente más lógica y diáfana de la lengua francesa, sino en el hecho, constatado por lingüistas como Eugenio Coseriu, de que se expresan de manera más lógica y diáfana. Por tanto, se trata de una cuestión de educación en su sentido más amplio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"En Francia hay un orgullo por la lengua que no encuentro en España", constata Ángel González. "Todos los profesores franceses, sea cual sea su asignatura, son antes que nada profesores de francés", subraya Manu Montero. El ex rector de la Universidad del País Vasco piensa, sin embargo, que el problema de la ortografía y del empobrecimiento del idioma no es exclusivo del español. "Tengo noticia de que unos maestros franceses hicieron la prueba de poner unos dictados de hace 60 años y comprobaron que los alumnos de hoy cometen muchas más faltas". En todo caso, además de contar con un sistema educativo tradicionalmente orientado a la búsqueda de la brillantez expositiva, la sociedad francesa valora mucho más el hablar y escribir bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Si ahora se escribe peor, es por un asunto de mentalidad, porque hay mucha gente que cree que expresarse bien no es importante y que la lengua no sirve para nada", reflexiona José Antonio Pascual, lingüista y catedrático de la Universidad Carlos III. "Aunque el dominio de la lengua es fuente de poder y resulta indispensable si se aspira a tener una cabeza bien amueblada, parece que el éxito social se ve en otras cosas, como en el dinero o la fama", indica. "Debe de haber un motivo fuerte para que la lengua, que es sutileza, posibilidad de acuerdo, lo opuesto al mundo de las verdades absolutas del blanco y negro, no esté hoy valorada en nuestra sociedad".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, José Antonio Pascual tiene un mensaje esperanzador para los universitarios que se pelean con la gramática. "Cuando Fernando Lázaro Carreter (ex director de la Real Academia Española, RAE) leyó mi tesina sobre Pío Baroja, me dijo que no se entendía nada y que, si había decidido presentarla, era exclusivamente por no dejarme sin licenciatura. Bueno, creo que con el tiempo he ido mejorando y que ahora ya no escribo tan mal", apunta con ironía. Lo dice él, que es miembro de la Academia Española.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-2316976535337378271?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/2316976535337378271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=2316976535337378271' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2316976535337378271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2316976535337378271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/11/mucho-ttulo-y-pocas-letras.html' title='Mucho título y pocas letras'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-2249683186690355787</id><published>2008-11-06T10:24:00.001+01:00</published><updated>2008-11-06T10:25:41.232+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reggio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Francesc de Carreras'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vanguardia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Estados Unidos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='política'/><title type='text'>Obama y la nueva política</title><content type='html'>Por Francesc de Carreras en La Vanguardia de 6 de noviembre de 2008 (Leído &lt;a href="http://reggio.wordpress.com/2008/11/06/obama-y-la-nueva-politica-de-francesc-de-carreras-en-la-vanguardia/"&gt;en Reggio&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barack Obama no ha ganado las elecciones de anteayer por ser el líder de un partido. Tras muchos meses de recorrer su país y dar a conocer su personalidad y su mensaje, lo que ha generado es un gran movimiento, ha arrastrado a sectores desengañados y sin esperanzas. Obama ha ganado porque se ha convertido en el líder de este gran movimiento. Un dato esencial lo revela bien a las claras: la participación ha sido del 66% cuando lo habitual era que apenas alcanzaba el 50%.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces tendemos a confundir los países con sus dirigentes. Por ejemplo, a Estados Unidos con Bush. La realidad es, afortunadamente, otra: las sociedades son plurales, no homogéneas, compuestas por individuos, cada uno de ellos con sus ideas, intereses e identidad. Ciertamente hay una Norteamérica conservadora, demasiado orgullosa de sí misma e intolerante con los demás, con los que no son como ellos. Es natural, en todos los países existen conservadores, personas asustadas por los cambios. Pero es evidente que también existe el otro sector, el que está descontento con muchos aspectos de la realidad que le rodea, el que es crítico con el poder establecido, el que quiere cambiar las cosas. A este sector se ha dirigido Obama en su larga campaña y con este sector ha conectado con su porte audaz y tranquilo, sus propuestas moderadas y razonables, su intransigencia frente a la injusticia. Así ha podido proclamar, en el extraordinario discurso pronunciado tras su victoria, que “el cambio ha llegado a Estados Unidos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los críticos demócratas con Obama, aquellos que hubieran preferido a Hillary Clinton como candidata, le reprochan la vaguedad de sus planteamientos y de sus propuestas. ¿En qué consistirá el cambio?, se preguntan. Quizás esperan un programa, un conjunto de medidas concretas claramente expresadas. Creo que no han entendido su mensaje. El cambio es, precisamente, él mismo, el cambio es Obama, con su curiosa personalidad, su peculiar estilo, su nueva manera de hacer política. ¿Una mezcla de John F. Kennedy y Martin Luther King? Quizás. Pero toda mezcla da lugar a un producto nuevo y Obama lo es. Veamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El origen familiar de Obama es sumamente curioso, y el resto de su vida, apasionante. En 1961 nace en Honolulu (Hawái) de padre keniano y madre nacida en Kansas. Entonces, ambos estudiantes, el padre llegaría a ser doctor en Economía por Harvard y la madre doctora en Antropología. Ambos se separan cuando su hijo tiene dos años, la madre se casa de nuevo, esta vez con un indonesio, y se van a vivir a Yakarta, donde Barack cursa sus primeros estudios. A los diez años vuelve a Honolulu, donde es educado en casa de su abuela materna. Tras una estancia en Los Ángeles, estudia Ciencias Políticas en la Columbia de Nueva York, años después trabaja en los barrios pobres de Chicago como organizador comunitario, a los treinta años cursa Derecho en Harvard y obtiene el doctorado, vuelve a Chicago y pasa a ser profesor en la universidad y abogado. En 1996 es elegido senador del estado de Illinois y reelegido en dos ocasiones más hasta que en el 2004 gana las elecciones al Senado de Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He resumido muy apretadamente su biografía, pero a la vista está que se trata de una vida intensa y peculiar, en la que destacan su capacidad para hacer frente a las dificultades familiares, su voluntad para abrirse camino en la vida y su continuado interés por implicarse en los problemas de la comunidad en que vive. Por tanto, nos encontramos ante una personalidad compleja, cruce de orígenes muy diversos - tiene, además, hermanos africanos e indonesios-, preocupado por encontrar su propia personalidad - en 1995 publicó un libro sobre sus orígenes familiares-, estudiante con inmejorables calificaciones en dos de las mejores universidades del mundo, trabajador social y abogado, con una notable labor legislativa como senador de signo antirracista y a favor de las libertades, buen escritor y extraordinario orador. Una biografía realmente asombrosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que por ello ha ganado: él es su biografía. El triunfo es el reconocimiento a su talento natural, a una trayectoria coherente y honrada, a su esfuerzo por hacerse a sí mismo, a su probada sinceridad - no ha tenido reparo en confesar haber sido durante un tiempo consumidor de marihuana y cocaína-, a su competencia profesional. Más que por ideología, aunque también, se le ha votado por empatía, porque suscita confianza, porque aparece como una persona limpia y sin nada que esconder. Un estilo de político nuevo que promete actuar de manera distinta a los demás. Lo ha demostrado hasta ahora - la financiación por internet de su campaña electoral es una prueba- y esperemos que no defraude. Toda una advertencia a la clase política, acomodada tranquilamente en hábitos que cada vez parecen más desfasados. Si las cosas se hacen bien, la audacia y la autenticidad de Obama es un modelo que seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello el triunfo de Obama puede ser un gran acontecimiento fuera de Estados Unidos, el comienzo en política de algo distinto. “Esta victoria en sí misma no es el cambio que buscamos, es sólo la oportunidad para que hagamos ese cambio. Y eso no puede suceder si dejamos las cosas como estaban antes”, ha dicho al celebrar el triunfo. Efectivamente, también en Europa, frente a la esclerosis de los partidos, habría que encontrar otras formas de hacer política, lograr que los escépticos y desengañados vuelvan a recuperar la esperanza, vuelvan a ser protagonistas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-2249683186690355787?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/2249683186690355787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=2249683186690355787' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2249683186690355787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2249683186690355787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/11/obama-y-la-nueva-poltica.html' title='Obama y la nueva política'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-636106202277677329</id><published>2008-11-04T10:37:00.001+01:00</published><updated>2008-11-04T10:46:41.934+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soroa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Correo'/><title type='text'>Palabras que nos piensan</title><content type='html'>Por José María Ruiz Soroa &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20080607/politica/palabras-piensan-20080607.html"&gt;en El Correo de 7 de junio de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se han planteado alguna vez el por qué todos llamamos «negro» a Barack Obama? Puede parecer una pregunta estúpida de respuesta obvia («le llamo negro porque es negro»), pero contestarla es más complejo de lo que parece y, sobre todo, nos enseña mucho sobre la asunción inconsciente de ideologías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Convenga conmigo, amigo lector, que a Barack Obama se le podría denominar con la misma corrección y propiedad tanto «negro» como «blanco», puesto su ascendencia biológica hace que en su genotipo se mezclen a partes iguales las características físicas que supuestamente configuran los grupos humanos así denominados. Y, a pesar de ello, a nadie se le ocurre llamarle blanco, ni siquiera mestizo o mulato, sino que todos le calificamos de negro ¿Cómo es ello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión no tiene respuesta lógica ninguna a no ser que aceptemos que la raza no es una categoría biológica, sino una realidad socialmente construida. Es una convención a través de la cual los grupos humanos establecen arbitrariamente distinciones categoriales entre las personas en base a algunos de sus rasgos fenotípicos manifiestos, siendo el grado de claridad u oscuridad de la piel uno de los más utilizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, en Estados Unidos ha tenido vigencia desde antiguo una regla muy particular en la construcción social de la raza. Es la regla de la hipofiliación, en virtud de la cual cualquier persona que poseyera un antepasado (incluso un bisabuelo) de una de las razas consideradas inferiores, quedaba automáticamente adscrito a ella. Se colocaba a las personas en el estatus inferior de todos los que teóricamente le pudieran corresponder por su filiación biológica, o dicho de otra forma, la parte de sangre de calidad inferior contaminaba a todas las demás. Esta regla sigue siendo socialmente asumida en los Estados Unidos, e incluso está legalmente sancionada en muchos Estados de la Unión a la hora de clasificar racialmente a las personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La regla estadounidense de la hipofiliación se aplica a todas las categorías raciales que los blancos dominantes han considerado inferiores, tales como afroamericanos, hispanos, asiáticos o aborígenes americanos. Es típica de una sociedad en la que se ha utilizado el constructo «raza» para garantizar a un grupo determinado una posición de superioridad incontestable. En esa sociedad, la frontera entre el grupo superior y los inferiores debe estar rígida y terminantemente trazada para asegurar el estatus privilegiado del primero. No caben situaciones raciales fluidas, ambiguas o mezcladas, sino que el grupo dominante expele fuera de sí a cualquier persona de rasgos impuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así las cosas, sucede que cuando calificamos de «negro» al candidato americano estamos asumiendo inconscientemente toda una ideología particular del grupo dominante estadounidense, estamos haciendo nuestra, aún sin saberlo, una muy particular regla para clasificar a las personas por el fenotipo más bajo de sus antepasados. Y es que las palabras, que en principio creemos que son neutras y objetivas, están marcadas por significados profundos que no se dejan ver, pero que nos fuerzan a ver el mundo de una determinada forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguien dijera que Barack Obama es blanco, le miraríamos con extrañeza y asombro, hasta tal punto hemos asumido el pensamiento hegemónico. En cierto sentido, puede decirse que no somos nosotros los que pensamos, sino que las palabras y las metáforas ampliamente generalizadas terminan por «pensarnos ellas a nosotros».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y a qué viene todo esto? Probablemente a nada importante. Sólo intentaba poner de manifiesto con un ejemplo vívido cómo el uso de ciertas palabras puede no ser inocente, sino que determina la asunción inconsciente de valores ocultos. En nuestra realidad vasca, un buen ejemplo de ello es el empleo sistemático de la palabra «paz» para denominar el estado ideal en que nos gustaría se hallase una Vasconia sin terrorismo. Si no hay «guerra» alguna, ¿por qué pedimos «paz»? ¿Por qué no usamos otras palabras más exactas, tales como «justicia», «ley», «libertad» o «castigo» para decir lo que queremos, que desaparezca el terrorismo y que los delincuentes sean castigados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se mira ‘detrás’ de la palabra, se observará que el uso de «paz» no es casual en absoluto, que incorpora exactamente la visión del nacionalismo sobre el «conflicto» así como su solución preferida. La palabra «paz» para el futuro deseado lleva a pensar la situación actual como «violencia». Es decir, como una situación impersonal cuya responsabilidad está en la historia. No como una situación de delitos individuales, concretos y continuados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Paz» y «violencia» son palabras que absuelven a los culpables y transforman los delitos en manifestaciones de un problema político difuso. Nadie utiliza el término «paz» para imaginar y reclamar una sociedad sin violencia de género, o sin pederastia, o sin robos y atracos. Pero sí para describir el futuro sin ETA. Piénsenlo, porque no es casual ni inocente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-636106202277677329?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/636106202277677329/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=636106202277677329' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/636106202277677329'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/636106202277677329'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/11/palabras-que-nos-piensan.html' title='Palabras que nos piensan'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-176675286069457593</id><published>2008-11-02T12:45:00.002+01:00</published><updated>2008-11-02T12:51:29.390+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Antonio Muñoz Molina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nacionalismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Babelia'/><title type='text'>Más naciones</title><content type='html'>Por Antonio Muñoz Molina &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/naciones/elpepuculbab/20081004elpbabese_5/Tes/"&gt;en Babelia de 4 de octubre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un titular de &lt;i&gt;ABC&lt;/i&gt; me llama la atención: "La Nación filmada". ¿Las naciones se filman, como se fotografiaban los ectoplasmas en aquellas sesiones de espiritismo &lt;i&gt;científico&lt;/i&gt; en las que tenían tanta fe inteligencias de primera clase como W. B. Yeats o Arthur Conan Doyle? Yo imaginaba que las naciones, como los fantasmas, eran entidades inefables, dotadas de una existencia conjetural o metafórica, sólo indudable gracias a un acto de fe. Las naciones, ha observado el historiador José Álvarez Junco, tienen una naturaleza paradójica: por una parte, según sus adeptos, han persistido rocosamente idénticas a sí mismas desde tiempo inmemorial; por otra, han de ser construidas o forjadas mediante esfuerzos educativos colosales, que suelen incluir la exposición de las mentes más jóvenes a dosis alarmantes de historia embustera y mediocre literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nación se construye, se forja. La nación se filma. A lo que se refiere el titular de &lt;i&gt;ABC&lt;/i&gt; es a una película de José Luis Garci a punto de estrenarse, &lt;i&gt;Sangre de mayo,&lt;/i&gt; que al parecer se inspira en uno o dos &lt;i&gt;Episodios&lt;/i&gt; de Galdós para fantasear sobre la sublevación del 2 de Mayo en Madrid, con gran lujo de extras vestidos de manolos y chisperos y de protervos soldados franceses montados a caballo, exhibiendo corazas y penachos, esgrimiendo sables ensangrentados, cayendo abatidos por las navajas y los garrotazos del pueblo noble y heroico, de la Nación con su mayúscula de fervor colectivo y existencia indudable. La cultura española, me dijo hace poco melancólicamente un alto cargo del ramo, se extiende entre el principio del Paseo del Prado y el final de Recoletos, desde el Reina Sofía hasta la Biblioteca Nacional. La nación española, reverdecida por esta sangre cinematográfica de Garci -las naciones, por algún motivo, se robustecen gracias a los derramamientos de sangre- comprende el territorio modesto de la Comunidad de Madrid, en el que este segundo centenario del 2 de Mayo ha despertado un curioso fervor de celebraciones patrióticas. Si todo el mundo tiene su nación, ¿por qué nosotros íbamos a ser menos? Y no una nación cualquiera, una nación tibia, basada en esos principios de concordia constitucional que no entusiasman a nadie, y que tienen la antipatía de un matrimonio arreglado: una nación como Dios manda, con un pueblo primigenio y bravío, con retumbar de cañonazos, con vivas y mueras en las gargantas roncas, una nación con testosterona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un siglo los gobiernos todavía encargaban pinturas de historia de extensión panorámica para celebrar las glorias de la patria. Ahora se ve que encargan películas. También grandes exposiciones y montajes de mucho aparato teatral, en los que nunca falta la tradicional provocación vanguardista aportada por La Fura del Baus. En &lt;i&gt;ABC&lt;/i&gt; José Luis Garci le da las gracias a Esperanza Aguirre y a su opulento mecenazgo oficial, como el artista que besaba con reverencia la mano de su patrón aristocrático en el Antiguo Régimen. La parte más leída de la derecha española invoca a veces el universalismo ilustrado para llevar la contra a los nacionalistas de la periferia, pero en este centenario del 2 de Mayo se ha lanzado desatadamente, al menos en Madrid, a un nacionalismo que copia sin reparo el de sus adversarios y al mismo tiempo recupera los decorados más arcaicos de cartón piedra, los trajes de época más apolillados de la patriotería hispana. De pronto es como volver a las ilustraciones de las enciclopedias escolares, a las películas grandilocuentes de los años cuarenta, a Daoíz y Velarde, a Agustina de Aragón. Individuos con patillas largas y pañuelos a la cabeza llaman gabachos a los franceses y disparan trabucos. Las divisiones de clase se disuelven en el fiero entusiasmo unánime contra el invasor. ¿Quién va a negar la existencia de la nación española, si se alzó victoriosamente contra Napoleón, si hasta puede ser filmada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra los delirios de la política y de la ideología el mejor antídoto es el trabajo de los historiadores. Espantado por el regreso de la épica del 2 de Mayo -la épica es siempre el envoltorio palabrero de la carnicería- voy a buscar refugio en el historiador Álvarez Junco, en un libro literalmente imprescindible, &lt;i&gt;Mater Dolorosa: la idea de España en el siglo XIX&lt;/i&gt;, que trata del modo en que hechos históricos y puras ficciones se mezclan para crear la leyenda de un pasado nacional que legitime los sueños o los desvaríos políticos del presente, que dé algo de solidez al terreno movedizo en el que suele asentarse cualquier tentativa de comunidad civil. A lo largo del siglo XIX, el 2 de mayo de 1808 dejó de ser un acontecimiento confuso y ambiguo, fácilmente desfigurado por el recuerdo, sometido al escrutinio de la historia, para convertirse en el día sagrado de la fundación nacional. Fundación de lo nuevo y también despertar de lo antiguo: el problema es que ese espejismo de unanimidad encubría explicaciones de los hechos opuestas entre sí, relatos que tenían en común poco más que los detalles escenográficos. Para los liberales, el pueblo sublevado era la encarnación de la soberanía nacional, y por tanto de las libertades constitucionales que habrían de barrer el Antiguo Régimen; para los reaccionarios, el pueblo era la noble masa oscurantista y católica alzada en rebeldía contra las ideas extranjeras y corruptoras de la Revolución Francesa; el pueblo, analfabeto y primigenio, desbordó a las élites ilustradas que se hicieron cómplices del invasor y preparó el terreno para el regreso triunfal del rey absoluto, don Fernando VII. Muchos años después, cuando la guerra casi había desaparecido de la memoria viva, en los tiempos de frágil esperanza liberal de la Revolución de 1868, Benito Pérez Galdós fijó la épica liberal y popular del 2 de Mayo, en la primera serie de los &lt;i&gt;Episodios Nacionales.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero muy pronto, en la 'Segunda serie', la cándida ensoñación progresista de los primeros episodios se contamina de desaliento y oscuridad, como si de las litografías patrióticas en colores chillones Galdós hubiera pasado a las tinieblas siniestras de los &lt;i&gt;Desastres de la guerra,&lt;/i&gt; donde Goya no dejó ni un resquicio para las mentiras de la épica. En la primera serie Gabriel Araceli empieza siendo un pícaro y llega a ser un héroe; en la segunda, su protagonista, Salvador Monsalud, tiene la pesadumbre de quien se encuentra atrapado por los espectros de un país fratricida. Lo que hay en Goya y en el Galdós desengañado es una forma de lucidez incompatible con los entusiasmos baratos del patriotismo y con la complacencia que debe de sentir quien se imagina miembro de una colectividad sagrada, limpia de culpa y de mancha, separada de los extranjeros y de los enemigos por una línea indudable. La Guerra de la Independencia, que según Álvarez Junco tardó mucho en llamarse así, fue sobre todo, como cualquier guerra, un vendaval de destrucción y de envilecimiento, de crueldad sin motivo y sacrificio de inocentes; también una guerra civil cuyas heridas, en lugar de curarse, se agravaron a lo largo del siglo, con una persistencia en la discordia y el desastre de la que nadie, ni el patriota más obtuso, puede estar orgulloso. Como Luis Cernuda en el destierro, la única patria en la que uno se siente acogido es el país ancho y generoso que inventó Galdós&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-176675286069457593?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/176675286069457593/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=176675286069457593' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/176675286069457593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/176675286069457593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/11/ms-naciones.html' title='Más naciones'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-7665858064094811229</id><published>2008-11-02T11:45:00.003+01:00</published><updated>2008-11-02T11:51:49.414+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Antonio Muñoz Molina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Babelia'/><title type='text'>Una conversación</title><content type='html'>Por Antonio Muñoz Molina &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/conversacion/elpepuculbab/20081101elpbabese_8/Tes/"&gt;en Babelia de 1 de noviembre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia del amor, decía Bioy, la amistad es un sentimiento que soporta bien las grandes privaciones. Cada cierto tiempo, a lo largo de los años, yo me encuentro con Tzvetan Todorov, y la sensación de amistad recobrada es inmediata, según nos enredamos en una conversación que parece continuar sin fisuras la que tuvimos hará un año y medio en Bruselas, o la que se prolongó hasta tan tarde en casa de unos amigos comunes en París, en la que recuerdo que también estaba el añorado Juan José Saer, que murió unos pocos meses después. Todorov conversa igual que escribe, con una serenidad cordial, haciendo preguntas y escuchando con esa atención que lo anima a uno a explicarse con toda claridad, lo cual implica pensar despacio y no esconder la propia opinión ni maquillarla para hacerla más aceptable o por recelo hacia el modo en que será recibida. Todorov está de paso por Madrid, camino de la pompa y circunstancia del Premio Príncipe de Asturias, y a la hora de la cena se le nota ese cansancio peculiar de quien lleva muchas horas viendo caras de desconocidos, respondiendo entrevistas, explicando y simplificando en cada repetición lo que ha contado en su último libro, &lt;i&gt;El miedo a los bárbaros&lt;/i&gt;. También, como suele ocurrirles entre nosotros a los visitantes extranjeros, a Todorov no han parado de preguntarle sobre la actualidad española de estos días, como si en nuestro provincianismo diéramos por supuesta su obligación no sólo de conocerla sino de tener opiniones firmes sobre ella. En una noche solitaria y lluviosa, de restaurantes casi vacíos -el mal tiempo, la crisis-, Todorov llega a la cena con la fatiga de todas las veces que le han preguntado a lo largo del día sobre el propósito del juez Garzón de procesar a los culpables de la represión franquista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más de una vez ha escrito sobre la diferencia entre la justicia individual y la reparación histórica; sobre la necesidad de preservar la memoria del abuso y del sufrimiento y los empeños de modificar el pasado. El recuerdo de las lecturas y el de las conversaciones se confunde, y esta noche, en Madrid, en el abrigo de la grata compañía, las setas de temporada, el vino tinto, está bien sentir que uno aprende del conocimiento y la templanza de alguien, que es posible hablar no para repetir argumentos endurecidos por la ideología sino para explorar en común los matices de una cuestión muy difícil y la posibilidad racional de un acuerdo. Por su propia naturaleza, nos dice Todorov, la justicia tiene un marco de actuación limitado: trata de la comprobación de hechos concretos, se basa en pruebas materiales adquiridas según ciertos protocolos, en testimonios tan frágiles como los de la observación y la memoria. Quién podrá hacer justicia, en el estricto sentido legal de la palabra, al cabo de tres cuartos de siglo, cuando casi todos los testigos de una época han muerto. El trabajo que falta para saber lo que ocurrió corresponde ahora a los historiadores. Quiénes somos nosotros para constituirnos en policías y en jueces: para alimentar nuestro narcisismo, nuestro victimismo delegado, nuestros manejos políticos, con el sufrimiento de otros. La responsabilidad que sí nos corresponde es la que menos ejercemos: la de comprender de verdad, hondamente, sin prejuicios sectarios, la tragedia que vivieron nuestros mayores; la de indagar el origen de cada injusticia y lamentar de corazón cada crimen sabiendo siempre que la memoria es insegura y que el pasado puede estar lleno de trampas y de sorpresas amargas, de ambigüedades y zonas grises que nosotros no siempre somos quiénes para juzgar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acuerdo de una historia que cuenta Todorov en un ensayo sobre las dificultades extremas de convivir con el pasado: una mujer negra, en Suráfrica, acude a la Comisión de la Verdad para indagar el asesinato de su hijo en la época del &lt;i&gt;apartheid;&lt;/i&gt; lo que descubre es que los asesinos no fueron policías blancos, como había creído, sino sus compañeros de militancia clandestina en el Congreso Nacional Africano, que ejecutaron al hijo por disidente o traidor, y maquillaron luego el crimen para convertirlo en un ejemplo de heroísmo. Hablamos, inevitablemente, de Milan Kundera, de la avidez con la que tantos justicieros retrospectivos le niegan estos días la presunción de inocencia, en virtud de un documento dudoso y un rumor de hace más de medio siglo. Todorov no habla de oídas: nació en Bulgaria y vivió en un régimen comunista hasta los veinticuatro años; ha investigado, en su libro &lt;i&gt;Face à l'extreme&lt;/i&gt;, los límites de la dignidad moral y las posibilidades de la resistencia y del envilecimiento en las situaciones de máxima opresión, en los campos nazis y soviéticos. Aun en el infierno hay quienes son capaces de mantener su entereza humana: pero tal vez sólo a esos pocos les corresponde el derecho a juzgar las debilidades de quienes no resistieron tanto como ellos. Es muy probable que Milan Kundera no fuera un delator hace casi sesenta años, pero la sospecha, una vez enunciada, ya no se puede borrar por mucho que el único testigo cierto, él mismo, se declare inocente. Y hay una obscenidad moral en el juicio de quien se pone por encima, tantos años después, de quien sufrió mucho más. Los comensales nos miramos, alrededor de la mesa, en el asilo confortable de nuestra ciudadanía democrática, de nuestro bienestar civilizado, que nos permite hablar de los campos de exterminio mientras apuramos una botella de vino y un postre de quesos: en circunstancias peores, con nuestra vida en peligro, o ni siquiera eso, sabiendo que podríamos perder la libertad, o el trabajo, ¿en qué nos convertiríamos cada uno de nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También a esa pregunta lleva años dándole vueltas Tzvetan Todorov, y vuelve a tratarla en este último libro, en el que hace un esfuerzo de sutileza y honradez intelectual para precisar el significado de palabras tan manipuladas, tan decisivas sin embargo, como civilización y barbarie. Ni la una ni la otra designan estados permanentes, delimitados por fronteras fijas. Civilización es igualdad ante la ley y respeto a las diferencias de los otros. Barbarie es desigualdad, injusticia y tiranía. El derecho a la diferencia no equivale a disculpa para la opresión. El espíritu de la Ilustración no niega la diferencia en nombre de la universalidad: tan sólo distingue aquellos valores supremos que nos hacen libres e iguales, y que son tan frágiles que han de ser permanentemente defendidos. Bárbaro no es quien profesa otra religión o habla otra lengua o es más ignorante o no domina la tecnología. Bárbaro es quien niega a otro la plena condición humana. Y cometiendo actos bárbaros no se defiende la civilización contra la barbarie: se capitula ante ella haciéndola legítima. Barbarie es el ataque del once de septiembre y Abu Ghraib y Guantánamo. Hay muchas formas de cultura, pero sólo una de civilización: aquella que no consiente que se ejerza abuso sobre nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Todorov está cansado y no conviene prolongar esta tardía cena española. Continuaré conversando con él en sus libros, y cuando volvamos a vernos será como si la hubiéramos interrumpido la noche anterior. De cuántas cosas muy frágiles depende que pueda seguir manteniéndose una conversación así.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-7665858064094811229?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/7665858064094811229/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=7665858064094811229' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/7665858064094811229'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/7665858064094811229'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/11/una-conversacin.html' title='Una conversación'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-496984213719148598</id><published>2008-11-01T08:56:00.003+01:00</published><updated>2008-11-01T09:08:03.919+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Correo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nacionalismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Joseba Arregi'/><title type='text'>Ni ez naiz hemengoa (Yo no soy de aquí)</title><content type='html'>Por Joseba Arregi &lt;a href="http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20081031/opinion/naiz-hemengoa-aqui-20081031.html"&gt;en El Correo de 31 de octubre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a tomar prestada la frase del título de una columna radiofónica que existía en Euskadi Irratia, y que venía firmada por el escritor Juan Gartzia. Lo hice ya hace algunos años y me siento impulsado a hacerlo de nuevo por algunos comentarios que he podido leer en la prensa después de la visita de Rajoy y Antonio Basagoiti a San Mamés. El presidente del PNV de Bizkaia ha declarado que ellos, los nacionalistas, no necesitan sacarse fotos en San Mamés porque son de aquí, son aficionados del Athletic y van todos los domingos a San Mamés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los del PNV son de aquí. Si ellos son de aquí, los que no son del PNV no lo son. No son de aquí. No tienen el euskolabel. Y menos si además de no ser del PNV tampoco lo son del Athletic. Es decir, que de aquí, lo que se dice de aquí de verdad, de siempre, sólo son los del PNV y los del Athletic. O los del Athletic que sean del PNV. Los demás no son de aquí. Por eso se tienen que hacer fotos en San Mamés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve la infame distinción de los de aquí y los que no son de aquí. Vuelve el lenguaje del sucursalismo, vuelve la referencia a que este o aquel político que no sea nacionalista es un mero delegado de un 'no aquí', de un allí inaceptable. La sociedad vasca está dividida entre los de aquí, los nacionalistas del PNV -y me imagino que darán entrada a los nacionalistas que no sean del PNV- y los sucursalistas, los delegados -antaño se hablaba de representantes de potencias extranjeras o enemigas-, los que no son de aquí, los emigrantes, los extraños a la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo los nacionalistas tienen derecho a reclamarse de aquí. Los demás están de prestado. Transitoriamente. De cuerpo presente, pero no de alma, no de espíritu. No son hijos legítimos, no tienen derecho a la herencia. Quieren echar del poder a los nacionalistas, se decía no hace muchos años. ¡Qué atrevimiento! ¡Echar de casa al hijo legítimo, al primogénito y hacerse con la herencia! ¡A dónde vamos a llegar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos ante un problema serio. Ser de aquí, ser de la casa, tener derecho a la herencia de la casa de los padres, derecho de primogenitura para gestionar la herencia de la casa del padre, por un lado, y por otro ser delegado de algo de fuera, ser sucursalista de algo cuyo centro está fuera, no ser de aquí, sino de algún otro lado. Una alternativa que pensada en esos mismos términos sólo permite la exclamación 'Ni ez naiz hemengoa!', ¡Yo no soy de aquí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque en democracia el aquí está definido por un espacio de derechos y libertades fundamentales, no por el aquí físico de un espacio geográfico determinado. Porque en democracia lo importante no es ser de aquí, sino ser ciudadano. Porque en democracia lo importante es ser sujeto de derechos y libertades, y vivir en un espacio que garantice los derechos y libertades fundamentales, y no ser de aquí o de allí, hablar una determinada lengua, poseer una determinada creencia, tener un determinado sentimiento de pertenencia o albergar una determinada identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aquí de la democracia está constituido por los derechos y las libertades fundamentales. Por nada más. Con independencia cada vez mayor del territorio, de cualquier aquí. Son los ciudadanos quienes definen el territorio de la democracia, y no el territorio físico el que define a los ciudadanos. Yo no soy de aquí, 'ni ez naiz hemengoa', porque soy ciudadano, y todos los conciudadanos son de aquí, son de todas las democracias, de cualquier Estado de Derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante esta condición de ciudadanía no vale nada el que pueda ser vascoparlante monolingüe de familia, el que el euskera sea mi lengua de trabajo. Ante esta condición de ciudadanía no vale de nada que no encuentre entre mis antepasados nadie que salga de la provincia de Gipuzkoa. Ante esta condición de ciudadanía de nada valdría que fuera nacionalista -y a nadie le concedo el derecho de decidir si lo soy o no, aunque no sea una pregunta que me preocupe-. Ante esta condición de ciudadanía de nada vale ni siquiera el deber de conocer el español.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que se habla de ser de aquí, quién es de aquí y quién no lo es -y por eso necesita de una foto en San Mamés-, me asalta una duda: en realidad se trata de dilucidar quién es de aquí y quién no, o se trata, en el fondo, de otra cosa: esto es mío y nadie más tiene un derecho real a poseerlo. ¿Quienes están diciendo que ellos son de aquí, están diciendo sólo eso, o están diciendo también, y quizá sobre todo: esto es mío, el Athletic es mío, el país es mío, el Gobierno vasco es mío, el euskera es mío -y lo que digan a favor del euskera los demás no es más que patraña electoral-, el Estatuto es mío -y por eso lo/la mato-, la nación es mía, o la nación soy yo, el poder es mío y sólo yo tengo derecho a ejercerlo, a gestionarlo, a ocuparlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si es la ciudadanía la condición de ser sujeto de derechos y libertades fundamentales lo que define el espacio de la democracia, entonces da igual el debate sobre quién es más de aquí o menos, porque no tiene significado alguno para el ejercicio de los derechos de ciudadanía, que incluyen el de representar a los demás ciudadanos en el ejercicio del poder. Lo más grande en democracia es ser ciudadano. Quien tiene que recurrir a ejercicios, siempre engañosos, de quién es más de aquí o quién menos, está todavía a las puertas de la democracia, a las puertas del Estado de Derecho. Democracia es espacio de derechos y libertades. No es una casa que se pueda poseer. No es una herencia que se pueda obtener. No es una hacienda que hay que cuidar como un perro. Por eso es tan importante gritar ante quienes dan tanta importancia a ese ser de aquí 'ni ez naiz hemengoa', 'yo no soy de aquí'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De optar por un algún aquí, quizá sería mejor optar por el aquí que describe el filósofo francés y judío Emmanuel Levinas comentando una poesía de Paul Celan: «Este exterior insólito no es otro paisaje (...) el poema da un paso más: lo extraño es el extranjero o el prójimo. Nada hay de más extraño ni más extranjero que otro hombre y es en la claridad de la utopía en la que se muestra el hombre. Fuera de todo enraizamiento y de toda domiciliación; ser apátrida como lo más auténtico (...) Como si yendo hacia el otro me reencontrara conmigo mismo y me implantara en una tierra, a partir de ese momento tierra natal, descargada de todo el peso de mi identidad. Tierra natal que no debe nada al enraizamiento, nada a la ocupación primera; tierra natal que no debe nada al nacimiento. ¿Tierra natal o tierra prometida?» (Emmanuel Levinas, 'Paul Celan, de l'être à l'autre', 2002, 29-30).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-496984213719148598?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/496984213719148598/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=496984213719148598' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/496984213719148598'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/496984213719148598'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/11/ni-ez-naiz-hemengoa-yo-no-soy-de-aqu.html' title='Ni ez naiz hemengoa (Yo no soy de aquí)'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-2103460752898148393</id><published>2008-10-31T09:04:00.000+01:00</published><updated>2008-10-31T09:06:43.645+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Antonio Elorza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='franquismo'/><title type='text'>Un prolongado genocidio</title><content type='html'>Por Antonio Elorza &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/prolongado/genocidio/elpepiopi/20081030elpepiopi_5/Tes/"&gt;en El País de 30 de octubre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;España no se encuentra aislada en el mundo. Lo que muchos presentan como una jugada personalista de Garzón, calificado en estas mismas páginas de "juez campeador", se inserta en una larga marcha iniciada en 1945 para calificar y sancionar adecuadamente lo que hasta entonces fueron, en palabras de Churchill, "crímenes sin nombre". Hace poco el Tribunal Supremo de Italia ha dado el aldabonazo de condenar a Alemania a pagar una indemnización económica por la matanza cometida en 1944 por los soldados germanos en tres pueblecillos toscanos. Un antecedente que abre la puerta a una cascada futura de indemnizaciones. El transcurso del tiempo no ha borrado esos crímenes, ni en Francia los de Klaus Barbie y Papon, verdugo nazi uno y colaborador con el genocidio el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que no fue fácil desde un principio lograr el encaje de tales crímenes en el ordenamiento jurídico. Desde un primer momento, surgió el obstáculo de que forjar un nuevo tipo de delito, el correspondiente a la acción hitleriana contra judíos y pueblos sometidos en Europa del Este, suponía quebrantar ante todo el principio de que la norma no debe ser aplicada retroactivamente, así como de modo complementario en décadas posteriores la exigencia de prescripción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero, la no retroactividad, es una clave en la argumentación del recurso del fiscal Zaragoza contra el auto del juez Garzón. No sería posible aplicar una norma promulgada con posterioridad al delito que viene a sancionar. Claro que de este modo los crímenes peores de los nazis, el Holocausto en primer término, nunca hubiera podido ser castigado. Son bien conocidos los esfuerzos para tipificar ese nuevo crimen contra la humanidad, anunciado en Armenia en 1915, por parte del jurista Rafaël Lemkin, quien incluso acuñó al efecto el neologismo de &lt;i&gt;genocidio&lt;/i&gt; hoy consagrado, al tiempo que lograba una definición precisa del mismo, en gran parte recogida en el texto aprobado por la Asamblea de la ONU en diciembre de 1948.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El recurso del fiscal Zaragoza acumula las objeciones jurídicas, pero pasa por alto, a mi juicio torticeramente, el aspecto esencial del auto de Garzón, más allá de sus posibles errores: la calificación de crimen de lesa humanidad del levantamiento militar de 1936 se basa no sólo en la rebelión contra el régimen republicano, sino en que la misma se hizo con la finalidad preconcebida de exterminar a un colectivo perfectamente delimitado, la izquierda política y cultural de España. Tal es la divisoria bien conocida desde Lemkin, que Zaragoza no debiera haber emborronado hablando de una supuesta "inquisición general". Puede haber un asesinato de masas, con responsables políticos identificables, como los que tuvieron lugar en Paracuellos y con las sacas sucesivas de noviembre del 36 en Madrid, pero en tales actos puntuales de barbarie estaliniana falta el móvil fijado de antemano para proceder a un aniquilamiento general, el distintivo del genocidio que en cambio sí conviene al Gran Terror de 1936-38.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los textos de Franco, Mola y Queipo ofrecidos por Garzón ilustran perfectamente esa voluntad de suprimir a los dirigentes y los cuadros de la izquierda política y sindical, así como de llevar a cabo el "genocidio cultural", la eliminación de las élites democráticas. Mala calificación jurídica es asimilar tales palabras y tales comportamientos asesinos con una simple rebelión militar como la de Primo de Rivera en 1923. Y es que, además, hay testimonios inequívocos anteriores. La documentación del Archivo de Asuntos Exteriores francés conserva los informes del embajador Jean Herbette, quien &lt;i&gt;en noviembre de 1935&lt;/i&gt; recoge las posiciones enfrentadas de Gil Robles, partidario de "un régimen de autoridad" cuasi-dictatorial, sin golpe de Estado, y la de su colaborador el general Franco, defensor del "golpe de Estado que debiera desarrollar la tarea 'como una operación quirúrgica" (comillas de Herbette). Y bien que la llevaron a cabo de palabra y obra, siendo la más clara confirmación de que el genocidio constituía el núcleo del levantamiento que su lógica mortífera siguiera imperando después del fin de la guerra, prolongándose a mi modo de ver -y aquí discrepo de Garzón- hasta el asesinato judicial de Julián Grimau en 1963. Les faltó sólo la informática: los cientos de miles de fichas reunidas en el Archivo de Salamanca prueban su voluntad de consumar "la operación quirúrgica" puesta en marcha el mismo 17 de julio de 1936.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La transición democrática se hizo sobre la base de una reconciliación asimétrica, forzada por las circunstancias, y casi nadie pone en tela de juicio que ello fue una necesidad histórica, supuesto imprescindible para que aceptaran el cambio los poderosos residuos franquistas, con "la columna vertebral del régimen" en primer plano. Hoy, transcurridos 70 años, no debiera existir razón alguna para que la memoria histórica vaya más allá del imprescindible rescate de las víctimas de las fosas comunes. Una recuperación que limitada a ese gesto seguiría dejando impune a quienes conscientemente desencadenaron aquella orgía de muerte. De ahí la pertinencia de proceder a la adecuada calificación jurídica del genocidio franquista, sin olvidar los asesinatos masivos registrados en la España republicana, que no son lo mismo que crímenes republicanos. Los cometidos en la llamada zona nacional y desde 1939 sí son crímenes franquistas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-2103460752898148393?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/2103460752898148393/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=2103460752898148393' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2103460752898148393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2103460752898148393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/10/un-prolongado-genocidio.html' title='Un prolongado genocidio'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-9043643139359304842</id><published>2008-10-31T08:26:00.001+01:00</published><updated>2008-10-31T09:04:43.242+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nacionalismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ignacio Sánchez-Cuenca'/><title type='text'>¿Qué hacer ante demandas separatistas?</title><content type='html'>Por Ignacio Sánchez-Cuenca &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/hacer/demandas/separatistas/elpepiopi/20081030elpepiopi_4/Tes/"&gt;en El País de 30 de octubre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suele describirse la democracia como un procedimiento para resolver conflictos de manera no violenta, de acuerdo con reglas que permiten conjugar intereses diversos. Dichas reglas casi siempre derivan, de una forma más o menos directa, del principio de mayoría: si las partes no consiguen llegar a un acuerdo, se decide en función del apoyo popular que tienen las distintas posturas en litigio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los conflictos más duraderos y enrevesados de la política española es el territorial. No hay un equilibrio institucional entre centro y periferia. De hecho, el Título VIII de la Constitución dejó este asunto sin cerrar y desde 1978 España se encuentra, por lo que respecta al asunto territorial, en una especie de fase constituyente permanente. En términos generales, esta naturaleza irresuelta del problema territorial no es sino un reflejo del tipo de Estado que tenemos, en el que ni el centro ni las regiones periféricas han tenido poder suficiente para imponer su punto de vista. Las regiones con demandas separatistas no han conseguido desmembrar el Estado, pero el Estado tampoco ha conseguido asimilar completamente a las minorías territoriales formadas por catalanes, vascos y gallegos, como lo prueba la supervivencia de lenguas propias, características diferenciales y demandas de mayor autogobierno o incluso de separación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dada esta inestabilidad institucional, creo que sería conveniente establecer un procedimiento que permitiera procesar ciertas demandas nacionalistas que, hoy por hoy, no caben en nuestra democracia. No me refiero a las reformas de los estatutos, a la financiación autonómica, o al reparto de competencias. Más bien, estoy pensando en la demanda última de ciertos nacionalistas, que no es sino el deseo de separarse de España. Dicha demanda no puede ser digerida por nuestro actual sistema democrático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No vale de mucho alegar que todo es planteable y que la unidad de España puede discutirse de acuerdo con lo que establece la Constitución al respecto. Como bien se sabe, la Constitución de 1978, al igual que muchas otras del mundo, sanciona la indivisibilidad de la patria. Para poder dar cabida a una demanda separatista, sería necesario, por tanto, modificar el texto constitucional. Pero el procedimiento de reforma es tan exigente que no resulta un instrumento útil (ni aceptable) para resolver democráticamente la cuestión separatista en nuestro país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los nacionalistas, evidentemente, se aprovechan de este "punto ciego" de nuestra democracia y amagan con provocar una crisis institucional. Ahí están las dos ediciones del &lt;i&gt;plan Ibarretxe,&lt;/i&gt; o los planes de ERC de convocar un referéndum de autodeterminación en 2014. Con objeto de ganar seguidores para su causa, se presentan como víctimas delcerrilismo u opresión política de España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto por razones democráticas como por la necesidad de desactivar ciertas coartadas que usan los nacionalistas para reforzar sus tesis, creo que es imprescindible plantear abiertamente la discusión sobre qué debe hacerse ante una demanda separatista que cuente con un cierto apoyo popular. A mi juicio, no vale de nada remitir a la Constitución, por las razones antes apuntadas: la Constitución impide plantear seriamente el asunto. Tampoco vale aducir que el separatismo es minoritario tanto en Cataluña como en el País Vasco, pues el grado de respaldo que tenga una demanda es algo contingente e históricamente variable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero sugerir con ello que las regiones tengan en España el derecho de autodeterminación. Los estudiosos del tema saben de sobra que tal derecho no existe, salvo en circunstancias muy especiales (situaciones de descolonización, invasiones bélicas, etcétera). Ahora bien, de que tal derecho no exista, no se sigue que una democracia pueda desentenderse sin más de una demanda separatista apelando a una Constitución que simplemente no deja espacio para esa demanda. Por supuesto, el hecho de que la Constitución no contemple la posibilidad de procesar dicha demanda no justifica ni legitima en absoluto el uso de la violencia, como muy bien han entendido los separatistas catalanes, no así los vascos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué puede y debe hacerse frente a una demanda separatista? Ante todo, encauzarla y regularla según procedimientos democráticos aceptables. Resulta muy instructiva la sentencia del Tribunal Supremo canadiense ante las pretensiones separatistas de Quebec. Y no porque sean estrictamente comparables sin más las situaciones española y canadiense, sino por los principios generales que utilizaron los jueces en su razonamiento. En esencia, lo que dijeron es que a los habitantes de Quebec no les asiste derecho unilateral alguno a la secesión, pero que si hay un apoyo claro en favor de la misma, reflejado por ejemplo en un referéndum, Canadá no puede ignorarlo; en ese caso, deben abrirse conversaciones multilaterales con todas las partes afectadas para llegar a un acuerdo aceptable. El tribunal admitía así que si en una región de un Estado una mayoría clara no quiere permanecer en dicho Estado, no cabe obligar sin más a sus habitantes a vivir dentro de ese Estado en contra de su voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente que se trata de un asunto muy complicado, pues la ruptura de un Estado tiene consecuencias económicas y políticas para mucha gente. Por eso, el tribunal canadiense insistió en que la demanda de separación ha de ser clara y ampliamente mayoritaria, y que cualquier decisión al respecto debe tomarse tras una negociación entre todas las partes implicadas. A raíz de la sentencia del Supremo de Canadá, el Gobierno de aquel país trató de dar contenido a las recomendaciones generales sobre cómo abordar el conflicto mediante la llamada Ley de Claridad. Con todas las salvedades necesarias, algo similar podría ensayarse en nuestro país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, debería especificarse que sólo podrá celebrarse un referéndum en ausencia de toda violencia. De este modo, si los vascos desean en algún momento realizar una consulta popular, deberán antes haber resuelto el problema del terrorismo de ETA. Esto no sólo me parece impecable desde el punto de vista democrático, sino que además constituye un acicate para que los nacionalistas vascos moderados se impliquen hasta el final, sin vacilaciones, en la estrategia de eliminación total del terrorismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar, un referéndum de separación no puede realizarse alegremente. Su propuesta debería requerir una mayoría clara y relativamente estable de las fuerzas políticas que lo propugnan. Además, debería consensuarse el texto de la pregunta y la mayoría a partir de la cual se dé por ganadora la respuesta a favor de la separación. Debería también especificarse cuánto tiempo ha de pasar entre la celebración de un referéndum y el siguiente, en caso de que los separatistas pierdan en la primera consulta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paso del tiempo no ha dado signos de que el problema territorial en España vaya a resolverse de una vez por todas. Es más, no parece disparatado afirmar que el problema ha ido agravándose y complicándose en los últimos años. Desde el Pacto de Lizarra en 1998 las cosas han ido a peor. A dicho pacto siguió un renacimiento orgulloso del nacionalismo español en la derecha y en buena parte de las élites intelectuales del país, coincidiendo, o provocando a su vez, una radicalización del nacionalismo catalán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos ante un asunto que consume muchísimas energías políticas y tiende a plantearse por ambas partes con retórica cerril e intransigente. Pero podría resultar conveniente atreverse a regular el asunto del separatismo de una vez por todas. Para que la democracia española tenga la conciencia bien limpia a la hora de negociar con los nacionalistas y para que los nacionalistas no puedan seguir jugando a amagar con planes rupturistas unilaterales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el momento en que haya unas reglas claras, todo el mundo sabrá a qué atenerse. Los poderes centrales, si quieren que España permanezca unida, tendrán que hacer los esfuerzos precisos para que la demanda separatista no aumente. Por su parte, los nacionalistas se cuidarán mucho antes de plantear a tontas y a locas la celebración de un referéndum. En definitiva, el debate se planteará con algo más de responsabilidad y atendiendo a unas reglas que respeten los principios básicos de un orden democrático.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-9043643139359304842?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/9043643139359304842/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=9043643139359304842' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/9043643139359304842'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/9043643139359304842'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/10/qu-hacer-ante-demandas-separatistas.html' title='¿Qué hacer ante demandas separatistas?'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-2083726993882138620</id><published>2008-10-24T09:28:00.002+02:00</published><updated>2008-10-24T09:31:56.090+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Savater'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='religión'/><title type='text'>Siempre negativa, nunca positiva</title><content type='html'>Por Fernando Savater &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Siempre/negativa/positiva/elpepiopi/20081016elpepiopi_4/Tes"&gt;en El País de 16 de octubre de 2008&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mediados del pasado año, en la revista Esprit, un especialista en el tema comentaba que “las personas que hoy se identifican como religiosas son menos creyentes que antes y los sin religión son menos ateos que antaño”. Es muy probable que este diagnóstico sea globalmente certero, aunque a mí -por deformación ideológica, sin duda- lo que más me llama la atención sea su segunda parte. En efecto, ya no quedan ateos como los de antes o “increyentes”, como se denomina a sí mismo Francisco Fernández Buey en un curioso artículo escrito junto al teólogo González Faus (¿Dios en Barajas?, El País, 11-IX-08). En esa pieza escatológica se lamenta que los ideales ilustrados hayan desembocado en el relativismo posmoderno, dictamen papal ya conocido, y se recuerda que antaño, cuando se suponía que la muerte era paso a una vida mejor, accidentes trágicos como el de Spanair en Barajas causaban menos desolación. Supongo que por eso aún sigue siendo recomendable persignarse cuando el avión comienza a correr por la pista de despegue: por si fallan los alerones y hay que alcanzar el cielo por vía estrictamente sobrenatural…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los nuevos increyentes (por no hablar de los creyentes “cultos”) la excepcional estatura intelectual de Benedicto XVI se ha convertido en un acrisolado dogma de fe. Su reciente visita oficial a Francia ha provocado rendidos ejercicios de admiración. El ex director de Le Monde, Jean-Marie Colombani, en su artículo La inteligencia política del Papa (El País, 16-IX-08) no sólo elogia su habilidad diplomática -que después de todo responde a una larga tradición vaticana- sino que le proclama “un intelectual de altura que disertó sobre la diferencia entre la teología monástica y la teología escolástica ante un auditorio de personalidades del mundo intelectual y cultural reunidas en París, muchas de las cuales fueron incapaces de seguirle”. Hombre, francamente, dado que estamos, si no me equivoco, en el siglo XXI, cierta incapacidad para seguir con interés y aplicación disquisiciones como la mencionada puede no demostrar inferioridad especulativa sino salud mental. Por lo demás el resto de las afirmaciones papales en su jornada galicana, sosteniendo que “la búsqueda de Dios y la disponibilidad para escucharle sigue siendo aún hoy el fundamento de toda verdadera cultura” y que “una cultura meramente positivista (…) sería la capitulación de la razón, la renuncia a sus posibilidades más elevadas y consiguientemente una ruina del humanismo, cuyas consecuencias no podrían ser más graves” no pasan de ser proclamas obligadas y conocidas de su oficio, aliñadas de vez en cuando sin duda con cierta pedantería parroquial. De igual modo, y a mi entender, con mejor fundamento otros pueden afirmar que la renuncia al soborno celestial es el comienzo del verdadero pensamiento moderno y que los humanistas recibieron su nombre precisamente cuando dejaron de ocuparse de la teología. Por no hablar de posteriores afirmaciones papales como las hechas en el sínodo de obispos sobre que las “naciones antes ricas en fe van perdiendo su identidad por culpa de la influencia nociva y destructiva de la cultura moderna”, o, respondiendo a la crisis económica, que “el dinero aparece y desaparece, pero Dios permanece” (supongo que por eso se muestra remiso a aparecer). Sin quitarle méritos a Benedicto XVI, en mi escala intelectual lo tengo decididamente más abajo que a Nietzsche, Freud, Bertrand Russell o Sartre, que mantenían sobre casi todo criterios diferentes a los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, para los laicos -creyentes o “increyentes”, tanto da- el verdadero problema no es el papa Ratzinger, que dice y hace aquello para lo que fue elegido, sino el presidente Sarkozy. Hace tiempo leí a un historiador que, hablando de los primeros cristianos, decía: “Esperaban la llegada inminente del Mesías y llegó la Iglesia”. Parafraseándole podríamos ahora afirmar que los partidarios del laicismo esperábamos desde mediados del pasado siglo la llegada de la auténtica libertad de conciencia institucional y lo que parece venir es la laicidad positiva. Aunque ese centauro ideológico no sea un invento del presidente francés, el bullicioso mandatario parece haberlo tomado en adopción. “Prescindir de las religiones es una locura, un ataque contra la cultura”, dijo ante el Papa, que asentía con la cabeza (y quizá sonreía para sus adentros, aunque menos que Carla Bruni). Pero… ¿qué es la “laicidad positiva”? Pues aquella fórmula institucional que respeta la libertad de creer o no creer (en dogmas religiosos, claro) porque ya no hay más remedio, pero considera que las creencias religiosas no sólo no son dañinas sino beneficiosas social y sobre todo moralmente. “La búsqueda de espiritualidad no es un peligro para la democracia”, asegura triunfal Sarkozy. ¡Claro que no! Pero ¿quién le ha dicho que la espiritualidad hay que buscarla prioritariamente en la fe o la religión? Más aún: ¿quién le ha ocultado que la crítica de los dogmas y la denuncia de las iglesias proviene de quienes buscaron -y buscan- realmente una espiritualidad que no se pare en barras… ni en reclinatorios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre otros se lo recuerda Jean Baubérot, que es profesor emérito de historia y sociología de la laicidad en la Escuela Práctica de Altos Estudios (no, no es ateo sino protestante), en un libro interesante y divertido: La laicidad explicada al Sr. Sarkozy… y a quienes le escriben los discursos (ed. Albin Michel). Para Baubérot, la llamada “laicidad positiva” no es sino una forma de neoclericalismo, confesional pero no confeso. Y eso porque un Estado realmente laico no sólo no puede dejarse contaminar por ninguna religión, ni privilegiar ninguna de las existentes sobre las demás, sino que tampoco puede declarar preferible tener una religión a no tenerla. El lema que hoy trata de imponerse es: “crea en lo que quiera, pero tenga religión; siempre es mejor tener una religión que carecer de ella; a quien tiene religión no le sobra nada, mientras que a quien no tiene siempre le falta algo”. La tentación viene de antaño y ya fue entonces denunciada. A mediados del siglo XIX, el gran erudito y pensador liberal Wilhelm von Humboldt prevenía contra cualquier posición activa del Estado en materia religiosa, aunque no fuera más que apoyando los sentimientos religiosos en general: “siempre entraña hasta cierto punto la dirección y el encadenamiento de la libertad individual”. Tomo la cita de la imprescindible obra Difícil tolerancia (ed. Escolar y Mayo), de Yves-Charles Zarka, quien glosa así el pensamiento de Humboldt: “Toda acción del Estado en materia de religión, ya consista en dar protección a una religión determinada o a partidos religiosos o incluso a los sentimientos religiosos en general, transforma el Estado en una instancia más o menos opresiva. Evidentemente, la opresión es mayor en el caso de una religión determinada; pero incluso cuando pretende favorecer el sentimiento religioso en general, el Estado se interesa de hecho por una opinión determinada y se propone como meta asegurar la primacía de la creencia en Dios contra la incredulidad o el ateísmo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La laicidad (que en buen castellano se llama laicismo) no necesita apellidos que la desvirtúen: “laicidad positiva” pertenece a la misma escuela que “sindicatos verticales” o “democracia orgánica”. Pero su funcionamiento es siempre efectivamente negativo, porque rechaza cualquier injerencia de lo público en las creencias inverificables de cada cual… y de las creencias en las funciones públicas. Funciona en ambos sentidos: por ejemplo, el titular de El País calificando al juez Dívar de “muy religioso” nos hizo respingar a bastantes por su clericalismo, aunque fuera del convento de enfrente. Pero algo más que respingos tuvimos que dar al ver al cardenal Rouco en la inauguración del año judicial o saber que sigue habiendo en el Ejército generales que son a la vez obispos… Lo único positivamente claro sobre la laicidad de nuestra democracia es su insuficiencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-2083726993882138620?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/2083726993882138620/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=2083726993882138620' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2083726993882138620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2083726993882138620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/10/siempre-negativa-nunca-positiva.html' title='Siempre negativa, nunca positiva'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-690707149454472549</id><published>2008-10-21T10:53:00.000+02:00</published><updated>2008-10-21T10:55:37.828+02:00</updated><title type='text'>Guillermo solo</title><content type='html'>Por Fernando Savater &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Guillermo/solo/elpepiopi/20081021elpepicul_4/Tes/"&gt;en El País de 21 de octubre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una compañera de desvelos filosóficos y querida amiga, Celia Amorós, acuñó hace años este apotegma irrefutable: si el amor no es &lt;i&gt;fou, &lt;/i&gt;no es ni fu ni fa. Estoy seguro de que Guillermo Cabrera Infante lo hubiera suscrito sin dudar: es más, como dicen los franceses, "hubiera aplaudido con las dos manos"..., lo cual no deja de ser un exceso de entusiasmo, porque nadie puede aplaudir con una sola mano. ¡Ah, Guillermo, Guillermo el Travieso, Guillermo el Terrible, nuestro Guillermo! Con la más sublevada de las rebeldías -la que guardamos para nuestra propia muerte- sus amigos nos hacemos a la idea de su desaparición; sin embargo, en tanto lectores suyos, la resignación es sencillamente imposible. Por fortuna nunca faltan ni creo que lleguen a faltar los buenos escritores, digan lo que quieran los fastidiosos chantres de la decadencia universal: pero Guillermo el Insólito no era sólo un buen escritor sino una voz tan rabiosamente personal que ninguna otra puede sustituirla. Persona se llamó primero a la máscara, pero hoy lo personal es aquello imposible de enmascarar, la máscara sin disfraz. Guillermo el Insustituible es el Hombre Desenmascarado al que seguiremos buscando siempre, tras cada cosa y cada prosa: &lt;i&gt;sub rosa.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que esperábamos la novela póstuma de Guillermo con ansia y pánico: como la primera cita de amor. Su preparación editorial corrió a cargo de Miriam Gómez, así que por ese lado todos tranquilos porque no podía haber estado cuidada por mejores manos. Pero ¿y si el arte incompleto, inacabado por la zarpa de la fatalidad, se quedaba a medio camino y del encuentro con esas páginas sólo quedaba semisatisfecha la empalagosa nostalgia? Ahora ya hemos salido de dudas para entrar en éxtasis: &lt;i&gt;La ninfa inconstante&lt;/i&gt; (ed. Galaxia Gutenberg) no es la ninfa decepcionante sino sencillamente Cabrera Infante puro y duro, entero y verdadero. No es algo que se añade a su &lt;i&gt;corpus&lt;/i&gt; sino uno de los mejores frutos de su &lt;i&gt;ánimus. &lt;/i&gt;El loco amor que nada sabe y todo lo busca de la primera juventud, con el retrato magistral de Estela, la adolescente diferente, indiferente, a la que Caín nunca vio reír ni sonreír, siempre seria "con una seriedad tan profunda como sólo la he visto en los niños cuando van a llorar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reencontrar a Guillermo, solo y verdadero, cuánto gozo. Y su Habana "que parece -aparece- indestructible en el recuerdo: eso la hace inmortal". Para algunos de nosotros, es la única Habana que hay, porque nunca quisimos ir a la otra sin Guillermo: no sin nuestro Guillermo. En cuanto a la dictadura castrista, para saber lo mala que es no hace falta viajar: basta con tratar a quienes entre nosotros simpatizan con ella. He terminado &lt;i&gt;La ninfa inconstante &lt;/i&gt;en San Sebastián, en pleno festival de cine, como aquel que a veces compartimos con Guillermo y Miriam, con Néstor Almendros, con José Luis Guarner, con Ricardo Muñoz Suay, con tantos otros y otras. Las ninfas, por inconstantes que sean, nunca mueren pero los demás sí. Vuelvo una y otra vez a este dictamen terrible: "Virgilio se equivocó. El amor no lo conquista todo. El amor no conquista nada. Aún más, la nada lo conquista todo. La nada es omnipotente". Que no, carajo, que no.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-690707149454472549?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/690707149454472549/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=690707149454472549' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/690707149454472549'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/690707149454472549'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/10/guillermo-solo.html' title='Guillermo solo'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-2164293111338085511</id><published>2008-09-30T20:43:00.003+02:00</published><updated>2008-09-30T20:49:51.929+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Almudena Carracedo'/><title type='text'>Almudena Carracedo: "El Emmy es un peligro, parece un arma terrorista"</title><content type='html'>Por Barbara Celis &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/ultima/Emmy/peligro/parece/arma/terrorista/elpepuult/20080930elpepiult_2/Tes"&gt;en El País de 30 de septiembre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/SOJz---KHsI/AAAAAAAAAIw/PX4ymFvHW8I/s1600-h/Almudena_Carracedo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/SOJz---KHsI/AAAAAAAAAIw/PX4ymFvHW8I/s400/Almudena_Carracedo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5251887641360211650" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Casi todos los premios Emmy se los llevan series catódicas producidas con muchos millones de dólares. Pero una cineasta española, Almudena Carracedo, acaba de hacer historia al conseguir el &lt;i&gt;oscar&lt;/i&gt; de la televisión por &lt;i&gt;Made in LA,&lt;/i&gt; un documental que arrancó hace seis años con mucho idealismo y ningún presupuesto, combativo, cargado de humanidad y que describe el desarrollo personal y la lucha profesional de un grupo de inmigrantes latinas por hacer valer sus derechos frente a la brutal industria textil de Los Ángeles. A sus tres protagonistas les dedicó Almudena un premio que dos días después aún escondía en su caja. "El Emmy es peligroso. La estatuilla pesa un montón y tiene unas alas que pinchan. Me da miedo que en el avión de camino a Los Ángeles piensen que es un arma terrorista".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carracedo, de 36 años, de hablar atropellado pero ideas precisas, &lt;i&gt;piercing&lt;/i&gt; en la nariz y más aire de irlandesa que de española, bromea frente a un té verde a la hora de la merienda en un pequeño restaurante del Lower East Side neoyorquino. Ese barrio pronto podría convertirse en el suyo si consigue dar el salto desde la Costa Oeste, donde ha residido desde hace siete años. "Ser inmigrante es muy extraño porque llega un momento en que no sabes de dónde eres y no te sientes de ningún sitio. Quiero mudarme a Nueva York, está más cerca de España que Los Ángeles". Remueve el té. Le da un sorbo. Sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrizó en esa ciudad &lt;i&gt;huyendo&lt;/i&gt; de &lt;i&gt;Gran Hermano,&lt;/i&gt; donde trabajó como realizadora en la primera temporada. "Fue una experiencia interesantísima porque era un fenómeno completamente nuevo y tratábamos de entender su impacto y consecuencias". Involucrada desde muy joven en el ámbito del activismo social, dejó un buen sueldo y ese trabajo "que no me llenaba" para viajar a Los Ángeles con la intención de hacer una tesis doctoral sobre documentales fronterizos. Nunca llegó a terminarla pero se convirtió en profesional del género. Primero hizo un corto sobre Tijuana y después, tras leer sobre la situación de explotación de las latinas en la industria textil de Los Ángeles, se lanzó a grabarlas cámara en mano, bolsillos vacíos. "Tu papel de inmigrante te ayuda a buscar cosas que quizás no te hubieras planteado en tu país. Le debo mucho a mi experiencia en EE UU".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus condiciones como inmigrante eran muy diferentes a las de Lupe, Maura y María, las tres protagonistas de &lt;i&gt;Made in LA.&lt;/i&gt; "Pero esa sensación de indefensión, de que llegas a una sociedad diferente y en la que tienes que aprender casi todo, es igual para todos los extranjeros. Por eso fue fácil conectar con ellas. Además, yo hablaba español y encima era mujer. Eso permitió crear una relación de intimidad fundamental". Por el camino conoció a Robert Bahar, su marido, productor y aliado en la búsqueda de financiación para un proyecto que además del Emmy lleva un año recogiendo premios por el mundo y difundiendo a través de universidades y colectivos sociales un mensaje: los inmigrantes también tienen derechos y deben reclamarlos. En &lt;i&gt;Made in LA&lt;/i&gt; las protagonistas desafían a la empresa Forever 21 en los tribunales y ganan la partida. Con la sonrisa que llena su rostro desde que consiguió el Emmy, se plantea otro desafío: conseguir distribución en España. Dice que "la fama es temporal y geográfica", pero quizás ahora juegue a su favor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-2164293111338085511?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/2164293111338085511/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=2164293111338085511' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2164293111338085511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/2164293111338085511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/09/almudena-carracedo-el-emmy-es-un.html' title='Almudena Carracedo: &quot;El Emmy es un peligro, parece un arma terrorista&quot;'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_6y_KerFj9fw/SOJz---KHsI/AAAAAAAAAIw/PX4ymFvHW8I/s72-c/Almudena_Carracedo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-6231651833149257842</id><published>2008-09-27T19:01:00.002+02:00</published><updated>2008-09-27T19:06:15.137+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='muerte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Boyero'/><title type='text'>Tan guapo, tan listo, tan cine... el mejor</title><content type='html'>Por Carlos Boyero &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/cine/guapo/listo/cine/mejor/elpepucin/20080613elpepicin_2/Tes"&gt;en El País de 13 de junio de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo en este periódico que el irremplazable Apolo está seriamente enfermo. Lo ha contado su amigo y su socio. Lo desmiente el agente de una de las mayores empresas publicitarias del progresismo, de la belleza combinada con la inteligencia, de un tipo llamado Paul Newman. Y pienso que cada uno hace su trabajo, pero lamento que tu colega íntimo vaya de chota con los cuervos si tú no le has dado permiso para constatar la presencia del monstruo. Son cosas privadas. Tu enfermedad, tu decrepitud, tu adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me enseñan fotografías publicadas en &lt;i&gt;The Independent&lt;/i&gt; en las que percibes el ensañamiento del ogro con el rostro del hombre más bello (me he vuelto cursi, pero no encuentro definición más precisa) que ha existido, de alguien que representó durante infinitos años el esplendor en la hierba, de unos ojos espectacularmente azules que estaban coordinados con la inteligencia, del hombre más guapo, más sexy, más complejo, más inteligente, más fiable, que ha llenado la apetencia y los sueños del personal femenino desde que la cámara se enamoró de su jeta, de sus armónicos movimientos, de una gestualidad hipnótica, de un fondo de credibilidad, de una forma de ser y de estar. Era escandalosamente guapo sin ser ofensivo para los tíos. Era listo, era ágil mentalmente, podía encarnar nuestras incertidumbres y nuestros miedos, podía encarnar la derrota existencial a pesar de ser apolíneo, era alguien cercano a pesar de su condición divina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habiendo disfrutado por desarreglos genéticos y vocacionales de la condición homosexual o bisexual, tan de moda ellas, confieso sentir el placer de la hermosura cuando veo y escucho en una pantalla a Cary Grant, a Brando, a Bogart, a Mitchum, a Nolte, a Connery. Y haciendo esfuerzos épicos incluso encuentro en el cine moderno a un chulazo sensible como Matt Dillon recogiendo esa herencia de machos. Pero, ante todos, flipo con la hermosura del Newman joven, admiro cómo consolida su talento cuando el físico amenaza con el deterioro, y cuando se hace definitivamente viejo posee el respeto, la admiración y el amor de las leyendas perdurables, del incontestable veredicto del &lt;i&gt;jamás existió un actor tan guapo, tan magnético, tan deseable.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre desconfié del Newman joven. Demasiado narcisismo, demasiada interiorización, demasiado tributo a ese invento fatuo, prestigioso y sobrevalorado (quería decir asqueroso, pero el maximalismo sin causa ya no queda bien a mis años) que se inventó el intocable Stanislasvki, esa cuna de impostores que podían disimular con adornos la falta de auténtico talento, de simulacros obsesionados con la expresión corporal, de tanto sentimiento vistoso y hueco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero un tal Robert Rossen, un chivato de la caza de brujas, alguien simplemente eficiente que a raíz de su sentido de culpa, del pecado y la necesidad de explicarlo se inventa dos películas tan atormentadas como geniales llamadas &lt;i&gt;El buscavidas&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Lilith&lt;/i&gt; le ofrece que interprete a Eddie Felson, ese virtuoso del billar que no sabe beber, ese genio arrogante que tendrá que sufrir el templado e implacable machaqueo del Gordo de Minnesota, el suicidio de esa borracha coja que intenta convencerle de que un artista jamás es un perdedor, la necesidad de la redención para sobrevivir en el infierno. Y a partir de ese momento sublime, entre humo, resaca, tormento, peligro, desolación, Newman encarna la épica más dolorosa, la resistencia moral frente al capitalismo inteligente y depredador. Le recordaría durante toda mi vida aunque solo hubiera interpretado a esa piltrafa que aprende dignidad y desafía a su amo con un sobrecogedor: "Dime Bert: ¿Cómo puedo perder? Ya sé lo que es tener carácter".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie ha envejecido mejor que Newman. A partir de los 40 años todo en él es veracidad, ritmo, matices, gracia, aroma, seducción, profundidad. Se despidió del cine con una interpretación memorable en &lt;i&gt;Camino de Perdición,&lt;/i&gt; la de ese patriarca irlandés que tiene que salvar a Caín aunque ame a Abel. Qué grande es usted, señor Newman. La demostración de ese milagro de que el más guapo también puede ser el más listo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1999624778204250419-6231651833149257842?l=turronessurtidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/feeds/6231651833149257842/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1999624778204250419&amp;postID=6231651833149257842' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/6231651833149257842'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1999624778204250419/posts/default/6231651833149257842'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://turronessurtidos.blogspot.com/2008/09/tan-guapo-tan-listo-tan-cine-el-mejor.html' title='Tan guapo, tan listo, tan cine... el mejor'/><author><name>grankabeza</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='29' src='http://4.bp.blogspot.com/-XjwttfrDmJ8/TsyMqQdkJuI/AAAAAAAAAdM/bN9OYazO3DU/s220/Quiero%2Bma%25CC%2581s.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1999624778204250419.post-2434306796820968213</id><published>2008-09-17T09:56:00.002+02:00</published><updated>2008-09-17T10:00:26.462+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El País'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Savater'/><title type='text'>Diminuendo</title><content type='html'>Por Fernando Savater &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Diminuendo/elpepicul/20080916elpepicul_5/Tes"&gt;en El País de 16 de septiembre de 2008&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre he conside
